Todos pagamos todo

En momentos en que tenemos que pensar en las mejores alternativas para conducir el destino del país y la provincia, nunca está de más recordar cuánto valor tienen nuestras elecciones en la vida.

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Edwards Gajardo

Billetes

Ayer tuvimos la tercera clase de preparto y el obstetra a cargo del curso hizo una reflexión muy acertada. Aunque él se refería a cuestiones netamente médicas, sus palabras tienen un valor que se aplica a todo lo que se vive en el país en medio de un año electoral y una crisis económica profunda.

Hablando de las ecografías señaló que en países desarrollados se hacen sólo tres durante todo el embarazo. Acá son bastantes más por el tipo de sistema de salud existente. Pero más allá de la comparación, analizó que se tomó la decisión de hacer sólo tres porque se pusieron sobre la mesa las cuestiones médicas y también los costos para tener un sistema de salud eficiente.

Acá se hacen bastantes más ecografías, y en algunos casos de manera excesiva sin justificación médica, porque el pensamiento que existe es "hagámosla, total lo paga la obra social". Con conocimiento del sistema de salud y una visión clara de la realidad, el médico del curso dio en el clavo y dijo que aunque se piense que otro paga, "al final todos pagamos todo".

Es que la cuestión es así, "todos pagamos todo" lo que suceda en el país, de una u otra manera. Lo que hacemos de manera directa o también cuando elegimos algo.

La corrupción la pagamos todos. Las malas gestiones en nuestros departamentos, en las provincias o en el país, las pagamos todos. La bicicleta financiera, la pagamos todos. Las campañas políticas, las pagamos todos. El nepotismo incrustado en el Estado, lo pagamos todos.

Cuando algún vivo evade impuestos, lo pagamos todos. Cuando alguna persona no paga su pasaje en el micro, también lo pagamos todos. Cuando algún vándalo rompe algo en la cancha, lo pagamos todos. Si un senador o un legislador sólo va a calentar una silla y cobra casi gratis durante cuatro años, lo pagamos todos.

Cuando el alumbrado público está encendido durante el día, pagamos todos. Cuando Aguas Mendocinas deja una rotura sin arreglar y se pierde líqudo, lo pagamos todos. Cuando un móvil policial choca por una mala maniobra, lo pagamos todos. Cuando un juez o un fiscal hace mal su trabajo y un afectado demanda al Estado, también lo pagamos todos.

El Estado somos todos, desde el más pobre al más rico, y lo que suceda con los servicios y los fondos que se manejan tienen un efecto más o menos directo en cada uno de nosotros. Sin duda los efectos son más duros en los pobres y la clase media porque no hay margen económico para los golpes de las crisis. Lo curioso es que son los pobres y la clase media las masas más importantes a la hora de un proceso electoral, porque el mayor volumen de los votos se concentra en estos dos sectores.

Entonces, viendo lo que nos pasó ahora, lo que nos pasó antes y más atrás aún, es muy importante que pensemos un poco las decisiones que tomamos y también avanzar en ser ciudadanos más responsables en nuestros actos y muestras elecciones.

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