Cuál será el futuro político de Cornejo

Cuál será el futuro político de Cornejo

Ya con un candidato en la calle, el futuro político de Alfredo Cornejo aparece como incierto. Después de que abandonara hace tiempo la idea de lanzarse a una aventura presidencial, la opción lógica es encabezar en octubre la lista de candidatos a diputados nacionales. Pero una idea ronda en la cabeza del gobernador: tomarse dos años sabáticos para construir desde afuera una candidatura a presidente.

En el inicio de su camino de retirada del poder, Alfredo Cornejo tiene algunas cosas claras acerca de su futuro político. Aunque otras o tanto.

Se sabía desde hace meses: el gobernador no apostó su futuro político a una aventura presidencial por las mismas razones que se bajó de una candidatura en la provincia en 2011: sabía que no iba a llegar.

Aunque su mirada fue un poco más allá. Siempre estuvo convencido que a un candidato del interior se le dificulta mucho más un triunfo a nivel nacional si el país, más allá de las dificultades económicas, no llega a las elecciones en una crisis profunda. Algo así como la llegada de Carlos Menem en 1989 o la de Néstor Kirchner en 2003.

Aquí falló un poco (por no decir bastante) en el cálculo. Hace menos de un año, cuando se debatía si largarse a nivel nacional o no, avizoraba la llegada de un 2019 con cierta normalidad en la economía, sin ajustes fuertes, con cambios graduales y, como consecuencia de ello, con una política de fuerte endeudamiento como base. La crisis desatada a partir de agosto pasado, rompió todos esos esquemas.

¿Qué camino elegirá ahora como presidente de la UCR? Es una de los asuntos sin resolver. Cornejo está al frente de un partido que está prendido fuego en su relación con Macri y si bien muchos sectores reclaman por un candidato a presidente propio en la PASO, para él esa no es la opción.

Hacia dentro de Cambiemos, siempre consideró que era una estrategia equivocada que el radicalismo presente un candidato como hizo Ernesto Sanz en 2015.

¿Respaldará una eventual candidatura de Martín Lousteau entonces? Es probable, siempre y cuando se presente a competir. Lo que maneja el gobernador, luego de una de sus última incursiones en Buenos Aires, es que Horacio Rodríguez Larreta, el Jefe de Gobierno porteño, buscará contener a Lousteau proponiéndole una candidatura a senador nacional.

Con el presidente la relación personal es buena. Aunque el vínculo político no tanto. Para Cornejo, Macri escucha a los gobernadores y de manera respetuosa. Y en lo particular le presta atención a él como uno de los principales aliados. Pero después las decisiones se toman junto al núcleo duro del presidente sin escuchar esas opiniones.

Hace una semana tuvo otra prueba de esto. Cornejo había arreglado con el presidente definir en marzo si las provincias gobernadas por Cambiemos iban a desdoblar o no las elecciones y se enteró por los medios que, tanto en la provincia de Buenos Aires como en CABA, se había elegido el camino de la unificación.

¿Qué pasará entonces? Hay dos caminos. El mendocino podría terminar optando por la salida lógica de encabezar la lista de diputados nacionales en octubre. Macri se lo va a pedir, seguramente.

Pero también Cornejo fantasea en su intimidad con la alternativa de tomarse al menos dos años sabáticos que no serán un retiro de la política, ni mucho menos. Será un lapso de tiempo para comenzar a trabajar en la proyección nacional con la que amagó el año pasado, pero que finalmente no llegó.

Hay una realidad: si Macri es reelecto, Cornejo sentado en una banca en el Congreso podría terminar como presidente de la Cámara o, un poco más abajo, como jefe de bloque de la bancada oficialista. Cualquiera de las dos alternativas lo forzará a tener que defender al gobierno en épocas que seguirán siendo turbulentas en la Argentina. Ese trabajo terminará por complicarle idea que tiene de presentarse como una alternativa.

Lo que tiene en claro a partir del año que viene es una cosa: no repetir los errores del pasado del radicalismo mendocino. El gobernador se juró a sí mismo que no tendrá el mismo comportamiento que tuvo Roberto Iglesias con Julio Cobos entre 2003 y 2007.

El “Mula” pretendió entonces conservar su cuota de poder en las decisiones de su sucesor y eso desencadenó una interna tan feroz (de la cual Cornejo fue protagonista principal) que se llevó al menos tres años del tiempo de aquél gobierno.

Será difícil la convivencia a futuro, en caso de que Rodolfo Suarez llegue a la gobernación. Para Cornejo un par de cuestiones son irrenunciables. Una de ellas es no dar marcha atrás con reformas clave, por caso, como la del Poder Judicial. Y existe otra más fuerte: no abandonar por nada el camino del achique en el gasto público.

El actual mandatario se presenta como un cancerbero de sus políticas aún después de ido y el oficialista que venga tendrá una libertad de maniobra limitada si pretende salirse de ese libreto que Cornejo le dejará escrito.

¿Querés recibir notificaciones de alertas?