Los secretos de la exclusiva cena de Cristina en Godoy Cruz
El agasajo a la presidenta en 1884, de Francis Mallmann, dejó algunas anécdotas tan sabrosas como el chivito malargüino que se sirvió de plato principal. La Presidenta se habría negado a firmar el libro del local porque la última rúbrica era nada menos que la de Julio Cobos.
Tras el acto de apertura del gasoducto en el auditorio Angel Bustelo, Cristina Fernández de Kirchner fue agasajada, junto a funcionarios nacionales y locales, en el restaurant 1884, que funciona en la Bodega Escorihuela, en Godoy Cruz.
El acontecimiento era tan exclusivo como el servicio gastronómico que ofrece el reconocido chef Francis Mallmann. Por eso, aquellos que habían sido invitados procuraban mantener en secreto la velada para evitar, ante todo, el acoso periodístico.
El hermetismo para con la prensa también fue dispensado en 1884, un sitio que ofrece servicio internacional y, de acuerdo con su sitio web, el menú es modificado cada dos semanas. Para la presidenta, se sirvió queso de cabra con verduras asadas de entrada; chivito de Malargüe -no podía ser menos en una jornada de gestos- como plato principal. De postre, se sirvió frutas quemadas al horno de barro con helado de crema americana y praliné.
La Bodega Escorihuela dispuso lo mejor de su bodega: Malbec, Cabernet Sauvignon y Viognier, de la línea Escorihuela Gascón. Sin embargo, se dijo que Cristina no tomó vino sino agua mineral. Eso sí, al momento de la foto, la esposa de Néstor Kirchner habría brindado con vino, como para no quedar mal con esta tierra.
La mandataria también dejó propina a los mozos que la atendieron, aunque desde 1884 no se precisó si cedió el correspondiente 10 por ciento.
También trascendió una anécdota que refleja cómo digiere Cristina la derrota en el Senado. Antes de retirarse, los propietarios de la Bodega le habrían ofrecido a la presidenta plasmar su opinión en el libro de sugerencias. Cristina habría hojeado detenidamente las expresiones anteriores. Al parecer, la histórica visita a la Bodega Escorihuela no habría quedado documentada en el libro ya que la última firma era la del actual Vicepresidente de la Nación, Julio Cobos.
Por el momento, desde 1884 todavía no saben quién abonaría la generosa cuenta por todos los invitados, ya que desde la organización inicialmente se habría previsto a 60 comensales pero se tuvieron que agregar, en el momento, 30 cubierto más.
También trascendió una anécdota que refleja cómo digiere Cristina la derrota en el Senado. Antes de retirarse, los propietarios de la Bodega le habrían ofrecido a la presidenta plasmar su opinión en el libro de sugerencias. Cristina habría hojeado detenidamente las expresiones anteriores. Al parecer, la histórica visita a la Bodega Escorihuela no habría quedado documentada en el libro ya que la última firma era la del actual Vicepresidente de la Nación, Julio Cobos.
Por el momento, desde 1884 todavía no saben quién abonaría la generosa cuenta por todos los invitados, ya que desde la organización inicialmente se habría previsto a 60 comensales pero se tuvieron que agregar, en el momento, 30 cubierto más.

