Por qué Mendoza necesita tener Presupuesto y acceso al crédito

Por qué Mendoza necesita tener Presupuesto y acceso al crédito

Mendoza y el país están en una situación delicada y aún no hay Presupuesto sancionado. El Gobierno no tiene una herramienta básica para ejecutar su plan de gestión. Por qué es necesario tomar los créditos que son convenientes.

MDZ Política

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El Gobernador de Mendoza ha transitado un camino árido desde que asumió, pero es Mendoza la que sufre las consecuencias de las tensiones políticas que, con mezquindades y oportunismos, condicionan el día a día.

Van a pasar dos meses del año sin presupuesto; es decir sin que el Gobierno tenga aprobado su “plan de gestión”, situación pocas veces vista en un Gobierno que recién comienza.

El pedido de endeudamiento es lo que, aparentemente, traba la sanción  de la “ley de leyes”, aunque si se toma en perspectiva lo que ocurre es más una excusa. La Legislatura de Mendoza debate y se niega a acceder a un tipo de préstamos que ningún Estado rechaza.

En el paquete de pedido de autorización hay tres créditos con el Banco Interamericano de Desarrollo que no solo tiene condiciones favorables por la tasa, la gracia y la flexibilidad para pagar. Se trata de un organismo que tiene como misión promover el desarrollo de Estados en vías de desarrollo y no el negocio financiero. No es un banco que pueda ejecutar. Y el Estado nacional es el garante último. No hay casos en la historia de negativas a ese tipo de empréstitos y gran parte de las obras viales y de infraestructura de la Provincia han sido realizadas por esa vía, incluso con créditos tomados en momentos más complejos de la economía.

El debate del Presupuesto es una instancia de negociación entre los partidos políticos; pero una negociación entendida como herramienta de la política para buscar el bienestar. En ese sentido, se pueden agregar controles, se pueden incorporar aristas, se puede “blindar” el Presupuesto ante posibles contingencias. Es decir, mejorarlo. Pero negar “a libro cerrado” el Plan de Gobierno tiene más tono de capricho político que de responsabilidad republicana. La Constitución de Mendoza exige una mayoría especial para contraer deuda justamente por eso: para obligar a negociar, a dialogar y buscar las mejores alternativas. Pero no para negar el plan de Gobierno.

El País está en una situación extremadamente delicada. La falta de crecimiento, la incertidumbre política y económica y la enorme carga que pesa sobre el sector privado genera repercusiones negativas en la vida cotidiana. Mendoza tiene una economía que languidece y no ha sumado valor en los últimos años. Se ha negado a abrirse a nuevas oportunidades.

Qué se puede hacer

El Estado tiene herramientas, aunque acotadas, para intentar dinamizar la economía y generar empleo de calidad. La obra pública es una de esas herramientas. El gobernador Suarez pide tener acceso al crédito y poder renegociar la deuda. Luego él deberá demostrar la pericia para aprovechar la oportunidad y cumplir las promesas que están escritas en el Proyecto.

La realidad se encarga de dar advertencias. Además del estancamiento, hay urgencias que exigen respuesta. Ocurre con la crisis hídrica (que ya no es una situación excepcional sino habitual), con la emergencia sanitaria por el desborde de la red cloacal, con el déficit habitacional que crece y con los problemas  de infraestructura básica enormes que lo viven también los intendentes.

En medio de ese escenario complejo, Mendoza aún “no arranca” porque tiene el Presupuesto congelado en la Legislatura. El problema no es en sí “endeudarse o no”. Sino cómo y para qué. La Legislatura tiene un rol de control en ese sentido, aunque en varias oportunidades ha confundido intentando inmiscuirse en roles inherentes al Ejecutivo.

Mendoza necesita avanzar y salir del estancamiento y tener Presupuesto, acceso inteligente a recursos disponibles para ejecutar obras estratégicas que  mejoren la vida cotidiana de los  mendocinos.

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