Mientras todos debaten de sueldos, Marinelli sigue ganando $238 mil

Mientras todos debaten de sueldos, Marinelli sigue ganando $238 mil

La decisión del superintendente General de Irrigación de pedir una ley que limite su sueldo ha motivado proyectos de diversa índole. Pero mientras los mismos se evalúan y discuten, el desfasaje sigue sin corregirse y el mes que viene el DGI volverá a gastar $5.3 millones en pagarle a 27 funcionarios políticos. Regular la situación es fácil: solo hace falta que Sergio Marinelli firme una resolución para cambiar su propia composición salarial. 

Lo reveló MDZ y la noticia se viralizó causando indignación entre los regantes. Pero también generó malestar en Casa de Gobierno, donde funcionarios de alto rango se ofendieron al ver que directores con pocas responsabilidades cobran igual o más que ellos. El superintendente General de Irrigación admitió que está mal cobrar -en su caso- casi 40 mil pesos más que el gobernador Alfredo Cornejo y salió a aclarar en las redes que pidió que se sancione una ley para limitar su propio sueldo. Muchos adhirieron a esa idea pero para otros se trata de una iniciativa innecesaria e incluso inconstitucional. "Lo único que tiene que hacer Marinelli es firmar una resolución que baje su sueldo y listo", explicaron a MDZ.

Una de las tantas frases que se le adjudican al expresidente Juan Domingo Perón podría aplicarse para lo que está ocurriendo por estos días en torno a los salarios del Departamento General de Irrigación. El refrán indica que "lo mejor para que una investigación no avance es crear una comisión" y algo similar es lo que está pasando por estas horas. Al pedir una ley que limite el salario de las autoridades de un ente autárquico, sin "querer queriendo" Marinelli desató un debate sobre la constitucionalidad de regular el uso del presupuesto del ente autárquico contemplado en la Constitución Provincial.

Incluso, fuerzas de la oposición como Protectora han salido a presentar su propio proyecto de ley que no solo fija un tope salarial para el superintendente General de Irrigación, sino también para jueces y funcionarios del Poder Judicial, entre otros. Eso hace aún más compleja la discusión.

Pero mientras el Ejecutivo elabora su propio proyecto para limitar el sueldo de Marinelli y los partidos políticos empiezan un debate sobre el tema, en Irrigación los sueldos siguen penetrando el techo que supuestamente debería representar el salario del gobernador. Mientras exfuncionarios de Irrigación se quejan y denuncian irregularidades, constitucionalistas observan con lupa si una ley podría vulnerar la carta magna y políticos cuentan a cuantos propios afectaría el recorte salarial, Marinelli sigue costando 238 mil pesos mensuales a los regantes. Sus directores siguen costando 197 mil pesos por mes y coordinadores con responsabilidades acotadas cobran poco menos que ministros y subsecretarios del Ejecutivo.

Marinelli, superintendente del departamento general de irrigación

Una ley puede ser el camino firme para terminar para siempre con este desfasaje salarial. Pero una cosa no quita la otra. Hasta que esa ley se sancione puede pasar mucho tiempo y mientras tanto el superintendente de Irrigación puede avanzar con una resolución firmada de puño y letra para cambiar su propia composición salarial.

Sergio Marinelli admitió a MDZ hace una semana que el borrador de esa resolución ya está redactado y lo que haría sería limitar algunos ítems que percibe en su bono de sueldo como antigüedad y título. Así su salario bajaría y también el de los otros 26 funcionarios que están enganchados porcentualmente a lo que el superintendente percibe cada mes.

Escala de sueldos en Irrigación

Una resolución fijó como se calculan los sueldos en Irrigación y una resolución puede corregir esa ecuación. "El Honorable Consejo constituido por los representantes de las distintas cuencas junto con el Superintendente tienen todas las facultades necesarias para modificar el régimen salarial de los funcionarios superiores", remarcó este miércoles el diputado del PJ Javier Cofano y no se equivoca. La ley puede llegar en dos semanas, el mes que viene, en el 2020 o quizás nunca se apruebe. Por eso, hasta que eso ocurra la decisión de recortar los salarios hipertrofiados que se cobran en el DGI tiene que tomarse por las propias autoridades del gobierno del agua.

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