Un debate presidencial que llega cargado de spoilers

En el #Wok de hoy: Los "superclásicos" de los candidatos se jugarán en universidades de Santa Fe y Buenos Aires + Dada la cantidad de opiniones, frases, chicanas y sentencias que generan por hora los aspirantes a la presidencia, difícilmente revelen alguna carta oculta para propios y extraños + Mientras las huestes de Alberto festejan a cuenta y las de Mauricio se autoconvencen de la que "la elección no existió", ambos aspirantes confían en que los argentinos ya tienen clarísimo su voto + ¿Tiene sentido, entonces, volver a gastar millones en la tragamonedas electoral?

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Rubén Valle

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{ Maridaje / Musicaliza esta columna Dahl, Davidsen & Pasborg con su tema Sailing with No Wind }

Se vienen los debates. Acá, allá y en todas partes. Habrá para todos los gustos. Desde presidenciales, sin duda los más relevantes, hasta de candidatos a la gobernación, aspirantes al Congreso de la Nación y otros tantos con menor resonancia y marketing. La pregunta de cajón es si podrán influir en un electorado que ya parece haber decidido su destino y el de los demás en las primarias. ¿Le servirán acaso estos duelos verbales al oficialismo para revertir el cross que recibió el 11 de agosto, sobre todo si persiste la idea de que "la elección no sucedió"?

Con la crisis económica como telón de fondo, ¿se podrá hablar de otra cosa, interesará al espectador promedio saber qué van a hacer en otros rubros menos candentes?

A todo esto, y no es dato menor, costarán 24 millones, pesos que saldrán de la flaca caja del gobierno nacional. ¿Los vale realmente? Frente a los más de $3.000 millones que costaron las PASO, parece poco, pero dado que las vacas flacas dejaron de ser una metáfora de la malaria, difícil revertir la sensación generalizada de que es plata malgastada. (Por la cucaracha avisan que si no hay balotaje, ese remanente "quedará en el Estado").

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Sobredosis de textuales

Es tal festival de declaraciones político-económicas, multiplicadas, amplificadas, interpretadas y/o repudiadas, que llegaremos a los debates con una sobredosis de textuales que, de antemano, ya sabremos cómo terminará la película. Sólo aquel que se salga del libreto, pierda la paciencia y tenga un acto fallido, dará el título de tapa esperado. Habrá que prometer mucho en la previa para que el votante harto de todo opte por el debate antes que por una serie en Netflix o la vida secreta de las arañas en Nat Geo.

Según el "espíritu" de la ley 27.337, estos tête à tête entre los presidenciables "tienen la finalidad de dar a conocer y debatir ante el electorado las plataformas electorales de los partidos, frentes o agrupaciones políticas”. Hasta aquí, el convite es para un trazo demasiado grueso. ¿O acaso alguien puede pensar que Alberto o Mauricio revelen la letra chica de cómo se sacará a flote a la Argentina después del 10 de diciembre?

El debate de 2015, cuando aún era "optativo".

Con el antecedente casi fresco del 2015, organizadas por la ong Argentina Debate, en esta oportunidad por primera vez serán por ley, a partir de una reforma del Código Nacional Electoral en noviembre de 2016. Con la participación confirmada de los seis candidatos presidenciales que se ganaron un lugar en las PASO, se realizarán el 13 y 20 de octubre. Si hubiera balotaje, la agenda marca uno final para el 17 de noviembre.

Alberto Fernández (Frente de Todos), Mauricio Macri (Juntos por el Cambio), Roberto Lavagna (Consenso Federal), Nicolás Del Caño (Frente de Izquierda-Unidad), José Luis Espert (Despertar) y Juan José Gómez Centurión (NOS) se verán las caras primero en Santa Fe, en la sede de la Universidad Nacional del Litoral, y luego en la Universidad de Buenos Aires; ámbito que se repetirá en caso de un hipotético tercer y último debate.

La mecánica ya establecida indica que habrá dos bloques, en el medio dos tandas publicitarias y un cierre. En cada bloque se debatirán dos temas, o sea cuatro ítems por debate. Se aclara que los tópicos "globales" (educación, salud, seguridad, derechos humanos, perspectiva de género) no se repetirán entre uno y otro de los face to face. Y, claro, también habrá espacio para el cruce de opiniones entre los contrincantes.

Lo que quieren decir vs. lo que se quiere escuchar

Para que los muchachos no manden fruta ni se pierdan en las nubes de Úbeda en las dos horas y cuarto que durarán los debates, los equipos técnicos de los candidatos acordarán con un Consejo Asesor (integrado por Fopea, Cippec, Conicet, Adepa y Argentina Debate, entre otros) un reglamento. El temario saldrá de un mix que contiene un relevamiento que se hizo a través de la plataforma Change.org, encuestas varias y propuestas que hagan los voceros de los presidenciables.

Precisamente una de las mayores demandas a los candidatos es que no hablan de propuestas. Opinan del país y el mundo, analizan la realidad según su óptica, se chicanear directa e indirectamente, pero le escapan a mostrar un plan. A definir un rumbo claro y concreto. Pero tampoco se hacen eco de las propuestas ajenas, aquellas que la propia sociedad quiere "colar" en los partidos con posibilidades de llegar al trono mayor.

Un contexto ideal para que una organización independiente y apartidaria como el CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) pueda hacer realidad el proyecto que viene impulsando desde abril. Se trata de las Metas Estratégicas para Transformar Argentina (META), las cuales elaboró junto a empresarios, sindicalistas, líderes políticos, y líderes sociales y de opinión. Son diez propuestas que les van entregando a los candidatos a presidente y a sus respectivos equipos para que sean considerados a la hora de armar un plan (o varios) de gobierno.

Sin conductores/as aún designados (el cupo femenino no se cumplió en 2015 y todavía resuenan las críticas de género), la transmisión oficial de la Radio y Televisión Argentina (RTA) podrá ser replicada por todos los medios que lo requieran para que nadie se quede sin escuchar la palabra de quienes tendrán en sus manos el futuro del país. 

#Solapa

Los horribles, de Tato Young (Planeta, 296 páginas, $649)

  • Detrás de muchas de las decisiones más trascendentales de la política se esconden los operadores del poder. Desconocidos para el gran público, tejen los acuerdos que la política no se anima a hacer en público. Son lobbystas, en el mejor de los casos. O traficantes de información sensible. O jefes de patotas al servicio del mejor pagador. Por primera vez, un periodista que los ha tratado durante venticinco años cuenta quiénes son. En un electrizante thriller político, el autor de El libro negro de la Justicia retrata con oficio la red de influencias que somete a buena parte del poder permanente: la justicia, la policía, la Agencia Federal de Inteligencia, los Consejos de la Magistratura y múltiples unidades de negocios.

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#ElResaltador

Una felicidad minúscula

  • "Creo en la intemperie, en lo que enseña la intemperie. Cuando estamos sin guarida los otros son indispensables... Ya no tengo miedo por mí, tengo miedo por este país. Por la torpeza con la que destruimos las vidas de los otros mientras pensamos en vaya a saber qué. Por el sufrimiento que podría evitarse con un poco de generosidad. Tengo miedo de que como país sigamos corriendo tras una felicidad minúscula".

{ Lucrecia Martel, guionista y directora de cine argentina }

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#Tuiteado

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