Suarez, Cornejo y la parábola del Teatro Mendoza

Fayad quiso demoler el Teatro Mendoza y limar la carrera política de Cornejo. Años después, en en ese escenario se volvió a sellar una relación política que va a contramano de ese deseo. Suarez construyó un teatro nuevo y una carrera política. 

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Pablo Icardi

La selfie que sorprendió: una desde arriba del escenario, con políticos jubilosos por la fiesta de la reapertura del Teatro Mendoza.

Los principales dirigentes del oficialismo se vistieron de etiqueta para la gala de inauguración del Teatro Mendoza, un lugar  que sirvió de escenario para graficar una curiosa parábola política.

En 2008 un proyecto enviado por el intendente Víctor Fayad ingresó al Concejo Deliberante de Capital. Ponían a la venta una serie de inmuebles de la comuna en distintas zonas de la ciudad, principalmente en el Parque Central. Pero había un dato escondido: una dirección en calle San Juan que iba a ser ofrecida como lote baldío, pero que tenía un edificio encima. Era el Teatro Mendoza. Fayad lo quería vender como parte del negocio inmobiliario que planeaba ejecutar la comuna (para recaudar según sus argumentos).

El descubrimiento periodístico generó una fuerte reacción, sobre todo del ambiente cultural. Y la guardia política de Fayad respondió con la herramienta que el Viti usaba: las ácidas palabras. “Son unos hippies mugrientos”, decía Guillermo Yazlli, uno de los laderos de Fayad en ese momento. Marcelo Rubio, concejal por entonces, era quien defendía la venta del lugar porque era, según ellos, imposible de utilizar.

Nuevo Teatro Mendoza reinauguracion

En ese momento el radicalismo vivía una fuerte tensión interna. Cobos ya era vicepresidentes, se había ido del radicalismo. Cornejo había sido uno de los armadores de la nueva estructura, pero daba sus primeros pasos en gestión ejecutiva, en la Municipalidad de Godoy Cruz. Fayad era el enemigo interno más áspero de ese grupo, aunque también tenía una buena relación con Cristina Fernández de Kirchner.

La polémica por el Teatro continuó. Fayad tuvo un deterioro en su salud y antes de morir ya había elegido como heredero político a un concejal que había crecido en su consideración y confianza, primero como asesor legal y luego como edil: Rodolfo Suarez. Hasta ese momento el Viti era el último escollo interno que le quedaba a Cornejo para quedarse con el control total del radicalismo. El propio Viti ya sabía que el camino político que seguiría Suarez sería distinto. Cornejo también lo sabía.

Con el fallecimiento del caudillo radical de Capital, Suarez tomó el control y formalizó su acuerdo de palabra con Cornejo. Primero fue el manifiesto de rechazo al kirchnerismo y un vuelco político. Luego el acercamiento partidario a quien conducía la UCR. Pero como de símbolos también vive la gestión, Suarez confirmó que quedaba trunco el proyecto para derrumbar el Teatro Mendoza y encaró la reforma. Ayer, sobre ese escenario restaurado Cornejo volvió a levantarle la mano como candidato a Gobernador.

Fayad quería derrumbar el Teatro Mendoza y hundir a Cornejo. Suarez construyó un teatro nuevo y también una carrera política con su aliado y amigo nacido en San Carlos.

Curiosamente hay otra historia que nació sobre las tablas. Y fue la de Cornejo con Mauricio Macri, cuando ambos como jefes comunales firmaron un convenio para presentar obras del Colón en el Teatro Plaza. Esa relación aún no tiene escrito el final.

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