Varones, en la Argentina se acabó la joda

Estamos entrando en la era de la mujer fuerte y protagonista. Los roles se caen y los estereotipos también. Se construye un nuevo mundo de relaciones, y para construir, hay que deconstruir.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

Lo que pasó en la Argentina ayer fue fuerte. El colectivo de actrices argentinas hizo una presentación pública contundente, que está respaldada por una denuncia penal, y se convirtió en el tema del día. Se produjo el #metoo argento, sumando una denuncia más de abuso -la más fuerte de todas- a las que ya tenía el actor Juan Darthés pero fundamentalmente con un mensaje claro: el de que si has sido abusada, ya no estás sola.

Desde hace tiempo el empoderamiento de la mujer es sostenido y real. Las mujeres en la Argentina hoy demandan otro tipo de tratamiento y levantaron la voz. Este es un paso más de una movida y de un cambio que ya no tiene vuelta atrás. El cambio es feroz, y no podemos obviarlo.

Si vos seguís pensando -se que varios en su fuero interno lo hacen- que lo natural o lo normal es que el mundo de la política, del trabajo, de las decisiones, de lo público sea del varón y que la mujer debe ser la reina del mundo íntimo, de la casa, de lo privado y de la reproducción… te digo lisa y llanamente, que “estás en el horno”. Porque no es así. Si crees que la biología de los cuerpos, las identidades sexuales o los géneros son los que determinan las capacidades, las tareas o los roles en una familia o sociedad, estás equivocado.

Te guste o no te guste, el mundo no es como antes, y no volverá a ser como antes.

Los roles que se creían estáticos y conquistados por los varones e impuestos a las mujeres, ahora cayeron. Hoy hay hombres heterosexuales que dicen lo que piensan, que deciden y que son protagonistas… pero ¡oh sorpresa! las mujeres heterosexuales dicen lo que piensan, deciden y son protagonistas; las chicas y chicos trans dicen lo que piensan, deciden y son protagonistas; los gays dicen lo que piensan, deciden y son protagonistas, las lesbianas dicen lo que piensan, deciden y son protagonistas; y muchos que antes estaban oprimidos, escondidos y rechazados dicen lo que piensan, deciden y son protagonistas. Este es el mundo de hoy y no tiene vuelta atrás.

No se trata de tener miedo a las mujeres, sino de preocuparnos por determinadas conductas que naturalizamos y que ya no van más. No se trata de que todos los hombres, todos los varones somos desubicados o "machos" brutos, pero sí se trata de que hemos sido criados con paradigmas que ya no van. Hay que trabajar la masculinidad. ¿Un ejemplo? El “trato galante” del que muchos hombres se jactan, muchas veces habla de una masculinidad que en realidad construye debilidad en las mujeres: “los varones se ponían delante de una situación de riesgo porque daban por sentado que las mujeres eran más débiles”, me decía hace unos días Diana Maffía. Hay que tener cuidado: que la caballerosidad no esconda el pensamiento de que hay que salir a por ellas y ayudarlas, porque ellas no pueden solas; porque son vulnerables, dependientes, frágiles.

Vamos a tener que aprender bien lo que significa acercarnos en plan amoroso, o sugerente… y lo que determina un acoso o un abuso. Los códigos sociales cambiaron: llegó el día en que por fin se deberá tomar en serio la palabra de la mujer que se expresa fuerte y clara. Antes ellas, presionadas o formateadas por una cultura impuesta por el varón, eran más pasivas y menos confrontativas: el “no” era tomado como un juego de seducción, un “se hace la difícil, nomás”. Hoy “no” es “no”. El “no” de la mujer hoy es drástico y tajante.

La construcción “muerte al macho” que muchas mujeres llevan como bandera, tan temida y tan denostada por muchos varones no tiene que ver con matar hombres, sino con terminar con los modelos opresivos, violentos, bruscos con los que nos educaban. El feminismo confronta contra el machismo, no contra los varones.

Yo sé que no todos los varones somos iguales, y ni loco pongo a todos en la misma bolsa. Pero hoy admiro la valentía de ellas, y practico más que nunca la empatía. Ellas están hartas, y con razón.

- Estás en el boliche, o en un bar, o en una fiesta. Ella pasa. ¿Por qué la tenés que agarrar? ¿Por qué le tenés que tocar el pelo, o una lola, o la cola?

- ¿Por qué le tenés que gritar algo cuando camina por la calle?

- ¿Por qué si te dice "no", vos seguís insistiendo?

- ¿Por qué hacés callar a tu novia o a tu mujer, o le decís que "no sabe nada"?

- ¿Por qué si pide ayuda o dice que la abusaron no le creés? ¿Por qué pensás que la culpa es de ella y ni siquiera la situación merece una investigación?

Se acabó la joda, chicos. El segundo sexo ya no más. Ellas no son más débiles. Yo también alguna vez juzgué, alguna vez subestimé, o alguna vez desvaloricé. Hay que aprender. Estoy más seguro que nunca que está naciendo un nuevo mundo en materia de relaciones, de respeto, de igualitarismo.

#NoNosCallamosMas #NoEsNo #MiraComoNosPonemos

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