La violencia en las calles de Latinoamérica no es casualidad

En las últimas semanas se han desarrollado movilizaciones en varios países de América Latina. Los pueblos están diciendo basta a las medidas de ajuste implementadas en la región donde los gobiernos -principalmente de derecha- respondieron a las recomendaciones del FMI. Qué pasará en Argentina en un momento clave en un año electoral donde los ciudadanos han reafirmado la democracia con su presencia en las urnas.

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Federico Lemos

Las protestas en Chile continuaron este martes.

Pachy Reynoso/MDZ

La disconformidad de las personas en Latinoamérica con el modelo de gestión de los gobiernos ha llevado a manifestaciones que se contagian en los países.

En Chile, se contabilizan y se suman cada día más a los fallecidos, los espacios públicos y privados destruidos, vandalizados, los servicios -principalmente de transporte- quedaron inoperantes, pero de la raíz más allá de lo que provocó el estallido, no sé habla. 

En Ecuador la gente salió a la calle harta del ajuste económico que los afectaba directamente. En Chile, el aumento en el pasaje del metro generó que la mayoría salga a la calle y hasta hoy resista a pesar del toque de queda y los militares en la calle, algo muy reciente de la triste historia del país vecino.

Podemos encontrar entre las seis deudas sociales el sistema de pensiones que no ha cumplido con las expectativas de los chilenos, no es capaz de entregar "pensiones dignas", y que ha colaborado con la concentración de la riqueza y con la desigualdad del ingreso. Además, el sistema de salud, es insuficiente, con ausencia de hospitales y especialistas, la atención primaria de salud para prevenir enfermedades y la necesidad de reducir las listas de espera que, durante los últimos años, ha aumentado a casi dos millones de personas.

Detrás de todas las medidas que han querido aplicar a rajatabla los gobiernos -con el servicio de la fuerza policial- son las dictadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Generalmente, todas referidas a recortes en el ámbito social y no asistencialismo, sino que perjudican la vida cotidiana de la clase media y baja.

Los jóvenes que han salido en Chile a expresarse contra el modelo -vale aclarar no los oportunistas que saquean aprovechando la situación- son aquellos que hoy se encontraron con un Estado ausente.

En Mendoza el apoyo a lo que sucede en el país trasandino terminó con una represión policial encabezada en el lugar y arrastrando a jóvenes por el propio jefe de la Policía, Roberto Munives. Una vez más la fuerza que debe proteger a la sociedad termina enfrentando a la población.

En Chile, el enviado especial de MDZ Ignacio de Villafañe contó que los manifestantes dialogaban con los militares para hacerles entender que las medidas económicas por las que estaban reclamando también les afectaban. Algunos entendían, otros no.

Los movimientos sociales en las calles lograron cambios históricos, parece ser cosa de siglos pasados. Me gustaría creer que sí, que se evolucionó a otra forma de reclamo. Pero los gobernantes -lamentablemente- hasta que la gente no sale a la calles, protesta, hace visible su malestar, no reaccionan, no tiran un salvavidas. En las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) nacionales, los ciudadanos mostraron en las urnas su disconformidad lo que provocó que un dormido presidente aplicara las medidas que debería haber concretado hace 4 años.

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