Insisto, el problema es que nunca tuvieron piso de tierra (y no se acercaron a los que lo tienen)

Una de las cuestiones que nunca pudo superar Mauricio Macri como político, es la poca llegada que tiene su discurso en la gente. Es parte de los que nunca tuvieron piso de tierra, una cuestión que puede ser o no literal, pero que puede reflejar la sintonía entre una autoridad y sus votantes.

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Edu Gajardo

Los Cerrillos. Imagen referencial.

Pachy Reynoso/MDZ

Cuando converso con mi madre sobre política y economía son pocas las veces en las que coincidimos y esta semana hablando de lo que pasa acá y lo que vive ella en Chile, me insistía en que allá también hay crisis y problemas de inflación. Lo curioso es que no estaba equivocada, porque el ministro de Hacienda chileno, Felipe Larraín, enfrentó críticas porque la inflación venía en suba durante 4 meses hasta que revirtió la tendencia con el 0,2% de agosto. El funcionario le pidió a la gente "mirar el vecindario" y destacó que el 1,8% que acumula en todo el año, está por debajo de la meta de inflación del 3% que se fijo el Banco Central trasandino.

Es que ya acostumbrado a la realidad argentina, me cuesta entender que se quejen por una inflación que no llega al 3% durante un año, pero es así porque en la realidad que vive cada persona siempre espera estar mejor y avanzar. Entonces, con los pro y los contra que tiene, la realidad del día a día de mi vieja y otros familiares es algo de lo que me alejé y que hoy tengo que analizar con calma para entender. De ahí que coincidamos ni que ella sienta que yo la entiendo, porque no estoy en su sintonía.

Algo parecido le pasa a Mauricio Macri, un presidente que -como hemos repetido en numerosas oportunidades- fue elegido por el voto castigo, por ser la opción diferente o la única, pero no por su propuesta o por un discurso que haya generado impacto en la población. Hoy por ejemplo, la realidad de la que él habla en sus discursos es lejana, tal como fue desde el inició su mandato. Por eso, hoy no tiene como acercarse al ciudadano de a pie, al que en algún momento lo votó y que ahora -según todos los análisis y encuestas- no le permitirá seguir al frente del país.

Es que el PRO carece de esa cuestión que muchas veces el ciudadano busca y que es -nada más y nada menos- sentirse reflejado en el proyecto de un candidato. Esa era la parte, por ejemplo, que tenía que aportar la UCR en Cambiemos, pero nunca les dieron -y tampoco pelearon- ese espacio para ser la parte que acerca al gobierno a la realidad. El resultado fue que la gestión estuvo siempre ajena de lo que se vivía en la calle.

Esto no es un invento, ni una interpretación, porque lo dijo el mismo presidente. En su visión de ingeniero buscó solucionar los problemas de fondo y dejó de lado el día a día. Lo real es que finalmente falló en ambos frentes.

Si vos nunca tuviste piso de tierra es difícil que puedas hablar de pobreza y que la gente se sienta identificada. No es algo imposible, pero es muy complicado cuando tu partido tuvo las bases lejos de esos espacios. Escuchar a Macri, Peña y otros, diciendo que entienden lo que está pasando el pueblo es poco creíble, porque nunca pasaron ese tipo de malos ratos y tampoco trabajaron políticamente en espacios que le permitieran conocer de cerca lo que se siente cuando no llegas a fin de mes.

Siempre he pensado, y se lo digo a mis compañeros de redacción, que una de las razones por las que siempre vuelve el peronismo, es porque realmente trabajan sus bases y militancia cerca de muchos sectores que otros partidos directamente no toman en cuenta. También destaco que -mientras algunos militan tomando café en Starbucks- ellos están siempre tirando pata en los barrios, algo que siempre les permite tener una base para volver a ser alternativa, incluso olvidando las malas gestiones del pasado.

Aunque no comparto mucho de su visión y sus ideas, voy a mencionar el caso de Juan Grabois. Hablamos de un tipo cuya familia tiene un buen pasar económico, pero que se metió en un sector que hoy lo tiene como referente y lo siente como propio. Cuando el tipo habla de pobreza hay miles que lo siguen, cuando en realidad no nació con problemas económicos ni en situación de hambre. Ese trabajo es el que el PRO no tuvo y tampoco tiene hoy. Por eso, por más medidas que tomen, será muy difícil -personalmente creo que imposible- que logren dar vuelta una elección con medidas parche y de último minuto tratando de que la gente se identifique con su discurso.

Lo que nunca hiciste en tu vida, lo que no trabajaste en tu carrera político, no podés pretender transmitirlo cuando la gente está con el agua al cuello y buscando dar vuelta una elección que, encima, para ellos nunca sucedió.

Entonces, los que vengan después entiendan que no basta con el discurso del mejor equipo de los últimos 50 años, porque si no te ensuciaste las patas para conocer cómo vive cada argentino y no sabes lo que se vive en la calle, no vas a encontrar en el pueblo una respuesta cuando vayas a las urnas.

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