Por qué el gobierno de Italia enfrenta al papa Francisco

El ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, se niega rotundamente al ingreso a su país de los inmigrantes y hace oídos sordos a los muchos mensajes que le piden un gesto mínimo de solidaridad con medio centenar de inmigrantes desesperados en medio del Mediterráneo sin nadie que los acoja. Después de la presión de algunos alcaldes, diversas organizaciones humanitarias, la Unión Europea, cardenales, muchos obispos y curas desde el púlpito, ayer llegó el llamamiento urgente del papa Francisco a los líderes europeos para que se dé una urgente solución a los 49 inmigrantes que fueron rescatados hace más de dos semanas por las naves Sea Watch 3 (con 32 refugiados a bordo) y el Professor Albrecht Penck (con 17) de la ONG Sea-Eye, ambas gestionadas por organizaciones alemanas, y no encuentran un puerto que los acoja.

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Redacción MDZ Online

Por qué el gobierno de Italia enfrenta al papa Francisco

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Una pulseada se vive en dos centros de poder que tienen como centro a la misma ciudad, Roma. Mientras el premier italiano Matteo Salvini insiste en cerrar las puertas de Italia a los inmigrantes, el papa Francisco hizo un llamado a la acogida de 49 personas que fueron rescatadas de las aguas del Mediterráneo.

Ante sesenta mil fieles reunidos para el rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro, el Santo Padre comentó ayer con dolor que "desde hace bastantes días, cuarenta y nueve personas rescatadas en el Mediterráneo permanecen a bordo de dos barcos de ONG buscando un puerto seguro". Con mucha fuerza, el Papa dirigió "un ferviente llamamiento a los líderes europeos para que demuestren solidaridad concreta hacia estas personas", según publicó el diario español ABC.

Las palabras de Francisco han recibido el aplauso de diversos partidos. "No soy creyente, pero doy gracias al Papa por sus palabras sobre el martirio de 49 inmigrantes", dijo Nicola Fratoianni, diputado del partido Izquierda Italiana. Pero incluso las palabras del Papa han dejado indiferente al titular de Interior. Salvini replicó con su habitual contundencia y descaro: "En Italia no entra ni un solo inmigrante".

Ante la delicada situación de los refugiados de las dos naves de las ONG y las presiones que se hacen desde diversos sectores e instituciones, el primer ministro, Giuseppe Conte, y el vicepresidente Luigi Di Maio, pidieron a Salvini que al menos permitiera que fueran desembarcados los niños y las mujeres. Conte y Di Maio pretendían así que Italia diera una «lección de humanidad a toda Europa». Pero Matteo Salvini, hombre fuerte del Gobierno, ha vuelto a actuar una vez más como si él fuera el primer ministro, desafiando incluso a Conte y Di Maio. El líder de la Liga ha excluido toda posibilidad de acogida, ni siquiera de las mujeres y de los niños: "La Iglesia y el Movimiento 5 Estrellas que hablen lo que quieran, en materia de inmigración yo soy el que decide. Haced lo que queráis pero para quien no respeta las leyes los puertos italianos están cerrados y así seguirán".

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