Economía del Conocimiento: los desafíos de la revolución

Economía del Conocimiento: los desafíos de la revolución

Sancionada la ley de Economía del Conocimiento, que beneficia a empresas que hagan uso intensivo de tecnología, el esfuerzo debe centrarse en que la locomotora del desarrollo 4.0 llegue hasta los últimos vagones de la sociedad.

El ruido de la campaña electoral opacó días atrás uno de los hechos más importantes para el desarrollo del país: la sanción de la ley de Economía del Conocimiento, promovida desde el Gobierno nacional como la “revolución de las mentes”.

En medio de la agitación por las definiciones de fórmulas y alianzas a nivel nacional la aprobación del Senado solo resaltó luego de que el propio presidente Mauricio Macri hiciera una reflexión al respecto en su perfil de Facebook.

Las economías del conocimiento superan cualquier “grieta” política ya que apuntan al corazón del futuro del país en materia de producción y desarrollo. Argentina es hoy uno de los polos TIC más importantes de Latinoamérica y la herramienta legal aprobada puede representar decisoria para empresas que buscan dónde sentar base para iniciar su actividad o para que las que ya estén trabajando aquí den un paso más para ampliarse.

“Aún hoy se habla de 'poner en movimiento', 'arrancar los motores' o 'el combustible de la economía', como si el progreso todavía surgiese únicamente por el impulso de un gigantesco motor remoto que mueve a todo lo demás (…) Pero si miramos la lista de las empresas más importantes del mundo veremos que esa metáfora ha quedado relegada por otras mucho más poderosas.”, reflexionó con buen tino Macri.

De hecho el ranking mundial de empresas más valiosas del mercado está encabezado por 5 gigantes de la industria 4.0: Apple, Amazon, Microsoft, Alphabet (Google) y Facebook.

La ley de Economía del Conocimiento prevé importantes beneficios impositivos que podrían dar marcha a todo motor a la industria TIC.

El desafío de llegar al último vagón

A diferencia de lo que sucede en los sectores menos tecnificados de la economía, basada en la dicotomía “patrón rico, peón pobre”, la revolución de las mentes ofrece una oportunidad de oro no solo para que Argentina dé un salto definitivo hacia el futuro sino para lograr una distribución más equitativa de la pobreza.

El desafío es lograr que la potente locomotora 4.0 llegue con su fuerza hasta el último vagón del eslabón. Una combinación estratégica e inteligente de toda la cadena de valor de la industria del conocimiento, desde insumos básicos hasta la innovación y exportación del conocimiento, pueden generar un círculo virtuoso a lo largo y lo ancho del país.

Mendoza tiene una gran expectativa en esta historia que comienza a escribirse ya que es hoy el tercer polo TIC en importancia en el país detrás de Buenos Aires y Córdoba.

El el año pasado la provincia vendió al exterior software por unos 80 millones de dólares. A partir de 2020, con la entrada en vigencia de la nueva ley aprobada, la facturación podría crecer hasta los 350 millones de dólares y generar unos 10.000 puestos de trabajo en la próxima década.

Sin embargo resultará clave para el éxito (en un sentido integral de la palabra) que, paradójicamente, una industria centrada en la mente, la tecnología y conceptos como la Inteligencia Artificial, se centre en las personas.

Su volumen y tipo de negocio podría aportar a la regeneración de una casi extinta clase media necesitada de un presente mejor y la posibilidad de soñar de nuevo con un futuro con movilidad social ascendente.

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