Cómo reaccionó el PJ ante una encuesta que vaticina su derrota

El peronismo mendocino desmintió que la diferencia sea tan abultada (15 puntos) en contra de Fernández Sagasti, pero tomó notas de varios datos del sondeo de Elbio Rodríguez. En ese sentido, remarcó que "Suárez no es Cornejo" y advirtió que el candidato radical no es popular en el interior de la provincia. La necesidad de elevar el nivel de conocimiento de la candidata y la apuesta a la "nacionalización": Alberto Fernández podría venir dos veces a Mendoza antes del 29.   

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Cornejo junto al encuestador Elbio Rodríguez, el domingo pasado, durante los festejos por la victoria radical en san martín.

Los dos candidatos a la gobernación de Mendoza sacaron conclusiones para la campaña a partir de la encuesta de Elbio Rodríguez que reveló esta semana MDZ.

El encuestador a quien más le creen los políticos mendocinos le marcó con claridad el camino a seguir al radical Rodolfo Suárez. Rodríguez sacó a su equipo a la calle a preguntar si los mendocinos están "más de acuerdo" con el candidato a gobernador que proponga continuar con los cambios efectuados por Cornejo en las distintas áreas de la gestión o si prefieren a los que postulan "volver a lo de antes".

El planteo no era ingenuo (la pregunta es el elemento más importante en una encuesta, dice el propio Rodríguez) y el resultado fue categórico: en todos los casos, y con picos de hasta el  74 por ciento, la mayoría respondió que no quiere "volver a lo de antes".

Rodríguez usó varias respuestas de la encuesta para proyectar el voto de los indecisos, que representan el 18 por ciento. Su conclusión fue que Suárez podría sacarle el día de la elección hasta 18 puntos de diferencia a Anabel Fernández Sagasti. 

El impacto anímico de estos números en el oficialismo fue grande, más allá de que otra proyección de los indecisos sugiere que la diferencia "real" entre Suárez y Fernández Sagasti podría no superar los 10 puntos, si se suma a los simpatizantes de la fórmula presidencial FF que todavía no dicen que votarán a su candidata en Mendoza.

Bajo la teoría de que Suárez gana con comodidad la provincia, se tranquilizaron los ánimos en la UCR. Especialmente en Las Heras, donde el PJ hará su apuesta más fuerte. Incluso surgió la esperanza radical de conquistar Maipú, que es un bastión históricamente peronista.

El peronismo mendocino respeta a Elbio Rodríguez y hasta ha usado sus servicios. Pero en este caso, desmintió los resultados globales de su encuesta y la consideró una maniobra del cornejismo.

"Preguntó lo que van a decir Suárez y los funcionarios en la campaña", reflexionaron en el bando de Fernández Sagasti. También se dijo que la difusión del sondeo que le da una victoria amplia a Suárez no respondía a lo que mandan los manuales electorales: confiar en una victoria puede "relajar" a la tropa. 

El justicialismo aseguró que sus propios sondeos le dan una diferencia de menos de cuatro puntos a Suárez sobre Anabel. Aunque la encuesta telefónica que les cantó este resultado sea mucho más falible que el complejo y caro muestreo "domiciliario presencial" que Rodríguez hizo para "Cambia Mendoza".

Entre otras críticas, el PJ dijo también que lo que se conoció de la encuesta omite datos sobre los candidatos presidenciales. Pero estos cuestionamientos no evitaron que el equipo de Anabel tomara nota de algunas cuestiones.  

Por ejemplo, la encuesta confirma que el PJ se enfrentará a un candidato radical que se reflejará exclusivamente en la imagen y gestión del gobernador. "Suárez no es Cornejo y el gobernador no compite en esta elección", insisten cerca de Fernández Sagasti ante esta evidencia.

Las cifras del sondeo demuestran también que Cornejo es el límite del PJ: no sería una buena idea enfrentar a alguien que el electorado bendice con índices tan favorables,  aunque no sea candidato esta vez.

Esto no significa que el peronismo dramatice el panorama electoral. Más allá de Cornejo, el justicialismo menciona otros problemas propios. El bajo nivel de conocimiento de Fernández Sagasti, por ejemplo.

"Los que la van conociendo, la eligen", aseguran en su entorno. E intentarán que Anabel sea visibilizada por el 40 por ciento de la población que todavía no la ubica.

La candidata del PJ irá en campaña muchas veces al interior de la provincia. Aunque lo hará no sólo para que la conozcan mejor en zonas rurales y suburbanas, sino para conseguir votantes allí donde el intendente capitalino es menos popular.

A la par, el peronismo mendocino, por supuesto, no abandonará el eje de la "nacionalización": por lo menos una vez más vendrá a Mendoza antes de las elecciones para gobernador el candidato presidencial, Alberto Fernández. El PJ presionará incluso para que venga en dos oportunidades. 

No así Cristina, quien ya presentó el libro "Sinceramente" en la zona Este de la provincia y no volverá. Esa visita, al final, no rindió los frutos esperados en las urnas: Jorge Gimenez fue el anfitrión de la ex presidenta, pero igual perdió la elección en San Martín.

El comicio del 29 será, en definitiva, una disputa entre dos que deben parecerse a otros para que les vaya mejor: Suárez al gobernador Cornejo y Anabel Fernández Sagasti al candidato presidencial Fernández. 

Tal vez no haga falta que esas "imitaciones" sean perfectas. Pero sí resultará imprescindible para ganar que el referente elegido coincida con la preferencia que, según encuestadores como Elbio Rodríguez, se instala en la cabeza del electorado mucho antes de decidir el voto.

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