Obra pública, la mejor excusa para unir a una pareja sin amor

Macri no sólo inauguró una ruta en Mendoza, sino que además prometió una nueva ampliación de aeropuerto y se propuso licitar Portezuelo del Viento antes de que termine el año. Las obras "iniciadas y terminadas", a un costo muy sensible a la anterior gestión, permiten generar una sensación de armonía entre el presidente y el gobernador que, en otros aspectos, no se notó nunca.

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Cornejo y Macri en su recorrida.

Gobierno de Mendoza

Mauricio Macri y Alfredo Cornejo ya fueron juntos a una elección y van este año por la segunda. Sin embargo, en cada visita a Mendoza, queda la sensación de que al presidente le sigue costando conquistar a su aliado mendocino.

La obra pública, en muchos casos, le sirve a Macri para tratar de romper un hielo que parece eterno. Por eso hoy trajo un anuncio de ese tipo: prometió en el auditorio Ángel Bustelo que antes de fin de año licitará una nueva ampliación del aeropuerto provincial.

Pero ese mismo aeropuerto también dejó a la vista rasgos precisos de la difícil relación Macri-Cornejo. El presidente contó que, en 2016, el gobernador no creía que la primera remodelación de la aeroestación de Mendoza se lograría en forma rápida. Alguna vez hubo desconfianza y el chiste del presidente no cerró del todo.

"Arrancamos que no teníamos ni pista y hubo que cerrarla para hacerla a nuevo. Se había puesto muy nervioso el gobernador porque se iba a quedar sin aeropuerto unos días y no creía que la íbamos a hacer en tres meses. Y terminamos antes de los tres meses", afirmó Macri, micrófono en mano.

Con cierta obsecuencia, el chiste fue celebrado por el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, quien sonrió a su lado. Cornejo estaba del otro lado de Macri, pero el gobernador, en cambio, ni lo miró. Un poco incómodo, prefirió en ese momento saludar al público.

El mandatario nacional igual siguió remando. Por eso, en la tarde, buscó arrimarse a Cornejo otra vez con la obra pública como excusa. "Tenemos que licitar Portezuelo del Viento antes de fin de año, gobernador", le dijo a Cornejo, desde el escenario del multitudinario acto del auditorio Bustelo, en el que todo estaba montado para mostrar unidad y fervor por ambos dirigentes.

La obra pública "empezada y terminada", y a valores inferiores de los que costaban en la anterior gestión, como dice el presidente, evidentemente permite transmitir la sensación de un vínculo político que en otros aspectos no se nota.

Hasta un poco socios parecen Macri y el gobernador cuando hablan de obras. Por ejemplo, Cornejo dijo esta mañana que el nuevo tramo de la ruta 40 se hizo con el esfuerzo de los gobiernos nacional y provincial, a pesar de que los fondos y la gestión fueron de la Casa Rosada.

En contraste, han sido evidentes los roces entre Cornejo y Macri en materia de política económica.

Después de las obras, quizás los acuerdos más importantes que ambos forjaron en estos años han sido los pactos por el reparto de fondos. 

El "federalismo" presidencial tiene un número preciso: gracias a una decisión política de la Casa Rosada, Mendoza recibirá este año 6.000 millones de pesos más en materia de coparticipación federal. Pero esto no fue gratis, ya que el gobernador a su turno renunció a cualquier juicio por el recorte anterior de la copa y asumió el costo de los subsidios que Macri había decidido eliminar.

Aunque no haya amor y pocas cosas más que las obras lo unan a Macri, el libreto de la campaña obliga a que Cornejo abrace fervientemente en público el discurso de la polarización, que mete miedo con la irrupción de La Cámpora y la situación de Venezuela.

Y logra, como pasó hoy, que el gobernador hasta se pare para aplaudir al presidente, aunque no en forma espontánea: solo en el momento en que el guión macrista lo demanda.

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