Es el trabajo, estúpido

Es el trabajo, estúpido

Reversionando la ya célebre frase de la campaña de Bill Clinton de 1992, parece que los electores esquivos a los cantos de sirena peronistas le estarían contestando al Gobierno: "Es el trabajo, estúpido".

Nicolás Attias

Nicolás Attias

Platita para les votantes: jubilades, egresades, desocupades, en fin, todes. La última ocurrencia de Axel Kicillof, de solventar con dinero público el pago del viaje de aquellos estudiantes que votan por primera vez, marca el paroxismo de la practicidad peronista.

La Argentina pendular no ahorra en capítulos ni en anuncios rocambolescos en el escenario político vernáculo, agitado por la histérica ansiedad que desató en el oficialismo nacional la dura derrota de las PASO de septiembre último.

A los ya conocidos cambios abruptos en el Gabinete, fogoneados por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, le sucedieron una serie de medidas destinadas a inundar de pesos la calle, para intentar amigar al peronismo gobernante con el electorado o al menos tentar a votar a aquellos que no fueron a sufragar en las Primarias.

Uno de los últimos eslabones de este rosario de dispendio que se solventa con el tesoro público o con la maquinita de emitir lo tuvo al gobernador Axel Kicillof como protagonista.  El mandatario bonaerense anunció viajes de egresados gratis para 220 mil jóvenes de esa provincia.

Se trata de viajes y paquetes por hasta 30 mil pesos por estudiante, para viajar en febrero, marzo y abril próximos a destinos bonaerenses, ya sea "en la costa atlántica, lagos o destinos rurales". El Gobierno bonaerense precisó que el total de crédito fiscal de la medida es de $557 millones de pesos. De todos modos, esta medida deberá pasar por la Legislatura bonaerense, que el peronismo de esa provincia no domina. 

O sea que de militar el cierre total por la pandemia, que sometió al país a un cierre forzoso desde el primer momento y que dejó sin clases a los alumnos por más de un año, el gobernador bonaerense se alineó con el ultrapragmático jefe de Gabinete, el tucumano Juan Manzur, que a poco de asumir decretó el final de la pandemia, sin mayores ceremonias.

El nuevo relato peronista, edulcorado con la contribución del catalán Antoni Gutiérrez Rubí, busca conectar con cierto discurso de esperanza y perspectiva, a contramano de la verba polarizadora, que busca en las herencias del reciente pasado macrista a los responsables del desquicio argentino. 

De todos modos este repentino cambio de parecer, sin transiciones adecuadas, en el escenario sanitario plantean ciertos signos de interrogación más allá del avance de la vacunación. Es que países desarrollados con sistemas de salud más vigorosos se vieron sacudidos por el regreso de variantes indómitas de covid que obligaron a escalonar aperturas.

Y en el plano económico el enigma es aún más grande porque en los cenáculos empresarios no dejan de repetirse una pregunta: "Después del 14 de noviembre, ¿qué?". Hoy el dinero público parece solo apuntar a cumplir con el plan que bautizó el exministro de Salud y actual candidato a diputado bonaerense Daniel Gollan: "Platita en el bolsillo".

Pero parece que ese rudimento electoral no prende en gran parte del pauperizado pueblo argentino. Reversionando la ya célebre frase de la campaña de Bill Clinton de 1992, parece que los electores esquivos a los cantos de sirena peronistas les estarían contestando: "Es el trabajo, estúpido".

Estos dirigentes que parecen no saber vivir sin depender de las arcas públicas, podrán reubicarse como lo hacen siempre después del Día N (14 de noviembre). La cuestión qué pasará con el grueso de los ciudadanos que viven en este bendito país, que siempre les depara varios desafíos a la vez, producto del desatino de sus gobernantes. ¿Quién pagará la cuenta que se está gestando ahora para poner platita en la calle?

Sin dudas, la respuesta puede atisbarse en los índices inflacionarios por venir, en los ajustes reiterados en la cotización del dólar, en los cepos recargados, en la falta de insumos por el cierre de la importación, en el menor poder adquisitivo del peso. En el exilio forzado de jóvenes y empresarios que buscan un porvenir menos caótico.

Todos aquellos que elegimos quedarnos no merecemos "platita" en el bolsillo. Merecemos un país más previsible.

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