Vendimia: con la vergüenza en la piel

Diferentes situaciones nos invitan a reflexionar y concluir, nos falta mucho como sociedad para ser anfitriones de un espectáculo que podría tenerlo todo para ser de primer nivel. Una pena.
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Octavio Petrich Rad

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Vendimia: con la vergüenza en la piel

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Vendimia: con la vergüenza en la piel

Vendimia: con la vergüenza en la piel

La mediocridad resulta detestable. ¿Cómo es posible que ante imprevistos no haya un plan b para poner en marcha? La segunda noche (o primera repetición) de la Fiesta de la Vendimia estuvo signada por hechos absurdos. Cuando se presenta un imponderable, alguien inepto no puede resolverlo. Fuimos testigos de la ausencia de profesionalismo. De cualquier manera, en este caso, no se precisaba de letrados, sólo de algún líder con sentido común y capacidad resolutiva que tomara la posta. Parece que es mucho pedir.

Cuando comenzó a caer una tenue llovizna, empezaba a despedirse aplaudido de pie Raly Barrionuevo luego de un -muy- extenso concierto. Acto seguido, el dúo multifacético "Los Cumpas" entretuvo con humor al público que con ansias esperaba el cierre estelar de "Los Nocheros". Algunos precavidos desplegaron sus paraguas, otros se taparon la cabeza con nylon. La lluvia no era fuerte, pero parecía no iba a parar. El tiempo pasaba y Los Nocheros no aparecían en escena, sus equipos de música y sonido estaban prontos, aunque los técnicos debieron protegerlos del agua. Entonces, ante esta señal, un nutrido grupo del público decidió retirarse. Otros aguardaban expectantes, mientras los presentadores del acto inventaban un libreto inexistente a tal punto que tuvieron que empezar a decir payasadas. A "jugar" con el público en una ida y vuelta patético. Brutal desatino. Ya todo se había desvirtuado. Y Ninguna respuesta oficial. Hasta que la gente estalló y con silbidos estruendosos reprobó la improvisación y la falta de respuestas. Ya había pasado un tiempo considerable y los locutores solo seguían prometiendo que "en instantes" llegarían Los Nocheros. Pero cuando la silbatina era ensordecedora y nuestra Fiesta Nacional se asemejaba más bien a una kermesse de barrio, los conductores pidieron disculpas y dijeron sentirse "presos" de la situación, quedando a la espera de la decisión que les comunicara Defensa Civil.


Ya no había música, todos los chistes habían sido contados, nada podía animar a un público malhumorado, manoseado, desencantado, un panel de luces se apagó, los conductores eran blanco de los insultos y habían prometido quedarse a "bancar la parada" hasta que se suspendiera el show o bien salieran al escenario Los Nocheros. Pasadas las 2 de la mañana el bingo de la Union Vecinal tenía lugar para otro capítulo insólito: los conductores abandonaron el escenario. Por un momento el cuadro de situación fue: el publico (ya significativamente disminuido en su cantidad inicial) estaba mojado, nervioso, el escenario despoblado y sin luces, los equipos de sonido tapados a salvo del agua, y nadie comunicaba alguna novedad o pasos a seguir. ¿Por qué las autoridades gubernamentales y quienes acompañan a la comitiva oficial van solo al acto central? También cabe el reproche para el consagrado grupo folclórico. ¿Ningún "nochero" pudo salir a "calmar" las fieras? Es muy grave que el publico haya quedado desamparado y a la intemperie. Los turistas creían estar en el inframundo. No sería saludable imitar algunas cuestiones organizativas de otras celebraciones internacionales? Cada minuto que pasaba agudizaba el ingenio para este escrito que describe la vendimia "con la vergüenza en la piel" y le agregaría "y miseria en los bolsillos", cómo es posible que luego de una hora y media eterna trajeron al escenario solo un gacebo (hacía falta unos 4) para tapar los equipos de sonido. Cero infraestructura, cero ideas y creatividad. Lamentable. Destrato al público. Vergüenza ajena, mas allá del espectacular show de voces que ofreció el grupo musical luego de pedir disculpas, pero ya era tarde, el semblante de los concurrentes había mutado, claro tocaron a las 3 de la mañana y para menos personas que las que asistieron el lunes a las aulas.