Una protesta contra Uber y la parábola del gen argentino

Una protesta contra Uber y la parábola del gen argentino

Trabajadores repletos de derechos, pero sin trabajo. El rol que se le exige al Estado y la carga negativa que siempre se le endilga al empresario. La protesta de choferes de Uber explica por qué estamos como estamos los argentinos.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

La pandemia ha agravado los problemas económicos que Argentina arrastra desde hace décadas. El nivel de desocupación alarma y las proyecciones son poco auspiciosas. Pero en lugar de pensar en generar fuentes de trabajo, las empresas se siguen yendo del país. Y aunque parezca mentira, los propios empleados terminan pidiendo que la empresa en la que trabajan se vaya.

Eso es lo que expresó el viernes en MDZ Radio el presidente de la Asociación Civil de Conductores y Personal de Plataformas Electrónicas (ACCoPPE) Jorge Sandri. Este lunes los choferes de Uber en Mendoza reclamarán por un aumento de tarifa y le pedirán al Gobierno que intervenga en la fijación de precios. Pero al ser consultado sobre el riesgo de que Uber deje la provincia, aclaró que si eso sucede aparecerá otro proyecto que los deberá incluir como choferes.

"Es preocupante pero Uber es probable que a fin de año se vaya. Es el rumor que se escucha. Muchas empresas internacionales nos dejan por la economía. Tendrá que ver el gobierno en base a la ley de movilidad si se puede armar algo mendocino que siga generando empleo a quienes hacemos este trabajo", manifestó Sandri.

"Entre fines de junio y los primeros días de julio pasaron de $9 a $10,50 el kilómetro y en septiembre hubo otro aumento del 20%. Pero terminó siendo bajo respecto a la realidad que vivimos. No tenemos turismo, boliches, escuelas y el exceso de vehículos hace imposible tener viajes comunes como antes de la pandemia", expresó.

Por otro lado, explicó que los ingresos para una persona que trabaja 60 horas semanales oscila los 35 mil pesos por mes y que no alcanza para amortizar los autos de 5 años de antigüedad que requiere la Ley de Movilidad.

Hace años, Winston Churchill pronunció una frase que sirve para reflexionar. “Muchos miran al empresario como el lobo al que hay que abatir; otros lo miran como la vaca a la que hay que ordeñar; pero muy pocos lo miran como el caballo que tira del carro”, afirmaba el exprimer ministro británico.

El peligro de cuestionar a una empresa por sus accionistas millonarios es que se olvida el empleo que genera y la cantidad de familias que viven de esa compañía. El peligro de que el Estado intervenga y fije pautas incumplibles es que empuja a la informalidad que ya existe en Argentina y que demuestra que en más de una oportunidad se habla de leyes para defender el derecho de los trabajadores, pero que en los hechos llevan a que nadie ofrezca empleo.

La solución entonces son más empresarios tirando el carro. Más competencia para mejorar los servicios y los precios. Generar condiciones para que empleados se conviertan en jefes y generen más puestos. Recuperar dinámicas ascendentes que solían darse en el pasado y que cada vez son menos usuales.

Cada empresa que se va representa gente que se queda sin empleo. Los empresarios no son lobos que saquean ni tampoco vacas que se pueden exprimir con impuestos y más impuestos. Es necesario seguir peleando por las condiciones laborales de los trabajadores pero dejar de hacerlo desde la lógica del Estado. 

Escuchá la entrevista completa.

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