Una muñeca quebrada o cómo la salud no tiene patria

En el #Wok de hoy: Programar un viaje incluye varios ítems, pero rara vez uno de los más sensibles + Enfermarse o tener un accidente en otro país activa todas las alarmas, propias & ajenas + Los gobiernos firman acuerdos, pero la reciprocidad no siempre se da con claridad + Cobrar después de una atención es una misión (casi) imposible. 

Rubén Valle

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{ Maridaje } Para musicalizar la lectura de esta columna te propongo Nemesis, de Aaron Parks

En el listado prioritario de las vacaciones prevemos los ítems "de cajón", pero rara vez contemplamos un tema sensible como la salud porque, y he aquí el mea culpa, pensamos que en ese entorno idílico nada podría pasarnos. Tan cierto como que los hipocondríacos no van al paraíso. 

Quienes han tenido un percance fuera de la Argentina sabe el dolor de cabeza que significa tener que atenderse en un sistema de salud ajeno y, sobre todo, muy costoso. Mucho más si no se tuvo la precaución de sacar un seguro de viaje o chequear si su obra social o su prepaga contaban con cobertura en determinados países o acuerdos para enfrentar contratiempos puntuales.

De esto puede dar fe el argentino que se fracturó una muñeca en Chile. Por la atención, el yeso y las radiografías le cobraron U$S1.000, es decir unos $37.000. Esto ocurrió en el hospital público de Valparaíso. Inmediatamente la reacción de muchos fue comparar una situación similar, pero en nuestro país, siendo el protagonista un extranjero. Aquí la atención hubiera sido gratuita (o casi), lo cual tampoco es lo ideal si el lesionado tiene posibilidades de pago. 

En Mendoza, por año, aproximadamente el 3% de las atenciones en el sistema público de salud son a extranjeros. Este número oscila entre los 2.500 y los 3.000 pacientes foráneos, de los cuales casi el 60% no cuenta con cobertura de ningún tipo. 

El mecanismo es simple y claro: todos los pacientes, sean argentinos o no, son atendidos y posteriormente se verifica si cuentan con obra social o algún otro tipo de cobertura que permitan cobrarles la atención. Por lo general, no es fácil lograr ese objetivo. En otros provincias, como por ejemplo Jujuy, donde se atiene a una gran cantidad de pacientes que llegan de Bolivia, no existe la ley de recupero y no se tiene la posibilidad de cobrarles prácticamente nada.

A nivel local, la mayor cantidad de pacientes de otras nacionalidades proviene de Bolivia, Perú y Chile.  

El tire y afloje

A partir de la polémica en Jujuy, donde a comienzos de este año su gobierno planteó cobrarle a su par de Bolivia las atenciones en esa provincia, el diputado mendocino Luis Petri (Cambiemos) presentó en el Congreso un proyecto un proyecto de ley para regular el acceso gratuito a los servicios en base a criterios de reciprocidad. La iniciativa tuvo más reacciones en contra que apoyo y finalmente no prosperó. 

Al principio de la gestión de Alfredo Cornejo, su entonces ministro de salud Rubén Giacchi propuso que se cobrara un arancel a los ciudadanos chilenos, a partir del caso de un paciente de ese país que tenía cáncer y vino a Mendoza para recibir un tratamiento que en su tierra no podía pagar. Pese a la situación, considerada abusiva por el exfuncionario, la idea no tuvo eco porque se consideró que la cantidad de atenciones a chilenos no es significativa y al menos el 40% tarde o temprano termina pagando. 

Respecto de la reciprocidad de Chile con Mendoza, actualmente están vigentes los convenios entre países para que cualquier ciudadano argentino que tenga un problema de salud en el país vecino sea atendido de manera gratuita. Contempla la atención ante la urgencia y la emergencia en hospitales públicos en casos de accidentes. Y aquí viene el punto clave: el acuerdo contempla a personas que no tengan cómo solventar la atención. 

El caso de la muñeca no representa un caso polémico porque le hayan cobrado, en todo caso tuvo repercusión por lo "salado" que le costó. Pero lo importante es que no se trata de alguien que no podía pagar su atención. 

Ítem prioritario

Además de una vida saludable o tomar ciertas precauciones, lo básico para evitar sobresaltos en un viaje fuera del país es considerar que la mayoría de las obras sociales o prepagas brindan coberturas básicas para destinos nacionales e incluso en países limítrofes. Algunas también tienen convenios con diferentes firmas de Asistencia al viajero. 

La opción más común es el pago del Assist Card, un seguro de viaje que, según los distintos planes, ofrece una cobertura mínima que arranca en los U$S30.000 y puede llegar hasta una máxima de USD250.000. Esto representa un pago diario que va de los $249 a los $800. De acuerdo con el plan que se tenga de la tarjeta de crédito Visa o Mastercard, este seguro ya puede estar incluido.  

Para "ganar en salud" el mejor y único consejo, casi de madre o suegra, es que más allá de los acuerdos o a falta de estos con otros países, se considere este ítem entre los prioritarios al programar un viaje. Tanto como chequear el paquete de datos, el roaming y el verde en la tarjeta de crédito. 

Más clara la tiene la/él community manager de Assist Card que se sumó al debate por la muñeca quebrada en Chile y tuiteó: "¡Viajar protegido es viajar tranquilo!". Emoji de aplauso.

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#El Resaltador

Enseñar es complicado

"No se trata de elegir entre innovación o desigualdad, sino de conectar ambos puntos. La innovación es también un cambio en la estrategia a la hora de gestionar el sistema educativo. Ser más inclusivo también es innovar. Los niños que viven en barrios complicados y que además, en algunos casos, no hablan bien el idioma, tienen que recibir más apoyo. Tienen un punto de partida distinto, por su situación familiar, y para ofrecerles las mismas oportunidades hay que centrarse en dar repuesta a sus necesidades... Enseñar es complicado, los docentes están sometidos a una gran presión. En mi libro Creative Schools cuento que la revolución debe hacerse de abajo hacia arriba. Hay que entender cómo funcionan los cambios sociales, siempre desde la raíz. Persuadir a los políticos a pensar diferente no es la solución. Los grandes temas que afectan a la educación tienen que ir más allá de un ciclo electoral; no pueden depender de la voluntad de un mandatario". 

{ Ken Robinson, experto en innovación educativa, en El País }

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#LaDataFlora

El 10% de los niños y niñas de 5 a 15 años de todo el país realizan al menos una actividad productiva. En el caso de los adolescentes de 16 y 17 años, llega al 31,9%. Los trabajos más habituales en niños y adolescentes urbanos se dan en negocios, talleres, oficinas y la construcción. En las adolescentes urbanas, el cuidado de niños y personas mayores o enfermas, la limpieza de casas y la elaboración de comidas o productos para vender. En las zonas rurales, más de la mitad se dedica al cultivo o cosecha, el cuidado de animales, la ayuda en la construcción y en negocios. Fuente: INDEC. 
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#Lecturas

Conversaciones irreverentes, de Juan José Sebreli y Marcelo Gioffré (Sudamerica, 384 páginas, $499)
 

Este libro reúne treinta y cinco entrevistas realizadas por Juan José Sebreli y Marcelo Gioffré a personalidades destacadas de los campos cultural, político e intelectual argentinos. Si bien no todas las entrevistas tienen la política como eje principal de la conversación, esta aparece inevitablemente a cada paso: el apogeo kirchnerista –vivido por los autores como "una oscura noche, un largo invierno, una pesadilla"– es el telón de fondo en el que despunta la luz del diálogo inteligente, la conversación profunda, el intercambio estimulante y la reflexión crítica y aguda.

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#Tuiteado

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