Mendoza sin agua: por qué se agrava la crisis

Mendoza sin agua: por qué se agrava la crisis

La crisis por falta de agua se agudiza, peor no tiene que ver con la disponibilidad sino con la falta de inversión y las instalaciones obsoletas. Pasaron 4 gobernadores y ninguno pudo sanear un problema estructural.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Un hombre entró desnudo a la sede de Aguas Mendocinas: "Quiero bañarme", dijo a los gritos. Fue la forma de protesta por la falta de agua en su casa y todo el barrio Jardín Los Andes, de Las Heras. Una imagen brutal de lo que pasa en Mendoza. "Cuatro días sin bañarme, son unos caraduras", decía el hombre. 

Cuando en 2009 el gobernador Celso Jaque intervino la empresa Obras Sanitarias, por entonces en manos privadas, y mucho más desde que se reestatizó la gestión del servicio de agua y cloacas, la promesa de mejora fue parte de sus discursos y todos los gobernadores. Luego de casi 12 años de ese momento, pasaron 4 gobernadores y 5 presidentes de Aguas Mendocinas, la tarifa subió a valores fuera de escala respecto al resto, los subsidios también crecieron y el destino político de todos los "gestores" no fue para nada malo. Sin embargo hoy el servicio sigue igual de mal, hay miles de mendocinos sin agua y la precariedad del sistema lo hace extremadamente vulnerable. La base es que es que la infraestructura tiene hasta más de 100 años en algunos casos y no se ha invertido lo suficiente. Por eso solo el 49% de la red está en estado bueno. 

La falta de agua afectaba a zonas más alejadas de Las Heras, Guaymallén y Godoy Cruz por falta de presión y de tendido de red. Pero ahora hay cortes intermitentes y también prolongados en a áreas más cercanas: la Quinta. la Sexta, el Microcentro y todo el Gran Mendoza. Cualquier inconveniente repercute en la calidad del servicio.

Las plantas potabilizadoras trabajan por encima de la capacidad instalada y ese dato es, en realidad una señal de falta de inversión. Las plantas Luján 1, por ejemplo, trabaja al 114% de su capacidad. La de Luján 2 al 100%. Alto Godoy, que por su antigüedad debería estar fuera de uso, trabaja al 100%, sin margen de error. Lo mismo con las plantas del Sur provincial. Potrerillos, está al borde: trabaja al 80%.  La rotura de caños maestros es uno de los motivos de corte, por que las instalaciones están obsoletas. El 33% de todas las cañerías son de fibrocemento (que contiene asbesto, un material prohibido por ser perjudicial para la salud);  y  hasta hay un 16% de las cañerías que son de hierro y tiene más de 100 años de antigüedad. 

Crece la demanda, no aumenta la inversión y la capacidad instalada está obsoleta. Con esa ecuación el resultado es el que se ve: cortes de agua permanentes.

Imprevistos

Hay otras que responden a falta de previsión: el dique Potrerillos necesita realizar maniobras frecuentes para descargar el lodo que se forma en la base de la represa. Cada vez que eso ocurre se cierran las plantas potabilizadoras porque no soportan la turbiedad del agua. Potrerillos no existió siempre: fue inaugurado en 2001 y las maniobras del descargador de fondo están entre las previsiones de gestión de la empresa. El problema es que aguas abajo no está adecuada la infraestructura. También hay discordia entre quienes gestionan el dique, con consorcio CEMPPSA, Irrigación y Aguas Mendocinas. 

El recorrido del aumento de las tarifas se sale de escala. Si se toma como base el año 2009, los usuarios pagan  1000% más. El incremento es similar a lo que subió el precio de la coca cola, por ejemplo. A ello se le suman los subsidios que el Estado paga anualmente y refuerzos constantes. Los aumentos tuvieron un intervalo curioso: los años de elecciones en general no hubo. El 2021 será la excepción: luego del aumento del 100% del año pasado volvió a autorizarse una suba. El argumento interno para justificar los "tarifazos" sin que mejore el servicio es que los insumos subieron más: 2670% el canon que cobra Irrigación por el agua cruda, 2100 el precio de la energía, 1656% el IPC y 1105% el salario mínimo. Justamente el tema salarial es uno de los ejes, porque es lo que más parte del presupuesto se lleva. 

La convergencia tarifaria para que Aguas Mendocinas sea económicamente sustentable es mucho más que una utopía: año a año se renovó esa promesa, mientras se aumentaban las tarifas y los subsidios. Los reclamos no cesan: por mes en el Gran Mendoza se reciben 1500 reclamos por mal servicio de agua y son 4500 en toda la provincia, 150 por día. 

A los responsables políticos de la empresa no les fue mal. La empresa fue reestatizada por Celso Jaque, hoy director de YPF y Rolando Baldasso  fue el primer gestor estatal. El hombre ahora es legislador y llegó por el Pro. A él le sucedió Luis Böhm, ex legislador y actual representante del Movimiento Evita en Mendoza. A él le sucedió el polifuncionario Guillermo Amstutz, quien hoy está en un cargo de privilegio pero que debutó con algunos problemas: es el delegado de Vialidad Nacional en la región y responsable por el puente caído en la Ruta 40 (puente que había sido reparado pocos días antes). Cuando el radicalismo retomó el poder en la provincia el demócrata Richard Battaggión se hizo caro de la gestión de la empresa y actualmente es Alejandro Gallego, un especialista en finanzas y también polifuncionario de gobiernos radicales. 

La crisis del servicio se agudiza y ahora entró en un terreno improductivo pero que es de cómodo tránsito para quienes tienen funciones ejecutivas: el chicaneo político. Es lo que ocurrió en los últimos días entre el oficialismo y la oposición. 

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