Cómo están los candidatos en las PASO de la incertidumbre

Aunque la discusión política está en primer plano, hay puro ruido. La falta de claridad nacional ha contaminado a  los candidatos, que tienen problemas de identidad política. 

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Pablo Icardi

De Marchi, Suarez, Cornejo.

Gobierno de Mendoza

El proceso electoral de 2019 debe ser de los más ruidosos que se recuerden. Hay opiniones, los candidatos nacionales y provinciales aparecen y hablan; se contradicen; dudan; buscan alianzas; dudan aún más. Es justamente eso: ruido que confunde. Y ese barullo se transforma en incertidumbre.

A nivel nacional ocurre que no solamente no están definidos los candidatos que aspiran a la presidencia, sino que ni siquiera los frentes electorales que formaran. Incluso hay sectores políticos que no saben si son y serán opositores u oficialistas. En Mendoza los precandidatos a gobernador entran en una etapa definitoria, en la recta final de la campaña. La coyuntura nacional fagocitó cualquier intento de debate provincial y los candidatos, hasta ahora, habían quedado en segundo plano.

Las primarias abiertas y obligatorias son una herramienta para mejorar la participación, abrir la política a la sociedad y dar, en teoría, una oferta electoral más amplia. En realidad el foco está puesto siempre en quienes eligen, pero las PASO en realidad deberían ser una apertura para mejorar las posibilidades de “ser elegido”. Sin embargo en la práctica esa premisa se cumple con dificultades porque las estructuras partidarias siguen siendo claves para posicionar o no a los referentes. En Mendoza, para peor, la ley electoral sigue permitiendo acomodar las reglas como un traje a medida según las conveniencias. Sin embargo, el escenario parece mejor montado que en 2015, aquellas primeras PASO provinciales que fueron escandalosamente desprolijas, con irregularidades y confusión.

Plataforma de largada

La plataforma de largada de los principales candidatos es dispar. La falta de referencia nacional genera un problema de identidad en algunos de ellos. Le ocurre a Alajandro Bermejo, que mantiene en duda atrás de qué peronismo se encolumna. No es kirchnerista, pero no lo dice abiertamente. Ha dado señales hacia varios dirigentes del PJ federal, pero las dudas nacionales penetran también en su discurso. Todo lo contrario, en ese sentido, es lo que hace Anabel Fernández Sagasti, quien para las PASO busca capitalizar el voto duro kirchnerista y tiene a Cristina Fernández como referencia. Si pasa, vendrá la etapa de mayor desafío para ella: penetrar el techo que Cristina parecía tener al menos hace semanas atrás. Es la candidata con mayor proyección y en su caso perder las PASO no necesariamente sería perder.

En busca de un triunfo para "Cambiemos", pero no para Macri

Algo similar, pero con otros matices, le ocurre a Rodolfo Suarez, que es oficialista, pero a quien le convine esconder a Macri y, además, es parte del sector radical que quiere ampliar Cambiemos y sumar a partidos que hoy están en la oposición nacional. La intención del candidato  es provincializar el debate, sus propuestas y su visión. Hasta ahora lo hizo con Cornejo como escudo y a 14 días de las elecciones ahora deberá levantar más la cabeza. En su pelea corre con una enorme ventaja: la tracción que los intendentes del conurbano mendocino pueden darle. Es que en todo el Gran Mendoza los jefes comunales radicales compiten con ambición para revalidad el poder logrado en 2015 y todos van atados a su boleta, a pesar de las discordias.

Omar De Marchi es el más versátil y experimentado. Corre de atrás según todas las encuestas, pero ha logrado (en algunos casos rasguñando) formar un bloque político que lo empuje. Y se la cree. Curiosamente es el candidato del partido de Macri, pero con habilidad ha esquivado esos debates y se concentra en diferenciarse de Suarez. La elección de Cambia Mendoza podría tener una trascendencia importante porque apuntan a que sea el primer distrito en darle “una buena noticia” al oficialismo nacional. Pero esa "victoria" apuntan a que sea una señal para Cambiemos y no una ofrenda a Macri: Cornejo quiere ilustrar nuevamente que su idea de ampliar la base del oficialismo es positiva a nivel electoral. 

José Luis Ramón, por su parte, también intenta construir su candidatura (sin competencia interna) con su visión hogareña de la política; tomando los problemas cotidianos “del metro cuadrado de cada ciudadano” para captar el voto bronca. Ramón espera tranquilo a pesar del mal resultado en las elecciones departamentales pasadas. Debe pasar el piso del 3% y luego en las generales quiere volver a captar el voto de los desencantados. Le ocurrió en 2017 con el PJ y buscará hacerlo de nuevo, aunque con menos margen de maniobra tras el decepcionante desempeño político que tuvo su alianza electoral.

La agenda urgente

Aunque se trata de una pelea interna,  una primera etapa en la carrera electoral, los candidatos que aspiran a gobernar deberían comenzar a tomar nota de la agenda urgente que tiene la provincia.

Es real que quien gobierne desde el 9 de diciembre heredará una provincia ordenada, con los números en fila y hasta ahorro en los bancos. Pero ese esquema sigue incompleto, y el propio Cornejo lo sabe. 

Por eso  la "minuta" de campaña de cada candidato debe tener en cuenta el horizonte que le viene.  Educación, salud, equidad de género, finanzas, son ineludibles. Pero el primer tema urgente, por ejemplo, es el empleo: solo en el Gran Mendoza más del 38% de la población activa tiene problemas de empleo. Son quienes están desempleados, subempleados o quienes a pesar de tener un trabajo estable, buscan otro para poder sostenerse. En total son 171 mil personas que, insistimos, solo en el Gran Mendoza tienen esas dificultades. Allí no entra el desempleo y la precariedad de la zona rural. Peor aún, se han perdido cerca de 1500 empleos en la actividad privada en un año y no se generan nuevos puestos en áreas clave y de alto valor agregado, como la industria.

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