Tiene razón Dolina, el problema es nuestro

En el #Wok de hoy: Desde el presidente para abajo, sobran nombres para culpar y responsabilizar por la crisis, pero también aportan su cuota los corresponsables + Estas elecciones son cruciales para salir de la zona de confort y darle un corte a la complicidad tribunera + Para hacerse cargo: los que nos gobiernan llegan ahí por nuestro voto + Si todos “son iguales”, habrá que ponerles la lupa a uno por uno para “diferenciarlos”. 

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Rubén Valle

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Maridaje / Musicaliza esta columna GoGo Penguin con "Raven" ]

La única grieta que realmente importa hoy es la del país real versus el país irreal. Si no tenemos en claro dónde estamos parados, difícilmente habrá posibilidades de salir del pozo. Por lo tanto, por más dolorosas que sean las estadísticas recientes sobre desocupación (1.750.000 argentinos no tienen trabajo) y pobreza (32% de la población), son necesarias para contar con un diagnóstico claro y poner el foco en las soluciones. Soluciones que, huelga decirlo, no llegarán en el epílogo de un gobierno que está más preocupado en cómo garantizarse cuatro año más en el poder que en apagar el incendio ahora.

Hay quienes sostienen que el pesimismo reinante no contribuye a la necesaria reconstrucción del país, pero es más que complicado sostener cualquier expectativa cuando no hay un solo indicador que las alimente, al menos en el corto y mediano plazo.

El descontento generalizado lleva a que la desconfianza y el enojo con la clase política esté en unos de sus puntos más altos, por lo que cabría esperar como mínimo que quien se presente a un cargo electivo lo haga con mucho más que las consabidas promesas de campaña y las obvias críticas a lo que ya todos sabemos.

Una pesquisa compartida

Puede que esté en lo cierto Alejandro Dolina cuando nos interpela con una sensata reflexión: “Si usted cree que todos los políticos son iguales, el problema es suyo que no puede distinguirlos”. Tarea difícil, Watson, cuando las listas sábanas no pierden vigencia y lo que predomina es un amontonamiento exprofeso, siempre funcional a todos menos al votante. Pero no es menos cierto que los ciudadanos debemos hacer un tour de force y salir de cierta zona de confort, la cual se reduce a ir a votar -de mala gana- de tanto en tanto y meter un voto en la urna, para después sentarnos a esperar resultados.

No hay excusas. En estos tiempos hay herramientas de todo tipo como para armar el rompecabezas de los candidatos. Y aquí tiene un rol clave el periodismo en cuanto a poner sobre la mesa la mayor cantidad posible de información de cada aspirante a un cargo público.

En el 2017, MDZ y el Cladh hicieron los deberes y concretaron una Hackathón electoral, un evento donde programadores, periodistas, ciudadanos de distintas profesiones, se unieron para realizar de forma colaborativa una pesquisa personalizada de cada candidato y hacerla pública. No fue fácil. Había -y hay- muchos agujeros, poca información sensible y bastante de lo más obvio y cotidiano.

Hackathón electoral de Mdz en el predio del parque tic, en godoy cruz. 

Nadie desconoce que cada paso que damos, cada reacción que tenemos, cada compra que realizamos, todo queda debidamente registrado en nuestros teléfonos, computadoras y tablets. Si a este registro casi inevitable se le suma el efecto vidriera de las redes sociales y las leyes aprobadas en los últimos años de acceso a la información pública (aunque aún esté bastante verde su uso y difusión), debería resultar más difícil que alguien que se presente a cualquier elección, por más que esté al final de la lista, perdido, desdibujado, no quede expuesto y salga a la luz si está flojito de papeles, carga con denuncias, es un vecino deleznable o un saltimbanqui.

La auditoría ciudadana

A eso se refiere Dolina con que el problema es nuestro. Claro que es nuestro. Tanto para el que impulsa a otro a postularse a un cargo, aun sabiendo que no tiene condiciones ni le da el piné, como para los votantes, que ni siquiera averiguamos quiénes son esos nombres y apellidos en fila india en una boleta, unos y otros tenemos que hacernos cargo de “distinguirlos”. Separar los gatos de las liebres.

Ahora bien, si la Justicia -esa piedra de Sísifo que sube y baja constante e indolentemente- no funciona a pleno, el candidato o la candidata que saque los pies del plato seguirá como hasta ahora enrostrándonos su impunidad. Hoy más que nunca contamos con recursos para auditar en profundidad qué hacen nuestros representantes. La pelota está en nuestro campo. Y en el de la Justicia, sobre todo.

#ElResaltador

La ola futurista

  • “La fusión de un átomo puede producir la bomba atómica y matar a millones y, también, conseguir adelantos en medicina para combatir el cáncer. Lo importante es el que usa la tecnología. A mayor desarrollo tecnológico necesitamos seres con mayor desarrollo de conciencia y más libres ante esos dispositivos electrónicos cada más sofisticados. Pero nos pasó por encima esta ola futurista, no alcanzamos a pensarlo. El uso de la tecnología debiera ser un tema de conversación en la familia, en el colegio, y de tomar medidas, poner límites. La tecnología nos ha permitido democratizar el conocimiento, explorar y establecer vínculos con personas con las que antes era mucho más difícil, pero trae el problema de la alienación que lleva a adicción. Ahí perdemos libertad y las horas en que los sentidos se ponen más alertas. Una gran pérdida”.

[ Cristián Warnken, escritor, docente y comunicador chileno ]

#Solapa

Dios y la patria se lo demanden. Los archivos secretos de la política argentina (1930-2019), de Juan B. Yofre (Sudamericana, 432 páginas, $799)

  • Yofre revela aquí secretos inconfesables de la política y lo hace apoyado en una descomunal masa documental, absolutamente inédita. Recorrido feroz e implacable por los sinuosos caminos la decadencia argentina durante el siglo XX -sólo posible gracias al examen de archivos y papeles personales de personajes centrales de la vida política nacional que salen a la luz por primera vez-, este libro obliga a revisar la interpretación "establecida" de buena parte de los hechos clave de nuestra historia contemporánea.

#Tuiteado

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