Una crónica de malos ratos con el "puerta a puerta"

Queremos libre comercio con el mundo, pero tenemos sistemas ultra arcaicos e ineficientes cuando se trata de compras electrónicas en el exterior. Una odisea conseguir que te lleguen los productos en el famoso "puerta a puerta".

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Edu Gajardo

los dolores de cabeza con el puerta a puerta.

Sólo falta declarar feriado por el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea para tener el combo completo. La euforia es por momentos excesiva y nos olvidamos que para poder estar a la altura nos falta mucho camino por recorrer y muchas cosas por mejorar. Es que a la necesidad de bajar la inflación y tener una economía estable, se sumará una mejora sustancial en muchísimos procesos y dejar de atar todo con alambre.

Todo eso me puse a pensar esta semana cuando intentaba lograr que un producto comprado a través del famoso sistema "puerta a puerta" pueda llegar a mi casa después de cuatro meses, cosa que aún no sucede. Mi duda es cómo pretendemos estar a la altura del acuerdo con la UE si no somos capaces de hacer algo tan simple como lograr que un producto llegue a su destino.

La odisea se inició cuando en marzo compré tres productos a través de un portal chino muy conocido y confiable. La parte de confiable la saqué de compañeros que compraron y de una familiar en Chile que compra y nunca tuvo problemas. En términos simples en el "puerta a puerta" nuevo tenés que registrarte en la web del Correo Argentino y poner un código de seguimiento de los productos adquiridos para que cuando lleguen te informen y te digan si están libres de impuesto o tenés que pagar algún arancel (siempre y cuando compres más de 50 dólares mensuales).

Al hacer la compra el sitio entregó los códigos de seguimiento y los cargué en la web del Correo. Hasta allí todo iba de maravillas, pero una vez que los productos fueron llegando comenzaron los problemas. Recibí dos notificaciones por correo tradicional -gasto de papel y recurso humano innecesario- cuando ya deberíamos estar hablando de todo digital. Me avisan que llegaron dos de los tres productos y que tengo que entrar a la web para poder declararlos.

Con el papelito en mano ingresé y efectivamente me aparecía la opción de "declarar y pagar". Seguí todos los pasos y cuando presionás el botón para confirmar el proceso te aparece una alerta que dice que el sistema no está disponible y que intente más tarde. Así, por lo menos en 10 ocasiones hasta que desistí por cansancio. Sin explicación alguna, a la semana llegaron los productos a casa.

Pero aún faltaba uno de los productos, el más importante. Primero con el código de seguimiento me fijé y ya había llegado al país. Sin embargo, tres semanas después llegó a mi casa la notificación y con una fecha por lo menos 10 días anterior a la que realmente fue dejaba en mi domicilio. Comencé el mismo proceso y, una vez más, cuando presioné para confirmar la declaración del producto me apareció un mensaje de alerta que decía que tenía que iniciar de nuevo el proceso porque -según ellos- cambié mi identificación. 

Indignado escribí a los formularios de contacto, que es la única forma que aparece en el sitio para hacer algún tipo de reclamo. En la primera respuesta que recibí, cuatro días después, me pedían el código de seguimiento. Respondí y tres días después me volvieron a pedir lo mismo. Volví a mandarlo y tres días más tarde me respondieron de manera insólita. Me decían que hiciera el proceso por el cual estaba reclamando y me daba error. Lo curioso es que cuando le respondí eso, me dijeron que no tenían registro de consultas anteriores mías.

En resumen, el sistema que tiene el Correo Argentino es un desastre desde el punto de vista informático y la respuesta que tienen a las consultas es lenta e ineficiente. Entonces, queremos tratados y comerciar con el mundo, pero no podemos tener un sistema en condiciones para que se cumpla con lo que se promete. No es de extrañar si detrás de esto está la misma empresa que en Mendoza contrató micros para llevar las urnas en la última elección y llegó tarde y los choferes se perdían.

Ahora no sé si el producto llegará sin aviso y sin saber si el trámite está correcto, como ocurrió con los anteriores, o voy a tener que mover cielo y tierra para que alguien responda por lo sucedido. Mejor no hagan anuncios y no nos llamen a confiar si no son capaces de tener todo en condiciones.

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