Moraleja: "Billetera mata a legislador" y salva a Molero
¿Qué hay detrás del caso Molero? Cuánto le costará al diputado mantener su condición parlamentaria. Según un cálculo estimativo deberá desembolsar unos 25 mil pesos para pagar los espacios en los diarios donde pedirá disculpas a sus pares por tender sospechas de coimas a través de la frase “billetera mata galán”. Para el final, la sincera conclusión de un diputado después de conocer la sanción al díscolo Molero.
“Fue un proceso duro para mi. Duró unos 50 días y es una experiencia que tengo que capitalizar rápidamente”, señaló el diputado radical Alejandro Molero. Esa fue su definición en caliente y la conclusión personal después de uno de los días más fuertes que seguramente le ha tocado vivir como político.
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A Molero lo castigaron con dureza y -por lo que se vio el miércoles 8- la sacó barata. Bueno, no tanto si de dinero se trata pero fue un módico precio desde lo político por el nivel de ensañamiento que mostraron todos los diputados. Es decir, la corporación política fue impiadosa con el joven legislador. Sacó los pies del plato, y lo condenaron a la humillación pública.
No fue para menos, desde el punto de vista de la comunidad política. Un hijo propio la había agraviado con la antológica y bizarra frase del mediático Jacobo Winograd: “Billetera mata galán”. Molero lo dijo durante un reportaje en una FM de Alvear de donde el legislador es nativo. La "billetera" era de múltiples formas. No sólo es dinero, o tal vez incluso no lo sea. La billetera puede contener prebendas, viajes, acuerdos, cargos, contratos, favores, palabras y silencios. Todo, en la múltiple moneda de la política.
A Molero se le ocurrió ocupar esa metáfora en alusión al cambio de postura que los diputados demócratas experimentaron con relación al convenio entre el Gobierno y la minera brasileña Vale (dueña del proyecto para la explotación Potasio Río Colorado para extraer sal de Potasio) que la Legislatura debía convalidar o rechazar. El convenio fue aprobado gracias a la suma de los votos de peronistas y demócratas.
La verdad es que puesta a consideración del público la afirmación de Molero fue una certeza compartida por buena parte de la sociedad. Las consultas de MDZ ratificaron esa sensación de que todo, o casi todo, se puede arreglar con plata.
La última prueba de acuerdo al resultado de una consulta de este medio dio por sentado en un 90 por ciento de las leyes que se tramitan en la Legislatura no tienen un proceso transparente de debate y aprobación.
Y ayer nomás los lectores de este diario opinaron abrumadoramente que Molero no debía pedir disculpas.
La resolución del caso Molero es emblemática porque es la única situación que llegó a este punto. A Molero lo podrían haber echado o suspendido. Pero en vez de expulsarlo lo obligaron a pedir disculpas en el mismo recinto (que no aceptaron) y le terminaron pasando factura con una expresión de arrepentimiento público mediante sendas solicitadas en tres diarios mendocinos.
O sea, lo humillaron y lo obligaron a que sacara su propia billetera para redimirse. Ayer Molero estuvo pidiendo presupuesto a los medios gráficos impresos para publicar su pedido de perdón. Molero tendrá que desembolsar al contado alrededor de 25 mil pesos para comprar esos espacios en los diarios que serán publicados a mitad de la semana que viene. El diario Los Andes cobra entre 10 a 12 mil pesos por un cuarto de página; el Uno tarifa entre 8 a 10 mil pesos un espacio similar; en tanto El Sol le pone un precio entre 3 mil y 5 mil pesos, confiaron ayer fuentes publicitarias. Dicho sea de paso, MDZ, ofrece el espacio sin cargo para que Molero cumpla con el castigo que le impuso la corporación.
Por lo visto y de acuerdo con la resolución del caso Molero todo tiene precio. Incluso las disculpas por haber ofendido la honorabilidad de un cuerpo legislativo. Por eso en este caso Jacobo deberá repasar su máxima: "billetera mata a legislador". Aunque paradójicamente Molero logró salvar su condición de parlamentario.
A propósito, uno de los que se dio cuenta de todos esto, sobretodo del costo económico que debía enfrentar Molero fue el diputado Néstor Piedrafita (Ari). Según varios testigos, Piedrafita dijo con sinceridad y con una buena dósis de intuición popular: “Si yo tengo que pagar como Molero mi mujer me mata”.
Y para la Legislatura es una mancha más. Pero, como dijo el diputado Marín aquel día del 82 % móvil, cuando buscaban aprobarse en secreto una jubilación que muy pocos mendocinos tienen: ¿qué le hace una mancha más al tigre?
La última prueba de acuerdo al resultado de una consulta de este medio dio por sentado en un 90 por ciento de las leyes que se tramitan en la Legislatura no tienen un proceso transparente de debate y aprobación.
Y ayer nomás los lectores de este diario opinaron abrumadoramente que Molero no debía pedir disculpas.
La resolución del caso Molero es emblemática porque es la única situación que llegó a este punto. A Molero lo podrían haber echado o suspendido. Pero en vez de expulsarlo lo obligaron a pedir disculpas en el mismo recinto (que no aceptaron) y le terminaron pasando factura con una expresión de arrepentimiento público mediante sendas solicitadas en tres diarios mendocinos.
O sea, lo humillaron y lo obligaron a que sacara su propia billetera para redimirse. Ayer Molero estuvo pidiendo presupuesto a los medios gráficos impresos para publicar su pedido de perdón. Molero tendrá que desembolsar al contado alrededor de 25 mil pesos para comprar esos espacios en los diarios que serán publicados a mitad de la semana que viene. El diario Los Andes cobra entre 10 a 12 mil pesos por un cuarto de página; el Uno tarifa entre 8 a 10 mil pesos un espacio similar; en tanto El Sol le pone un precio entre 3 mil y 5 mil pesos, confiaron ayer fuentes publicitarias. Dicho sea de paso, MDZ, ofrece el espacio sin cargo para que Molero cumpla con el castigo que le impuso la corporación.
Por lo visto y de acuerdo con la resolución del caso Molero todo tiene precio. Incluso las disculpas por haber ofendido la honorabilidad de un cuerpo legislativo. Por eso en este caso Jacobo deberá repasar su máxima: "billetera mata a legislador". Aunque paradójicamente Molero logró salvar su condición de parlamentario.
A propósito, uno de los que se dio cuenta de todos esto, sobretodo del costo económico que debía enfrentar Molero fue el diputado Néstor Piedrafita (Ari). Según varios testigos, Piedrafita dijo con sinceridad y con una buena dósis de intuición popular: “Si yo tengo que pagar como Molero mi mujer me mata”.
Y para la Legislatura es una mancha más. Pero, como dijo el diputado Marín aquel día del 82 % móvil, cuando buscaban aprobarse en secreto una jubilación que muy pocos mendocinos tienen: ¿qué le hace una mancha más al tigre?
