Mendoza "no pega ni junta" en el paso a Chile

En la Provincia es poco y casi nada lo que se puede hacer para mejorar la situación del paso a Chile. Aunque se nombren coordinadores o se tengan buenas intenciones, al otro lado de la cordillera no los escuchan.
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Edu Gajardo

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Mendoza "no pega ni junta" en el paso a Chile(Twitter @JorgeTorlaschi)

Mendoza "no pega ni junta" en el paso a Chile | Twitter @JorgeTorlaschi

Mendoza "no pega ni junta" en el paso a Chile(Gabriel Conte)

Mendoza "no pega ni junta" en el paso a Chile | Gabriel Conte

Mendoza "no pega ni junta" en el paso a Chile(Twitter @JorgeTorlaschi)

Mendoza "no pega ni junta" en el paso a Chile | Twitter @JorgeTorlaschi

Todos los años la promesa es que se acaban las filas y que va a mejorar la situación molesta que se genera en fechas complicadas en el paso a Chile, pero lo cierto es que cambiar en las condiciones de infraestructura y personal de la actualidad no va a ser posible y no queda otra que hacerse la idea que -en caso de querer cruzar- toca esperar o tener un día con suerte.

Pero lo que llama más la atención es que, a pesar de las constantes quejas de las autoridades locales, pareciera que nadie las escucha y que directamente en Chile, no las toman en cuenta. En el fondo, Mendoza "no pega ni junta" (como se dice en el vecino país) en las decisiones que se toman a la hora de ajustar el funcionamiento en el corredor internacional.

Una muestra de eso se dio esta semana. En la provincia se calificó como un fracaso la reunión de coordinación realizada el miércoles entre organismos de ambos países, mientras desde Chile se comunicó que todo fue un éxito y se acordó asegurar las cabinas exteriores en ambos complejos y mejorar la dotación de personal.

Entonces, hay dos opciones, o no estaban en la misma reunión o desde el lado chileno no dicen lo que realmente pasó. Pero más allá de este hecho puntual, por más coordinadores que se nombren en la provincia o se anuncien reclamos con bombos y platillos, las cosas no cambian y los únicos progresos -aunque pequeños- vienen desde el nivel central de los países.

En Chile, por ejemplo, desconocen cuál es el rol del coordinador que tiene Mendoza en el paso, porque las decisiones son tomadas por las autoridades de los complejos fronterizos o las policías (Carabineros o Gendarmería), pero no se le consulta a la autoridad local. Tanto así, que cuando los camioneros realizan algún corte la Provincia directamente dice que está haciendo lo posible, pero en realidad es poco lo que puede hacer porque tampoco tiene jurisdicción.

Lo que quiero decir es que estamos abandonados a nuestra suerte o lo que decidan las autoridades a nivel nacional en las cancillerías, que son los únicos que pueden avanzar, tal como lo hicieron el año pasado. En esta misma fecha de 2016 se anunciaba la reunión de Malcorra y su par chileno Muñoz en el paso, la que finalmente se concretó en marzo y sumó la presencia también de Rogelio Frigerio.

En esa ocasión se acordó la implementación del Sistema Unificado Migratorio, el único avance real y la única diferencia respecto a los años anteriores en el paso Cristo Redentor. En mi humilde opinión, será el único cambio hasta que Chile termine de construir el nuevo complejo (por ahí por 2018 o más).

Desde el Ejecutivo provincial también se deslizó la idea de considerar en el proceso de remodelación de la Terminal de Ómnibus un espacio especial para que se hagan trámites migratorios y de control en el Gran Mendoza, enviando los ómnibus "sellados" a la frontera. Es una idea antigua que desde Chile rechazaron de plano en su momento.

Cuando se iba a realizar la Copa América de 2011 en una reunión de coordinación en la ciudad de Los Andes se propuso "sellar los micros" en Uspallata para el regreso. Sin embargo, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) trasandino se negó de plano y manifestaron que "nadie" les podía asegurar que no se incumplieran normas que ellos aplican mientras el transporte recorría territorio argentino.

Entonces, y siendo crudos y realistas, esa situación no va a cambiar mientras no se tenga un nuevo complejo, especialmente si los organismos de control trasandinos no consideran cambiar ningún tipo de protocolo. Lo mismo que sucede en el regreso cuando se pasa por Horcones, un lugar que durante años no tuvo mayores esperas, pero una vez que se iniciaron los controles reales, también se transformó en un dolor de cabeza por las demoras.

Ahora, y aunque moleste, no queda más que armarse de paciencia y sonreír cuando nos digan que las cosas van a mejorar, porque en realidad desde Mendoza es poco y nada lo que se puede hacer para conseguir un panorama distinto. Y desde Chile, hay protocolos que no se tocan y procesos que no se van a saltar.

Así las cosas, mire bien las fechas y los horarios cuando quiera viajar y cruce los dedos.