Por qué Axel Kicillof flexibiliza el pase de grado y año

Por qué Axel Kicillof flexibiliza el pase de grado y año

El gobernador Axel Kicillof tomó la decisión de flexibilizar las condiciones para que los alumnos que estudian en la Provincia de Buenos Aires puedan pasar de grado o de año. Esta medida está en línea con un trabajo de décadas cuyo objetivo es el de demoler la educación pública.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

A través de un documento distribuido por la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) de la Provincia de Buenos Aires titulado “Enseñanza y Evaluación Cierre Bienio 2020-2021”, la gobernación de Axel Kicillof toma nuevamente la decisión de llevar la educación pública a criterios mínimos en cuanto a las exigencias de cumplimiento, de conocimiento, y de valoración de los contenidos. Así, el actual gobernador redobla una política de destrucción educativa que se inició con Antonio Cafiero en 1987: la destrucción por reducción de contenidos de manera sistémica. En el presente, la pandemia, sirve sólo de excusa para un propósito.

Antonio Cafiero asumió la gobernación de la Provincia de Buenos Aires en el año 1987, luego de haber derrotado a Juan Casella, abriendo las puertas para la toma del poder por parte del PJ que terminaría materializándose en la presidencia de Carlos Saúl Menem. En cuanto a su política educativa, una de las primeras decisiones que tomó Cafiero fue la de dar instrucciones verbales de que no podía haber repitentes con la excusa de que se trataba de un acto de discriminación. Otra medida, fue finalizar la enseñanza de programación en las escuelas públicas.

En la década del ’80, el director general de escuelas José Gabriel Dumon, dirigente radical del partido de Maipú y actor clave en la quinta sección electoral impulsó un acuerdo visionario con la empresa de informática Talent —desaparecida en 1996, arrastrada por la inestabilidad crónica de la República Argentina—, para impulsar la enseñanza de programación en lenguaje Cobol.

Cafiero tomó la decisión de destruir este programa de enseñanza de avanzada que le dio a miles de estudiantes de escuelas públicas primarias de Buenos Aires la posibilidad de aprender a programar. También, tomó la decisión de abolir el criterio del mérito y el esfuerzo, al dar instrucciones precisas al respecto de que no podía haber repitentes. El efecto demoledor de estas determinaciones, sostenidas por todos los gobiernos justicialistas que gobernaron la provincia, está a la vista.

En el programa de recuperación de clases que ahora anuncia Kicillof, se incluye entre los contenidos básicos un aula taller para impulsar los centros de estudiantes. Se trata de una retórica anacrónica y setentista centrada en los conceptos de «amigo-enemigo», y de un discurso propio de un soviet, en el que todos colectivamente debaten contenidos y propuestas educativas. Sin embargo, el anuncio de la gobernación no es novedoso, sino que repite un modelo.

El texto en cuestión establece, en su parte resolutiva: "será necesario un trabajo profesional, colectivo, y colaborativo de todos los equipos docentes de cada institución ya que también en la evaluación y acreditación de saberes debemos situar cómo fue desarrollada la enseñanza en cada caso y para cada uno y cada una de las y los estudiantes: 'se evalúa lo que se enseña'".

Nada ha cambiado desde 1987 a la fecha. No es la pandemia, es el modelo.

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