Tránsito mortal: Mendoza cerró el 2018 con 327 estrellas amarillas

De un año al otro, sumó 29 víctimas fatales producto de accidentes viales. Las estadísticas registradas por Luchemos por la vida y los observatorios viales certifican una temible tendencia: en la provincia siguen en alza las muertes en calles y rutas. Un tendencia similar al resto de la Argentina que ubica al país entre los más letales en materia de inseguridad vial. Como contracara, son muchos los particulares y las organizaciones civiles que trabajan para poner el acento en la prevención y proteger la vida ante todo. Cada estrella amarilla que vemos en las rutas está ahí para recordarnos una pérdida.  Y bajar un cambio.

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Rubén valle

Con este símbolo, muchos familiares de víctimas de tránsito buscan incentivar la toma de conciencia de los conductores.

En Colombia pintan estrellas negras. En Francia, palomas. México expresa el duelo con corazones azules. Y en Argentina, son las estrellas amarillas las que simbolizan la muerte de una persona en un accidente de tránsito. Unos y otros saltan a la vista para recordarnos cuán frágiles somos ante la fatalidad. 

En Mendoza, ni la sanción de una nueva Ley de Seguridad Vial, ni las recurrentes campañas preventivas y mucho menos el sentido común, han logrado frenar una alarmante tendencia: las muertes en accidentes viales siguen en aumento.

Así lo reflejan las fiables estadísticas que desde hace unos cuantos años registra -y actualiza- la asociación civil Luchemos por la vida. El 2018 cerró con 29 muertos más en la provincia respecto del 2017. Mientras el año pasado hubo 327 víctimas fatales, en el anterior se registraron 298.

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Si toma el total de muertos en el país en 2017 (7.213) frente al 2018 (7.274), hubo 61 víctimas más el año pasado, de las cuales casi la mitad se produjeron en Mendoza.

Con mayor o menor presencia en las calles, los operativos viales son habituales, como así también los controles de alcoholemia, sobre todo a la salida de los boliches. A esto se le suman las acciones puntuales para determinadas fechas (Día del Amigo, festejos primaverales, fiestas de fin de año) y la campaña Estrellas amarillas, que impulsa la Red Nacional de Familiares de Víctimas de Tránsito y que consiste en pintar una de ellas en el lugar donde ocurrió una tragedia vial. Esta iniciativa de alcance nacional involucra directamente a familiares y amigos de las víctimas de accidentes de tránsito.

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No obstante todas estas acciones concretas, resultan insuficientes o, lamentablemente, poco eficaces. Los números de pérdidas continúan en alza, con un sostenido promedio a nivel país de 20 muertes diarias y unas 600 mensuales. Ni la enfermedad más demoledora podría acreditarse tantas bajas.

Los que dieron un volantazo vital

Si se compara la realidad argentina con la de otros países, el primer análisis es que muchas naciones acusaron recibo de este flagelo y actuaron en consecuencia, con resultados elocuentes. Lo certifican los ejemplos de España, que bajó el 81% de los siniestros de este tipo en poco más de dos décadas, o Suecia, donde cayeron el 63% u Holanda, con el 59%, en similar período. En ese mismo lapso, Argentina no bajó absolutamente nada. Es más, empeoró.

Según el Mapa Interactivo de Seguridad Vial, casi el 70% de las víctimas fatales son hombres y el 30%, mujeres, una cifra que ubica a Mendoza en la segunda provincia con más muertes femeninas, por debajo de La Pampa. El rango etario que predomina en varias provincias, incluida la nuestra, es el que va de los 15 a los 24 años. En cuanto al uso del cinturón de seguridad, a nivel local casi 7 de cada 10 conductores lo usa; uno de los pocos indicadores de un tibio cambio cultural en esta problemática. Para este avance mucho tienen que ver las multas a quienes omiten su uso más que la convicción de que se trata de una protección básica. 

Un camino: la movilidad segura

Si bien los números son elocuentes y representan una base fundamental para los estudios de siniestralidad, a lo que apuntan con énfasis las distintas organizaciones ciudadanas y las campañas oficiales es lisa y llanamente a evitar más muertes. En este sentido, el Plan Nacional de Seguridad Vial propone una nueva visión al respecto poniendo el acento en la Movilidad Segura. Esta plantea que entre todos se pueden evitar muertes y lesiones graves por accidentes de tránsito.

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Esto se expresa en un Plan Federal de Seguridad Vial que involucra a ciudadanos (conductores, peatones, ciclistas, pasajeros), Infraestructura, Datos y estadísticas, Legislación, Educación, Innovación tecnológica y Control.

Los principios de la Movilidad Segura son: La seguridad es condición para la movilidad; Las personas podemos fallar. El sistema de seguridad vial, no; Se pueden alcanzar niveles superiores de seguridad vial, a partir de decisiones simples e integradoras; El Estado tiene la responsabilidad mayor de trabajar para y con todos los actores de nuestra sociedad. Mientras que los ejes para plasmarlos y sacarlos del terreno teórico se sintetizan en Educar para prevenir; Coordinación para la ejecución; Invertir en obras de infraestructura; y Gestión estratégica de la información.

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Sembrar para el cambio

La idea de esas estrellas amarillas que refulgen simbólicamente surgió de Julio Ambrosio, un papá que perdió a su hija Laura Cristina en un accidente de tránsito y al regresar del entierro de la joven miro al cielo y creyó verla reflejada en un astro. Posteriormente creó la fundación que lleva su nombre y tomó el símbolo de la estrella para impulsar una campaña que promueva la prevención, educación y concientización de los siniestros viales.

Ante la sinrazón de los conductores supuestamente avezados, resulta más tangible poner las mayores expectativas de cambio en las nuevas generaciones. La ley de Seguridad Vial, aprobada a fines del 2017, contempla que en las aulas mendocinas se trabajen contenidos vinculados al tránsito responsable, a la seguridad propia y de terceros y, especialmente, poner en valor lo esencial: la vida. 

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