Los argentinos y la amistad: las dudas que siempre aparecen

¿La amistad es amor? ¿Se puede celar a un amigo? ¿Pueden ser nuestras parejas nuestros mejores amigos? ¿Por qué somos un pueblo que se jacta de ser el más "amiguero"? Intentamos dilucidar estas y muchas otras preguntas. ¿Vos qué opinás? 

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Federico Croce

Los amigos: un tesoro.

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Hoy es un día especial para los argentinos. El folklore dice que somos los más “amigueros” del mundo. Que le damos un papel extremadamente relevante a la amistad por muchos motivos. ¿El primero? Aseguramos que pasar mucho tiempo con nuestros seres queridos es un hábito saludable y esencial. Somos, también, el pueblo que respeta menos que nadie el llamado “espacio personal”: nos abrazamos, nos besamos, nos palmeamos y hablamos cerca del otro sin problemas.

El periodista norteamericano Brian Winter aseguró que el verdadero talento argentino es el de "crear amistades que duran toda la vida. El talento nacional de esta gente consiste en forjar camaradería que dura para siempre: esto es seguramente lo mejor de Argentina".

Por eso, y en honor a ese sentir profundo, en una charla con la Licenciada en Psicología Adriana Guraieb nos dispusimos a desentrañar algunas cuestiones que siempre nos rondan en torno a la amistad:

¿La amistad es amor? ¿Es otro sentimiento distinto a ese?

"La amistad es una forma de amor puro. Es un afecto personal, recíproco, desinteresado compartido con otra persona que se nutre con el trato, con el vínculo, con la intimidad de compartir lo privado. Es un sentimiento muy importante pero es fundamental remarcar que es absolutamente desinteresado. En un noviazgo, en una pareja hay intereses: puede haber inseguridades, temores a la pérdida, celos", nos dice Adriana.

La amistad tóxica tiene intereses.

¿Debe verbalizarse siempre el amor de amistad?¿Tenemos que decirle a nuestros amigos ‘te quiero’?

"No. Hay gente a la que le cuesta realizar demostraciones a través de la palabra. Una presencia, una mirada, son gestos valiosos. Un gran indicador de una buena amistad es el aparecer en momentos difíciles, muchas veces en silencio y como puede se hace presente -aún con un mensaje, si hay distancias geográficas- allí hay mucho afecto".

¿Se cela la amistad? ¿Es lícito que me de celos que un amigo se “junte con otros”?

"Uno nunca quiere perder lo que ama. Uno nunca quiere que no nos elijan. La vivencia de la exclusión es difícil de soportar. Pero se puede establecer que hay un nivel de celos que no lesiona la relación, y otro que implica control, prohibición, presión, tensión… y allí sí una buena amistad puede pasar a ser una amistad tóxica".

Mafalda y sus amigos.

¿Por qué sucede a veces que nos sentimos más amigos de gente que conocimos hace poco tiempo, que de otros a quienes conocemos “de toda la vida”?

"La nutrición de la amistad es muy importante, y a veces tiene que ver con los ciclos vitales. La infancia y la adolescencia pueden ser momentos para generar amistades preciosas, pero si después esas personas toman caminos diferentes y pierden la comunicación y la cotidianidad, es difícil que puedan tener algo que compartir más allá de sus recuerdos específicos".

Por otro lado, en momentos más maduros de nuestro camino, la identificación con similares vivencias o formas de pensar, puede hacer que surjan amistades y se solidifiquen en poco tiempo.

¿Todavía se da el debate de la existencia de la amistad entre el hombre y la mujer, o está demodé?

"Los más jóvenes no se lo preguntan. Es una cuestión generacional. Hasta hace algunos años atrás, para que haya amistad entre el hombre y la mujer tenía que estar bifurcada la corriente de la ternura con respecto a la corriente de la sexualidad. Luego llegó el concepto de “amigos con derechos”, que pueden incluir o no una relación sexual, y suelen ser momentos en que ambos se encuentran solos, o están procesando un duelo por una pérdida amorosa".

"En este siglo XXI la sexualidad es absolutamente diferente: nuevas percepciones, nuevas decisiones, nuevas prácticas… hoy los jóvenes tienen un concepto de la sexualidad no tan idealizado, y no todo es tan sagrado o intocable. Ahora dos personas pueden decir “transamos esa noche y seguimos siendo amigos”, y están bien con eso. En cambio antes esto era impensado. Lo mismo sucede con la fluidez a la hora de experimentar: ahora hay dos amigos varones o dos amigas mujeres que se animan a experimentar entre ellos y no les parece gran cosa, no les cuestiona ese hecho su sexualidad: hay menos prejuicios, o se han mudado a otro lado. Estamos en la era de Instagram, en la era del instante: ya pasó, ya fue. ¿Para qué me voy a quedar pensando? La tendencia es volver a reunirse, reírse, y seguir compartiendo".

¿Qué pasa con los que dicen “mi mujer es mi mejor amiga”, ?mi novio es también amigo”? O los que le dan el título de mejores amigos a su padre o madre…

"Esas relaciones son asimétricas, y una madre o un padre nunca pueden ser nuestros amigos. No deberían serlo. La involucración que tienen una madre con respecto a un hijo o una hija, no le permite ser objetiva".

"En cuanto a sentirse amigo del esposo o de la esposa… entiendo que muchas relaciones hayan comenzado en un momento de amistad, compartiendo quizás un grupo de amigos… pero si te casás y formas una familia, todo cambia. Tenemos un mundo interno, íntimo. Con el esposa o el esposo uno puede compartir algunas cosas, varias cosas o muchas cosas, pero ¿alguien comparte todo con ellos? Me refiero a todo lo que lo que le pasa, lo que hace, lo que vive, siente, lo que sueña, lo que imagina, lo que teme. Ese mundo nos pertenece".

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