Día del Medioambiente: Mendoza intenta remediar la grieta

La consciencia ambiental es fuerte y creciente en la provincia. Si bien persiste el disenso sobre actividades como petróleo o minería, se ha avanzado en reglamentaciones y controles que, a futuro, podrán ganarse la confianza ciudadana.

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el demorado ordenamiento territorial va completándose con los aportes municipales.

Pachy Reynoso/MDZ

Mendoza es una provincia con consciencia ambiental fuerte y creciente. Su entorno natural de una belleza envidiable para otras regiones, sus montañas, su agua de deshielo y sus cultivos han calado hondo en una sociedad que cada día se preocupa más por preservar el medioambiente para sí y para las generaciones que vienen.

Este nuevo aniversario del Día Mundial del Medioambiente vuelve a encontrar a la provincia dividida en temas como fracking o minería, aunque con palpables avances en materia de reglamentación y controles que, de persistir como política de Estado, terminarán por ganar la confianza ciudadana.

El tabú minero

La Corte Suprema dio tema de debate este martes con el fallo que ratifica la constitucionalidad de la Ley Nacional de Glaciares. Mendoza tiene la segunda mayor superficie de campos de hielo del país, con 4.172 cuerpos inventariados y 1.230 km2 cubiertos, solo superada por Santa Cruz.

La decisión máximo tribunal envía una señal que en el mercado se lee, al menos en principio, como un cartel rojo para la inversión minera.

Esto es festejado por el nutrido grupo de los “Defensores del Agua Pura”, que se oponen a cualquier tipo de actividad extractiva que pueda poner en riesgo la tierra y, principalmente, los cursos de agua de los que se nutre la vida en la provincia.

En la vereda de enfrente muchos reclaman un desarrollo de la provincias con industrias de “peso pesado” para la economía como, justamente, la minería o el petróleo, que en el sur tiene un futuro promisorio en la lengua norte de Vaca Muerta que abraza a Malargüe.

Cuestión de confianza

¿Estas personas quieren envenenar los recursos hídricos de Mendoza? Cuesta creer que alguien "quiere" envenenar las fuentes de agua de las que vive su propia familia. Por ello es justo recordar que en este grupo también hay una gran cantidad de mendocinos comprometidos con el ambiente, aunque con una confianza mayor en tecnologías y empresas.

En todo caso queda expuesto, como en cada debate, la falta de confianza en la calidad de los controles del Estado a las actividades extractivas. “No pueden brindar seguridad en las calles, ni sistemas de salud pública o educativos de excepción, ¿cómo van a controlar accidentes (o incidentes) ambientales en los yacimientos o la Cordillera?”, se preguntan desde el escepticismo los defensores del agua pura. A esto se suman los cuestionamientos sobre el profundo arraigo de la corrupción político-empresaria dentro del sistema argentino, algo que está quedando a la luz de manera cada vez más clara con las acusaciones en el marco de los “Cuadernos de la corrupción” o los coletazos del caso Odebrecht en Argentina.

¿Qué respuesta puede dar hoy el Estado a los ciudadanos que desconfían en materia ambiental?

“El Estado provincial que pretende Alfredo Cornejo es eficiente e inteligente, y no nos ha temblado el pulso en avanzar tanto en reglamentaciones como en los controles sobre las cuestiones ambientales; eso garantiza que los controles efectivamente se lleven a cabo como corresponde y el Estado haga lo que tiene que hacer”, comenta el secretario de Ambiente, Humberto Mingorance.

Fracking “limpio” como muestra

Mingorance destaca en este sentido la reglamentación de la ley que permite la extracción de hidrocarburos no convencionales impulsada por Cristina Kirchner. La actual gestión provincial reglamentó las condiciones para llevar adelante la fractura hidráulica y hoy las empresas El Trébol e YPF llevan varias operaciones en el sur provincial desde hace un año sin ningún tipo de incidentes.

“Hemos sacado concesiones petroleras a quienes hacían negocios inmobiliarios con ellas y hemos exigido las concesiones comprometidas”, agrega el funcionario.

¿Tiene esto, algún impacto ambiental? “Sin duda”, admite Mingorance, aunque aclara que toda actividad económica tiene algún grado de impacto. “Esta actividad va a generar en dos años regalías petroleras equivalentes al presupuesto de Infraestructura de un año completo”, agrega.

Fuera de temas más espinosos como petróleo o minería, Mingorance resalta que la sociedad mendocina ha tenido la madurez para acompañar otros temas de gran impacto para la provincia.

Entre ellos destaca la reglamentación del Ordenamiento Territorial, esencial para un desarrollo -como su nombre lo dice- “ordenado de Mendoza” y un desarrollo equilibrado en el territorio.

También, luego de más de 20 años, se está llevando a cabo el proceso de licitación para el desarrollo del perilago de Potrerillos, otro tema sensible para los mendocinos.

Por último desde la gestión resaltan la puesta en marcha del plan Unicipio de integración del área metropolitana primero en materia de transporte y, en el corto plazo, de la gestión completa del sistema de recolección de residuos sólidos urbanos, que suman 1.200 toneladas diarias en el Gran Mendoza.

“Lo que hacemos es poner el Estado en el lugar que tiene que estar, y hacer lo que hay que hacer; esto junto con un mayor acceso del ciudadano a la información pública que subimos al portal de Datos Abiertos de la Provincia y los controles republicanos cruzados garantizará que el cuidado Ambiental sea realmente una política de Estado”, cierra Mingorance.

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