Opinión El gobierno tiene que designar un miembro para el Tribunal de Cuentas

Tribunal de Cuentas: Una oportunidad para la "honorabilidad"

La designación de un nuevo integrante para el Tribunal de Cuentas representa la ocasión de que realmente los tres poderes se sometan a un control real, no pactado.
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MDZ Política

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Tribunal de Cuentas: Una oportunidad para la "honorabilidad"(Pachy Reynoso/MDZ)

Tribunal de Cuentas: Una oportunidad para la "honorabilidad" | Pachy Reynoso/MDZ

Tribunal de Cuentas: Una oportunidad para la "honorabilidad"(Pachy Reynoso/MDZ)

Tribunal de Cuentas: Una oportunidad para la "honorabilidad" | Pachy Reynoso/MDZ

El gobierno provincial se encuentra en un momento que representa una oportunidad que pocas veces se da para hacer valer la honorabilidad que tiene en su nombre el "Honorable" Tribunal de Cuentas. Detenido en el tiempo y dueño de su propio ecosistema político, representa un hito de poder fuera del alcance del escudriñamiento social de inusitada importancia.

Allí se define el control de toda la gestión de los tres poderes del Estado. Y es ha sido objeto de acusaciones de manipulaciones o tardanzas que han permitido que la corrupción no resulte algo que se pueda prevenir, sino una cuestión que lamentar, y poco más.

Ante sus ojos han pasado las causas más estrepitosas de la desidia gubernativa o, directamente, del saqueo y su rol ante ello no ha sido, precisamente, el esperado más allá de la defensa que hacen de su labor los miembros que se dignaron a dar la cara en público, ya que el ostracismo es otro de sus métodos para que pocos lleguen a controlar a los que deben controlar.

A los principales puestos del "Honorable" Tribunal de Cuentas -tal su nombre completo- fueron accediendo funcionarios que llegaban desde la gestión pública para controlarse a sí mismos. La política podría haberle cedido a ese organismo la posibilidad de que le pusiera límites a los abusos de sus integrantes a cargo del manejo de la "cosa pública", pero decidió no hacerlo.

Hoy, con la jubilación de uno de sus "pontífices" queda una vacante que cubrir que no es un lugar cualquiera, ni un premio a la militancia, sino un puesto de vigilancia contra el avance de la corrupción: la que se ejerce sabiendo o la a la que se llega por incapacidad de gestionar.

Allí quedó abierta la puerta para que ingrese un "honorable", una persona capaz de no callar ni ser callado. Un hombre o una mujer sin objeciones pero, además de ello, con capacidad de iniciar, desarrollar y concluir una investigación sin que lo frenen. ¿Mendoza lo tiene? ¿Los mendocinos vamos a poner la mirada sobre esta decisión? ¿El gobierno estará dispuesto a someterse al máximo de los controles en adelante?

Si así sucede, habrá una oportunidad más para la esperanza.