Y si la era K explotaba, ¿el FMI o alguien nos prestaba?

Realmente genera bronca ver cómo personajes que estuvieron a punto de hacer explotar el país ahora den recetas mágicas y critiquen todo. Si no fuera por ellos, no tendríamos que pedirle plata a nadie y no pasaríamos sustos.
Avatar del

Edu Gajardo

1/2
Y si la era K explotaba, ¿el FMI o alguien nos prestaba?

Y si la era K explotaba, ¿el FMI o alguien nos prestaba?

Y si la era K explotaba, ¿el FMI o alguien nos prestaba?

Y si la era K explotaba, ¿el FMI o alguien nos prestaba?

Esta semana terminé por confirmar que el argentino promedio le tiene miedo a demasiadas cosas. Le tiene miedo a las inversiones extranjeras, a las mineras, al fracking, al dólar (porque le teme tanto como lo ama) y, por supuesto, al Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, el principal miedo del argentino es el propio argentino, porque cuando califica a instituciones o funcionarias, piensan en lo que ellos harían si estuvieran en ese lugar. De ahí surge todo y la desconfianza llega a tanto que es capaz de provocar cualquier cosa, incluso una generar una crisis económica.

Con sólo nombrar al FMI a mucha gente se le pusieron los pelos de punta, y es entendible considerando las cosas que se han vivido. Pese a ello, al mismo tiempo es necesario analizar las circunstancias en las que se recurre a él. Como se ha repetido hasta el cansancio que no es nada ni cercano al 2001, pero sí es la llamada de alerta para que se acabe la joda, se terminen los "choreos" y se ponga orden con medidas que seguro duelen, pero que son necesarias.

Es que la dimensión de lo que pasaba en este país, donde se llegó a robar el equivalente a un año entero de PBI, lleva a que necesariamente tenga que doler volver a poner el país en orden. A pesar de eso, por lo menos tenemos formas de poder encontrar una solución sin caer en episodios nefastos de la historia.

Más allá de lo que se pueda decir del FMI, una cuestión que me llamó la atención fue la respuesta y el apoyo que tuvo el pedido en economías fuertes como Brasil, China o Estados Unidos que, nos guste o no, son aliados necesarios para poder pensar en el desarrollo económico y sostenido del país. En ese mismo instante, también me puse a pensar quién nos hubiera podido prestar si nos pasaba algo así durante la era K.

Es sólo una suposición, porque con el cepo el precio del dólar estaba dibujado y el Indec tenía números de fantasía (además lo que estaba pasando bajo la alfombra era aún peor, porque se robaban todo). Pero, seguramente, nuestros aliados hubieran sido los venezolanos o algún que otro país con regímenes cuestionables y poca seriedad financiera.

En 2013 Hugo Chávez le prestaba a CFK con tasa de interés del 15% y ya en ese momento era el único que estaba interesado en darle "una mano" a la Argentina, pero con una devolución más que jugosa. El FMI no era una alternativa, porque significaba abrir los libros y mostrar las cuentas y los indices reales de un país que no era capaz de resistir una auditoría.

Ahora la cuestión es diferente y hay alternativas, más de una incluso. Obviamente no es lo ideal andar pidiendo prestado, ni que vengan de afuera a poner las condiciones para ordenar la economía, pero tratándose de la Argentina, pareciera que no hay otra opción posible y el 4% que de interés suena bastante mejor que el 13% que hubieran pedido otras fuentes de financiamiento.

Es que cuando se intentó hacerlo de buena manera, se sumaron a las malas decisiones del equipo económico y a una política de comunicación horrible que no fue capaz de transmitir confianza, los sectores que no acompañaron y los vivos y especuladores que jugaron en contra de los mismos argentinos.

Por eso, ahora cuando veo el debate de las tarifas me genera mucha bronca ver a tipos como Agustín Rossi o Axel Kicillof sintiéndose indignados por las medidas de este Gobierno, en circunstancias que durante su administración existió un tipo como Cristóbal López -sólo por nombrar uno- que se guardo 8.000 millones de pesos que debían estar en las arcas fiscales.

Estoy de acuerdo que ya es momento de dejar de hablar de la herencia, pero también es necesario que algunos personajes se llamen a silencio y dejen gobernador. Porque si algo es cierto, es que la administración K no se endeudo es porque nadie le prestaba, no porque no tuvieran la intención o no necesitaran hacerlo.

Deben participar de manera democrática y republicana, seriamente y sin otros afanes que el bienestar del país. Para todo lo demás, serán los ciudadanos en la urnas -como en todo país serios- los que harán su balance y decidirán qué país quieren.