En uno de sus peores momentos, Alberto Fernández busca buenas noticias en Mendoza

En uno de sus peores momentos, Alberto Fernández busca buenas noticias en Mendoza

El Presidente viene por primera vez a Mendoza en un contexto complejo para él por el escándalo de las vacunas, la crisis en Formosa y los rumores de nuevas renuncias en su gabinete. Pero en la Provincia busca encapsularse. Preparan un escenario amigable. Cómo sigue la relación con Suarez.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Alberto Fernández viene a Mendoza, territorio "enemigo" desde el punto de vista político, en uno de los momentos más complejos para él desde que asumió. Con el escándalo por las vacunas de privilegio aún vigente, la crisis en Formosa y los rumores de nuevas renuncias en su gabinete, el presidente se encapsulará en Mendoza. La visita se hace con reparos que le garantizan una estadía más tranquila: algunas señales positivas de la industrias, reclamos diluidos y jugando de local en el INTA, un espacio del Gobierno nacional.

Sin entrar en interpretaciones finas, la visita de Alberto a Mendoza es un gesto político de concordia en un año complejo. La relación entre el Presidente y Rodolfo Suarez se tensó hasta el punto de ruptura este año y uno de los hechos significativos fue haber bajado de la misión oficial a Chile al gobernador mendocino.

El Gobernador estuvo en Buenos Aires y aunque no se reunió con el Presidente, sí lo hizo con Wado de Pedro. El Ministro del Interior había sido el nexo con la Nación hasta que la relación se rompió. El diálogo del jueves sirvió para acercar posiciones y terminar de confirmar la visita. Y puede ser un impasse de calma antes de tiempos turbulentos: el año electoral y las rispideces entre el frente de Todos y Juntos por el Cambio no auguran un recorrido tranquilo. 

Hilando más fino, el Presidente vendrá a la provincia con la idea de recibir algunas buenas noticias de una industria a la que le fue bien en el peor contexto económico de la historia reciente. Aumentó el consumo interno, subieron las exportaciones (más del 26%) y se lanza el Plan Vitivinícola 2030. Sin embargo las buenas noticias son relativas. Mendoza no solo vive de la venta de vino líquido: el turismo del vino es una de las fuentes de ingreso y generadoras de empleo más importantes alrededor de la industria y por la pandemia estuvo frenado. 

Encapsulados

La Vendimia se hace sin los actos populares por la pandemia. Aunque los Presidentes en general no la pasan mal en Mendoza en esos eventos, Fernández tiene un blindaje garantizado. El INTA es además un sitio amigable porque depende del Presidente e incluso tiene antecedentes favorables: allí se hace un "contra almuerzo" de productores que ha sido usado algunas veces como hecho político rupturista con la corporación bodeguera.

Hay quienes ven también un gesto político para el presidente de la Coviar, José Zuccardi. El empresario ha tenido afinidad con el peronismo pero ahora busca tomar distancia de ese perfil político para tratar de conciliar. De hecho hay una paradoja que quiere desterrar: se lanza el Plan Vitivinicola 2030 tras una política que fue modelo de acuerdo. Pero ocurre con grietas interna en la industria que son encarnadas en la Coviar y Bodegas de Argentina. Uno de los objetivos del "año vitivinícola que comienza" es cerrar esa grieta. 

 

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