Gastronomía electoral: ¿sigue vigente el "paladar" del votante mendocino?

En el #Wok de hoy: Un repaso al perfil de gobernadores e intendentes confirma que existe, más allá de ideologías y partidos, lo que sociólogos y analistas políticos definen como "el gusto del mendocino" al momento de elegir a quién votar + Ni carismáticos, ni verborrágicos, ni inspirados oradores, han llegado al sillón de San Martín + Si todo cambia, ¿habrá llegado también aquí el tiempo de los candidatos 2.0?

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Rubén Valle

Sonrientes

[ Maridaje ] Musicaliza la columna de hoy  In Love With a Ghost conWe've never met but can we have a cup of coffee or something 

Cuando la reconocida analista y encuestadora Martha Reale dice de Rodolfo Suarez, el candidato de Cornejo para -PASO mediante- convertirse en su sucesor en el trono provincial, "tiene un potencial enorme para crecer. Pero además como persona es muy moderada, del estilo del gusto mendocino", está haciendo referencia a un aspecto no menor en la psicología del votante vernáculo.

En un año eminentemente electoral, con los vertiginosos cambios que atraviesa el mundo -y por ende Mendoza como parte de su efecto residual- vale preguntarse si aún tiene vigencia por estos pagos el ítem paladar a la hora de elegir a quién se le dará el preciado voto.

Tanto Rodolfo Suarez como Omar De Marchi dan a priori con el physique du rôle del candidato con alto porcentaje de mendocinidad en sangre. En realidad, más el primero que el segundo. El lujanino suele tener salidas y retruques con cierta picaresca que el mendocinómetro registra a su modo. "A veces hasta parece un porteño", le escuché decir hace unos días a una mujer en la cola del cajero automático en referencia al exganso. Suarez, por su parte, da con el perfil del radical clásico: sobrio, moderado, no muy parco pero tampoco demasiado extrovertido. Detalles más, detalles menos, en la asignatura corrección, por ahora no se sacan ventaja. 

Un rápido repaso a la personalidad de los gobernadores mendocinos desde el regreso de la democracia a esta parte corrobora lo que atestigua la sociología de la calle. Tipos poco o nada carismáticos, más bien cabrones antes que empáticos, con dificultosa o nula oratoria, en su mayoría reservados y casi siempre de un estratégico bajo perfil. Hagamos de memoria un flashback hacia cada uno de los que se sentaron en el sillón de San Martín del ’83 a esta parte: Llaver, Bordón (sin dudas el más expansivo; no por nada sus genes no son cuyanos), Gabrielli, Lafalla, Iglesias, Cobos, Jaque, Pérez y Cornejo. Similar ejercicio se puede hacer con los intendentes y difícilmente tampoco allí encontremos un émulo de Tinelli o un líder con la gracia de Francella.

Al mentado gusto de los mendocinos, antes que nadie lo tienen presente consultores políticos, asesores y la intocable mesa chica, que miden cada reacción de su "producto". A través de sondeos, encuestas, focus group y “pateando” los barrios, el olfato va dando pistas que, por lógica, ayudan a pulir a ese candidato más o menos ideal. Pero, ¿sigue siendo hoy un elemento a tener en cuenta, sobre todo por aquellos/as que aspiran a la gobernación?

Si hubiera que definir con una palabra a qué se asimila ese perfil del mendocino en las urnas es moderación. Apelo a Darío Valcarcel, uno de los fundadores del diario El País de Madrid, para profundizar este concepto: “La moderación tiene más de una cara. Como virtud, se opone al fanatismo y al extremismo. Por tanto cabe definir la moderación como una forma de civilidad con una tendencia política que la aproxima generalmente al compromiso… Hay personas que se inclinan por su temperamento a la moderación. Se es moderado por temperamento (Necker), pero también por miedo (Montesquieu) o por necesidad (Staël)… La moderación puede ser también combativa. No debe asociarse con indecisión o timidez; o tendencia a la sumisión”.

En este escenario, hipotéticos candidatos a la gobernación como la cristinista Anabel Fernández Sagasti, el pastor Héctor Bonarrico o el vocero ciudadano José Luis Ramón, cabeza visible de la ong Protectora, ¿podrían pasar la prueba del “paladar mendocino”? ¿O, por el contrario, en lugar de bajar el alto perfil que mantienen actualmente, en especial en las redes sociales u otros ámbitos igualmente visibles, deberían acentuar ese diferencia de personalidad con otros aspirantes a suceder a Cornejo? ¿No es acaso un antecedente que haya quedado en el camino el hiperactivo Martín Kerchner, un ministro que cultivó un altísimo perfil público (no había día que no recorriera obras o participara de cuanto acto oficial o no oficial hubiera, sembrando de fotos el universo de las redes) con la mira puesta en ser el candidato "del Alfredo"?

La lógica indicaría que gestión + plan de gobierno matan la disyuntiva carisma-anticarisma. Sin embargo, sobran estudios en el mundo para corroborar cuánto hay de emocional e intuitivo en el voto. En buena parte de los casos, los resultados de gestión (o la falta de ella) no hacen más que corroborar que votar como votamos muchas veces es más que una herramienta democrática una lamentable metida de pata. Y así lo pagamos también.

Aunque sea una base necesaria para lanzar al ruedo a un candidato, la buena imagen no es todo. Sentido común sería empezar por conocer qué proyecto de provincia tienen y con qué equipo piensan ponerlo en marcha, y recién ahí detenernos -o no- en la personalidad de quien espera el respaldo de nuestro voto.

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#LaDataFlora

Mendoza (medio) transparente. Según el Índice de Transparencia Presupuestaria Provincial (ITPP), que elabora el CIPPEC, Mendoza se sitúa casi en la mitad del ranking de gobiernos transparentes, más precisamente en el puesto número 11. El estudio evalúa la calidad, cantidad y actualización de la información presupuestaria que publican los estados provinciales en sus sitios web oficiales.

Fuente: La Nación
#LaSolapa

La sociedad cómplice, de José Luis Espert (Sudamericana, 360 páginas, $649)

El nuevo libro del autor de La Argentina devorada es un ensayo sin anestesia, que analiza la verdadera Argentina, aquella que se esconde detrás de las ideas falsas que nos sirven de excusa para no avanzar y no reconocer los problemas reales. Economista, analista y docente, José Luis Espert se hace cargo y las refuta, mostrando qué pasó realmente y qué se debería hacer para que la economía funcione definitivamente.En síntesis, los mitos económicos que llevaron al país a la decadencia y las claves para corregirlos.

#ElResaltador

La otra guerra (fría)

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( Fragmento de un editorial de diario El País de Madrid )

#Evolución

¿Se puede vivir al margen de la política?, se pregunta/nos pregunta la investigadora del Conicet, Silvina Brussino. En su participación en el TEDxCórdoba, la respuesta. O no.

#ElHilo
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