Una fórmula para ir evitando a los políticos que viven de la "teta del Estado"

Esta semana comenzaron a trabajar los nuevos legisladores, pero los que se fueron ya encontraron laburo en muchos sectores y varios de los que llegaron celebran porque tienen una "beca" de cuatro años. Con un par de reformas, y dejando de ser tan mendocinos, podemos comenzar a ordenar el naipe a favor del ciudadano.
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Edu Gajardo

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Una fórmula para ir evitando a los políticos que viven de la "teta del Estado"(Nacho Gaffuri / MDZ)

Una fórmula para ir evitando a los políticos que viven de la "teta del Estado" | Nacho Gaffuri / MDZ

Una fórmula para ir evitando a los políticos que viven de la "teta del Estado"(Nacho Gaffuri / MDZ)

Una fórmula para ir evitando a los políticos que viven de la "teta del Estado" | Nacho Gaffuri / MDZ

Esta semana comenzaron a trabajar, o por lo menos a sesionar, los nuevos legisladores de la Provincia de Mendoza. En el recinto de la Casa de las Leyes se vieron las caras los nuevos "representantes del pueblo", a los que curiosamente la mayoría del pueblo no conoce.

De paso, los que se fueron comenzaron a encontrar sus espacios en distintos sectores del Estado (o donde el partido los pudo acomodar), porque en un gran porcentaje son "profesionales" en la difícil tarea de vivir de la "teta del Estado". De sobrevivir en el mundo privado, saben poco y nada.

Tal como reflejan las notas que publicó MDZ, muchos legisladores dejaron sus funciones y ya encontraron un laburito que no les exija mucho y les de un buen salario. Del mismo modo, muchos que hasta hace poco fueron funcionarios hoy están en la Legislatura.

Ese ida y vuelta es posible por una serie de factores, pero me voy a detener en uno particular, el sistema de votación. Es que mientras muchas personas vieron como juraban legisladores de los sectores más curiosos, ni se enteraron que ellos mismos los eligieron. Las famosas listas sábana lo hicieron otra vez y los ciudadanos se encontraron que por el hecho de votar a una persona que les parecía un buen representante, de regalo le dieron el paso a diputados y senadores provinciales que son ilustres desconocidos. Muchos de ellos no tienen un currículum acorde con una tarea que debería ser desempeñada por personas realmente idóneas.

Este sistema de votación fomenta que ciertos "personajes" encuentren una buena beca para vivir de la "teta del Estado" por el sólo hecho de haber sido militantes obedientes o se sumaron a una lista que tuvo una buena votación. Seguramente, y casi con total certeza, puedo decir que un porcentaje realmente importante de nuestros legisladores provinciales no estaría en el lugar de privilegio que hoy ocupan si tuviéramos un método de elección directa.

Si dejamos de ser tan mendocinos, que no queremos cambiar nada y seguir amparados en un status quo, podríamos comenzar a cambiar esta realidad dolorosa y costosa. Comenzaríamos a terminar -aunque sea en parte- con estas becas que se ganan por obediencia política e iniciaríamos la época de la meritocracia, la misma que vale para otros rubros del Estado y que para el funcionario político casi no corre.

Para eso también hay que comenzar a perderle el miedo a todo lo que parezca diferente -como el voto electrónico- porque las sociedades que se estancan son tierra fértil para la corrupción y la falta de eficiencia del Estado, algo que actualmente ya es complejo, pero que puede ser peor si no comenzamos a reformar algunas cosas.

Por experiencia tengo muy claro que del total de legisladores se pueden contar con los dedos de las manos los que realmente trabajan y hacen gestión. El resto, son los obedientes necesarios que acompañan o ponen palos en la rueda de acuerdo a los intereses del color político al cual responden. Algunos ni siquiera se molestan en conocer reglamentos y mucho menos estudiar los proyectos que llegan a la Casa de las Leyes.

Vamos terminando con los parásitos, porque el Estado no da para más y no podemos seguir financiando la vida de los "políticos profesionales" que no se la pueden en el mundo privado.