Política Cornejo lo postuló para integrar la Corte

Dalmiro Garay, un ajedrecista del poder

El postulado por el gobernador Cornejo para integrar la Corte en el puesto del renunciante Alejandro Pérez Hualde y su plataforma.
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Gabriel Conte

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Dalmiro Garay, un ajedrecista del poder(Alf Ponce / MDZ)

Dalmiro Garay, un ajedrecista del poder | Alf Ponce / MDZ

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Dalmiro Garay, un ajedrecista del poder | Alf Ponce / MDZ

 Hay muchos estilos a la hora de ejercer el poder. Pero primero, hay que tenerlo. Dalmiro Garay lo ejercía antes de que Alfredo Cornejo ganara la gobernación. Tejía los hilos de los expedientes en la Asesoría de Gobierno y, antes, había transformado el ritmo de trabajo y gestión del sitio de mayor litigación en el Poder Ejecutivo, la Dirección General de Escuelas. Es, esencialmente, un enamorado de las normas y por ello, conoce todas las interpretaciones posibles de cada una, al límite.

Así lo vio Cornejo y por ello lo convocó a su gabinete, siendo un exmilitante de la Franja Morada universitaria ajeno a los vaivenes de la vida política comiteril y de buen roce con el mundo del Derecho. Conquistó para sí a un ajedrecista del poder. Supo calcular cada movimiento hasta poner en jaque a los que podían convertirse en adversarios de la gestión de Cornejo y cantó más de una vez "jaque mate". Otros, en su mismo lugar, ya antes habían jugado a las bochas, al jenga o habían hecho saltar la banca, en contra del Estado, siempre.

Garay no quería ir a la Corte justo ahora. La duda lo carcomió durante al menos tres semanas, desde que supo que el Gobernador lo tenía "in péctore". Antes de este límite de 21 días lo negaba rotundamente. Durante este período final, lo masticó muchas veces. Lo consultó con sus seres más cercanos y no lo filtró nunca. Si le hubiesen preguntado cuál era su destino a futuro hubiese lanzado dos respuestas bastante diferentes, según quienes lo conocen y trabajan con él, a pesar de su personalidad hermética y de escaso carisma:

- Por qué no ser candidato a algo, si se lo evalúa tan bien en el desempeño como ministro. Es portador sano del vector que inocula el bichito de la política electoral.

- Por qué no consagrarse como jefe del área de la que fue un almácigo, la Asesoría de Gobierno, volviéndose un burócrata transformador, como le devolvía el espejo cuando se miraba.

Sus dudas más de una vez pasaron por el "qué dirán": veía que en forma antojadiza se le comparaba con Mario Adaro, el ministro de Gobierno que Celso Jaque dejó en la Corte y se sentía distinto. Adaro había pasado por muchos cargos en la política y su perfil solo cambio una vez que entró a la Corte. En el caso de Garay, sus conocimientos en Derecho son previos al cargo: fue "egresado distinguido" de la UNCuyo, es magister en Derecho Administrativo de la Economía. Facultad de Derecho, Universidad Nacional de Cuyo - Universidad Católica de San Juan, es docente de postgrado en la Facultad de Derecho de la UNCuyo y vicedirector del Instituto de Estudios de Derecho Administrativo de Mendoza. 

Desde esta columna y con esta firma, se defendió en su momento el derecho de Adaro de llegar a la Corte. Lo avalaba que ninguno de los miembros nació de un repollo. A Garay le juega a favor su experiencia y conocimiento y en contra, ser ministro político de Cornejo. Es solo en esto último en donde pueden golpearlo, aunque, ¿quién podría hacerlo sin mirar su propio archivo o el panorama íntegro del máximo tribunal provincial?

Podrá decirse, además, que para ese puesto hacía falta una mujer, un "independiente" de la política y hasta un jurista contrario a las ideas que sustenta el actual gobierno. Todos esos argumentos son válidos. Tanto, como el de postular a Garay y, por lo tanto, nutren una discusión que siempre tiene que ser racional no ocultar maliciosamente la mitad de todo lo que se sabe. Con las cartas sobre la mesa, llegó la hora de que la Legislatura discuta por qué sí o por qué no, con el objetivo puesto, siempre, en la mejora de la calidad de gestión de las instituciones.