Punto sin retorno para Cornejo y De Marchi

El lanzamiento de Martín Kerchner como precandidato a intendente de Luján en plena Fiesta de la Vendimia marcó el fin de las negociaciones para que el presidente del PRO se bajara de su pelea por la gobernación. Aunque hay algunos desconfiados, el ministro de Infraestructura no será una moneda de cambio en la interna de Cambia Mendoza. Ya no hay vuelta atrás: dos formas de concebir la política van al choque en las urnas. 

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Kerchner, Cornejo y Suarez en el Agasajo de la Vendimia.

La decisión estaba tomada desde fines de febrero y Alfredo Cornejo optó por hacerla oficial en medio de las flashes de la Fiesta de la Vendimia: el ministro que más valora será candidato a intendente en Luján.

El embate marca un camino sin retorno en la relación de Cornejo con Omar de Marchi. Hasta aquí, hubo negociaciones y claros intentos para que el líder del PRO reviera su idea de postularse a la gobernación. Ese tiempo ya pasó.

Sobraron ofrecimientos que el intendente actual de Luján rechazó y ahora la receta electoral se parece mucho a quién la ideó: el gobernador irá por todo en las próximas elecciones.

Ya en los días en que la Casa de Gobierno anunciaba a MDZ una "candidatura fuerte" para Luján, los puentes estaban casi rotos. Cuando Cornejo preparaba a Martín Kerchner para la batalla, en el Poder Ejecutivo habían decidido doblegar a De Marchi: "Cuando se quiera bajar, ya va a ser tarde", sentenciaban.

Aquella frase cobra más valor en estas horas. Aunque algunos radicales desconfíen, es muy difícil que Kerchner sea un último intento de Cornejo por limpiarle el camino hacia la gobernación a Rodolfo Suarez.

Es casi imposible pensar que un aliado como el ministro de Infraestructura (quien es parte del núcleo duro que acompaña a Cornejo desde que era intendente de Godoy Cruz) vaya a ser meramente una moneda de cambio para que De Marchi, por fin, se baje de la candidatura a la gobernación.

Todo lo contrario. La apuesta de Cornejo ahora es que De Marchi pierda todo por su osadía, incluso el control del departamento que fue su plataforma para lanzarse.

La batalla se profundiza con desafíos que rompen "códigos políticos" de vieja data para supuestos aliados ante una elección. En este escenario, Cornejo no puede dormirse en los laureles, porque a su elegido Suarez lo enfrenta De Marchi por la gobernación. Y lo mismo le pasa ahora a De Marchi: su sobrino, el diputado nacional Sebastián Bragagnolo, está amenazado en Luján, porque en la campaña electoral para elegir el nuevo intendente van a desembarcar Kerchner y el aparato del Gobierno provincial.

Para el Gobierno, ese aparato es imbatible y la apuesta de De Marchi, un sacrificio innecesario. No terminan de entender en el Poder Ejecutivo por qué el intendente de Luján ha decidido poner en riesgo todo para dar una pelea tan desigual. No comprenden por qué De Marchi va a las urnas, para ellos, con la única chance de alcanzar una minoría traducible en cargos que el radicalismo le habría dado sin pelea, si se plegaba a una negociación. 

En la cabeza de Cornejo, el problema de De Marchi es que es un dirigente con malos diagnósticos sobre la política. Por eso cree que tiene un destino de derrota.

El gobernador razona a partir del poderío territorial del radicalismo y de los pronósticos previos del presidente del PRO, que no se cumplieron. Por ejemplo, la posibilidad de que Julio Cobos fuera candidato a gobernador y que esto le permitiera al macrista "pasar por el medio", al producirse una primaria de tres candidatos en Cambia Mendoza.

Esto no pasó y es cierto que De Marchi tenía esa ilusión. Pero también es cierto que De Marchi, aún sin el factor Cobos a su favor, tampoco se bajó.

A pesar de que tenga muchas cosas en contra, desde hace tiempo, el principal sostén de la candidatura del lujanino es la confianza en sí mismo y la certeza de que este es su momento personal para dar el gran salto.

De Marchi se ha ocupado de generar alianzas y de seducir extra partidarios, pero en el fondo no cree que los aparatos puedan prevalecer, y el cornejismo se sigue preguntando por qué su rival defiende semejante convicción.

Lo cierto es que ya no hay vuelta a atrás y ahora sólo queda que hablen las urnas en la PASO de junio. La única respuesta, parece, será la sentencia definitiva de los votos.

En el medio, la tensión en el frente Cambia Mendoza es muy fuerte, ya que Cornejo y De Marchi son referentes de un mismo sector político. Aunque eso quede en segundo plano cuando lo que verdaderamente se discute es el liderazgo personal y dos formas diferentes de concebir la política actual.

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