Una campaña más larga que lista sábana

En sus discursos o en el contacto con los medios, candidatos o en vías de serlo, gobernantes e integrantes varios del séquito político, aseguran con caras de circunstancia que "no es tiempo" de hablar de candidaturas ni de elecciones. En los hechos, no piensan en otra cosa. Mientras tanto, la grieta, la verdadera grieta entre representantes y representados, se amplía cada vez más. El 2019 hace rato que está entre nosotros.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

Una campaña más larga que lista sábana

Para oficialismo y oposición el libreto es el mismo. Todos, intendentes, concejales, posibles candidatos a gobernador, aspirantes a conducir una comuna o desembarcar en un Concejo Deliberante, todos repiten el mismo mantra: "No es tiempo de hablar de elecciones, la prioridad es gobernar para la gente". Sin embargo, está en la esencia de cada uno de ellos mantener siempre activa la exitante rosca política. Es parte de su praxis cotidiana, independientemente de que ocupen uno u otro cargo. Por eso, mientras ponen cara de poker y niegan ante las consultas periodísticas cualquier intención al respecto, saltan como delfines ante la primera piedra que tira el rival.

Esto vale tanto para una declaración de Julio Cobos expresando su intención de participar en la puja por la gobernación de la provincia, la jugada de Alfredo Cornejo de promulgar la enmienda al artículo 148 de la Constitución provincial que impide la reelección indefinida de los intendentes o la movida de ajedrez del sanrafaelino Emir Félix saliendo extemporáneamente a decir que él desdobló las elecciones un día antes de que el gobernador activara el freno a los caciques eternizados. O el peronismo surfeando de reunión en reunión para consolidar, aunque sea a los ponchazos, una unidad que le dé posibilidad de dar pelea en lo que se viene.

Es obvio, unos y otros ya están con la cabeza -y el resto del cuerpo- en las elecciones, aunque se diga lo contrario. Así también lo demuestran en los departamentos aquellos concejales que asoman la cabeza como posibles aspirantes al sillón municipal y que hace rato empezaron a recorrer las radios locales e imprimen folletos con sus rostros para ir ganando en conocimiento entre los vecinos, es decir entre sus futuros votantes.

El experimentado historiador y analista político Rosendo Fraga lo advertía la semana pasada en Mendoza, donde participó del seminario La Argentina que viene. 2019: Oportunidades y fortalezas: "El problema de la Argentina es que la campaña dura un año. Falta un año para la segunda vuelta y ya estamos en campaña”.

El poner el carro delante del caballo sigue siendo el modus operandi de la dirigencia argentina en su totalidad. El año próximo el tema económico volverá a ser el eje de todo; de las propuestas de campaña, de los planes de gobierno, del discurso de barricada de la oposición, de las chicanas preelectorales, de la decisión de la mayoría de los votantes, de las encuestas que coparán la previa de las urnas. "Va a ser una campaña donde se hablará de economía", certifica Fraga. Una tema que, vaya paradoja, debería obligar a todos a enfocarse en apagar hoy el incendio, no ser los bomberos de mañana.

No creamos tampoco que el haber arrancado con la campaña, aunque sea "hacia adentro", es con la finalidad de mejorar la calidad institucional. Trabajar, por ejemplo, en que salga la ley de financiamiento partidario, eliminar la lista sábana, debatir acerca de la conveniencia o no del voto electrónico, transparentar cada paso del proceso electoral, etcétera. No, por lejos la prioridad son los nombres. En definitiva, quién será el garante de que la corporación no pierda un solo centímetro de poder y, sobre todo, evitar que haya que volver al llano a trabajar como cualquier hijo de vecino.

Lo que decía María Elena Walsh respecto de los poetas, a los que acusaba de que les faltaba tierra bajo los pies, bien podría decirse de una dirigencia política que no logra empatizar con lo que vive el ciudadano común.

¿Se sorprenderían acaso si en esa larga cola de jóvenes que ayer ocupaba media cuadra de Arístides en busca de una oportunidad laboral, todos o casi todos, reconocían que no están pensando ni de casualidad a quiénes votarán en el 2019? Ellos están preocupados en trabajar hoy. Ellos sí tienen el caballo adelante, lo que es lo mismo que decir que tienen en claro cuáles son las prioridades. Mientras la política, mejor dicho sus actores principales y los de reparto, no revea cuáles son las suyas, no nos quejemos de estar condenados al fracaso. O de cómo votamos.

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