Otra clínica del horror y una grave acusación contra la madre de Chano Carpentier

Otra clínica del horror y una grave acusación contra la madre de Chano Carpentier

Un joven mendocino fue internado en la clínica a causa de sus adicciones. El lugar fue clausurado por maltratos y hechos de violencia. La madre del famoso cantante figuraba como asistente social del lugar.

Gabriela Guilló

Gabriela Guilló

Esta semana salió a la luz la investigación contra una organización que funcionaba como centro de rehabilitación de adicciones, en la que, sospechan, esclavizaban a los pacientes y los sometían a diferentes castigos. Si bien la mayor relevancia del caso surgió por la detención de Marcelo Teto Medina, quien sería la cara visible de la organización, su caso rememoró a uno similar que se conoció hace 10 años y que hoy resurgió con una grave denuncia contra Marina Charpentier, la madre del cantante de Tan Biónica (Chano Carpentier).

Los últimos meses del 2012 denunciaron al centro de rehabilitación "Volviendo a la esencia" que funcionaba en el partido de Pilar, Buenos Aires, por hechos similares a los de la clínica La Razón de Vivir. Maltratos, castigos físicos, imposición del miedo y torturas eran algunos de los tormentos que sufrían los pacientes del lugar.

Los jóvenes pidiendo salir

La madre de uno de los jóvenes que fue internado dio un relato detallado a Mdz de lo que debió pasar su hijo y apuntó contra la madre de Chano Charpentier, quien trabajaba en el lugar.

Susana -se preserva su identidad- internó a su hijo a mediados del 2011 por problemas de adicción a las drogas. El joven tenía 17 años.

"Nosotros somos de Mendoza pero en ese momento no había este tipo de clínicas acá y personas conocidas nos hablaron de Volviendo a la Esencia que estaba en Buenos Aires. Nos contactamos con ellos y nos mudamos allá", relató.

En ese entonces el joven tenía Osep por lo que su familia buscaba un lugar que recibiera la obra social que cubría el 100% del tratamiento.

"La clínica tenía dos partes, adelante era preciosa y ahí nos reuníamos con el equipo terapéutico, pero nunca llegamos al lugar a donde tenían a los pacientes. Al poco tiempo empecé a sospechar que pasaban cosas extrañas. Primero porque a mi hijo recién lo pude ver a los nueve meses de su internación y cuando lo vi noté que no estaba bien, tenía algo en la mirada", contó.

Si bien el chico se escapó una vez del centro y corrió hasta su casa, desde el lugar convencieron a su madre para que volvieran a internarlo.

"Siempre se manejaron con el miedo y las amenazas. Quien hacía terapias familiares era Marina Charpentier, la madre de Chano, quien, recuerdo perfectamente, siempre nos decía que nosotras como madres éramos las culpables de la adicción de nuestros hijos y cuando el mío se escapó me dijo que si no lo volvía a internar iba a recaer", dijo.

El programa que presentaban.

En los papeles del centro de rehabilitación figura la madre del músico como asistente social y en su plan de trabajo indica que trabajaban con el  "Modelo Minnesota nacido en Center City- Minnesota basado en el programa de DOCE PASOS de Alcohólicos Anónimos con un abordaje multidisciplinario. Esto significa que incluye el acompañamiento de profesionales como médico, psiquiatra, psicólogo, consejeros en dependencia química que colaboran en la definición del camino de la recuperación". A pesar de que el programa que presentaban de más de dos carillas detallaba los tratamientos, el día a día con los pacientes era distinto.

Los responsables del lugar.

"En el lugar habían pacientes que padecían bulimia, anorexia, eran alcohólicos, adictos a las drogas, esquizofrénicas; es decir tenían diferentes problemáticas y estaban todos en el mismo lugar. Mi hijo podía estar en la misma habitación que un hombre de 60 años esquizofrénico que amenazaba con matarse", aseguró.

Los tratamientos terapéuticos estaban lejos de serlo, ya que solo se limitaban a la sobremedicación y a los castigos. Entre estos últimos los pacientes castigados debían dormir en colchones mojados, los golpeaban, debían realizar la limpieza de las instalaciones y dormían encerrados.

"Mi hijo me contó que el día que llegó lo inyectaron y durmió hasta el otro día. Cuando se escapó también hicieron eso, pero por un mes y no era el único, siempre tenían a los chicos dopados. Un día que fui a una de las terapias que hacían con las familias, vi a un grupo de pacientes que estaba aislado y me llamó mucho la atención porque estaban todos como idos", precisó.

Charpentier es señalada por una de las víctima como quien realizaba terapias familiares.

La alimentación tampoco escapaba de los malos tratos, el arroz y la sopa era lo que más se repetía. A la noche solían comer lo que sobraba del mediodía. Mientras que una de las terapias consistía en la confrontación de pacientes. Se ponía a un grupo en una habitación, uno de ellos contaba sus problemas y el resto se encargaba de insultarlo.

"Funcionaba como una secta, a partir del miedo y las amenazas. Mi hijo cuando salió me dijo que parte de lo que pasó y todavía hay noches que se despierta gritando", asegura.

El hijo de Susana estuvo un año y medio en el centro de rehabilitación hasta que a finales del 2012 su madre fue hasta el lugar y lo sacó. Ese día estaba golpeado. Cuando su madre le preguntó qué había pasado le contó que lo habían tirado por la escalera.

"No querían que me lo llevara, me decían que no se iba a recuperar, que era todo culpa mía. Hasta tuve que amenazarlos con un escribano para poder salir de ahí", recordó.

Dos meses después de la salida del joven, Volviendo a la Esencia fue clausurado y comenzaron a conocerse cómo funcionaba el lugar.

"Es un lugar en el que nunca le trataron sus problemas. Después tuve que internarlo en una verdadera clínica y yo estoy con terapia desde entonces, porque con esto destrozan a las familias enteras. Crean relaciones de odio, angustia y enajenación, es terrible. Por eso no le puedo perdonar a Marina lo que hizo, ahora que ella sale hablando sobre la salud mental después de haber jugado con la de nuestros familiares. Me gustaría tenerla frente a frente alguna vez", finalizó la mujer.

Este medio intentó comunicarse con Marina Charpentier pero no obtuvo respuesta.

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