La lección de Manes: con panzas vacías no sirven las urnas llenas

Para el reconocido neurólogo, el hambre es, además de inhumano, una hipoteca social. Cuando advirtió que no figuraba en los diez puntos que el gobierno de Macri quería acordar con un sector de la oposición, no dudó en plantear una campaña para que el hambre no quede fuera de ningún acuerdo serio. Su alerta no fue en vano: resonó en el Congreso y desde ese ámbito se lanzó la iniciativa #ComerBien, un tema ciertamente incómodo en cualquier agenda electoral.

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Rubén Valle

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Como la realidad nacional transcurre a una velocidad que deja a cualquier tren bala a la altura de un carruaje del siglo XIX, probablemente pocos recuerden que hace menos de un mes el tema que copaba la agenda política era el acuerdo de 10 puntos que el gobierno pretendía acordar con el peronismo no kirchnerista y otros sectores de la oposición.

Esa pretendida señal de confianza, en medio de una crisis económica que no cedía, iba dirigida a los mercados e inversores para generar un contexto más liviano de cara a las elecciones de octubre.

En medio de las opiniones, análisis y chicanas que despertó este listado con ínfulas de futuras políticas de Estado, una voz irrefutable como la de del neurocientífico Facundo Manes salió a advertir que se habían "olvidado" del hambre. Lejos de instalarse en la comodidad de la queja, impulsó una campaña con la consigna "Si hay acuerdo, que no se olviden del hambre". A través de la plataforma change.org, su cruzada ya suma más de 30 mil firmas y va por más.

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Manes considera que si la sociedad no presiona, nadie se va a tomar esa posta. Por eso, él presiona. "Combatir el hambre e invertir en educación y salud son temas a largo plazo que no dan votos. Depende de nosotros dar este primer paso, unidos detrás de un sueño y un propósito que nos involucre a todos", reflexiona Manes en tiempos en donde pocos están dispuestos a profundizar en demandas que no "garpan" con votos. Las mutuas herencias recibidas copan todos los speech de campaña, por eso ¿quién va a querer hablar del hambre? ¿Quién, pese a que unos 3 millones de argentinos lo sufren?

Sin embargo, el mensaje de Manes, palabra siempre autorizada, no quedó en el mero clamor mediático. Su S.O.S. tuvo un merecido eco, cuyo alcance real probablemente se pueda dimensionar más adelante.  

Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. No hay nada más frecuente, más constante, más presente en nuestras vidas que el hambre –y, al mismo tiempo, para la mayoría de nosotros, nada más lejos que el hambre verdadero". (Martín Caparrós, en su libro El hambre) 

Presentación de la campaña #comerbien en el congreso. 

Con hambre no hay futuro

Ayer se dio el primer paso en el Congreso con el lanzamiento de la campaña #ComerBien, una convocatoria a "diálogos urgentes para erradicar el hambre en la Argentina". Entre otros ejes, la iniciativa presentada por el diputado Leonardo Grosso (Movimiento Evita) propone crear un registro nacional de comedores, merenderos y ollas populares que permitan contar con un mapeo fidedigno de todo el país.   

Como no podía ser de otra manera, uno de los expositores centrales fue el propio Manes, para quien "el hambre es la mayor prioridad a enfrentar, porque además de inhumano es una hipoteca social. El hambre como la mal nutrición impactan en la capacidad de aprender".

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Agustín Salvia, del Observatorio de la Deuda Social Argentina, considera a esta campaña "una oportunidad para crear una política de Estado de largo plazo, donde todas las vertientes políticas trabajen no sólo por esta generación, sino para las próximas".

En tono similar, hubo más expresiones de apoyo parlamentario, gesto político fundamental por la resonancia institucional que tiene haber instalado en la casa de las leyes una problemática que atraviesa a buena parte de ese vergonzoso 32% de argentinos en situación de pobreza.

Con la convicción de que "con hambre no hay futuro", la consigna de Manes es que las instituciones, los partidos y la sociedad en general, tienen que unirse sin mezquindades para combatir decididamente este drama social.

La pelota ahora quedó picando en la cancha de los candidatos. Habrá que ver cuántos la patean afuera o cuántos están dispuestos a cargarse al hombro un equipo tan numeroso como necesitado.

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