Tres razones para hablar del "mejor Senado de la historia", o todo lo contrario

Hoy, Cristina Kirchner y el resto de los senadores electos jurarán en el Congreso. Por qué estamos ante un día histórico.
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Santiago Montiveros

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Por primera vez en la historia, habrá tres expresidentes en el Senado

Por primera vez en la historia, habrá tres expresidentes en el Senado

Tres razones para hablar del "mejor Senado de la historia", o todo lo contrario(Archivo La Nación)

Tres razones para hablar del "mejor Senado de la historia", o todo lo contrario | Archivo La Nación

Tres razones para hablar del "mejor Senado de la historia", o todo lo contrario

Tres razones para hablar del "mejor Senado de la historia", o todo lo contrario

Tres razones para hablar del "mejor Senado de la historia", o todo lo contrario(Archivo La Nación)

Tres razones para hablar del "mejor Senado de la historia", o todo lo contrario | Archivo La Nación

Corría el año 2001 cuando, en tiempos de anarquía, los gobernadores eligieron a Adolfo Rodríguez Saá como presidente interino, cargo que logró ocupar por apenas siete días. Ante esta alternativa fallida, fue el Senado -cuestionado por las coimas denunciadas en el tratamiento de la ley de Flexibilización Laboral- el que parió un jefe de Estado que interpretó y administró intereses en pugna, públicos y privados, y reencaminó la institucionalidad perdida: Eduardo Duhalde.

A partir de hoy, Duhalde será el único expresidente peronista vivo que no integra el Senado de la Nación (exceptuando a Ramón Puerta y Eduardo Camaño, quienes encabezaron el Poder Ejecutivo por apenas unas horas y ni siquiera alcanzaron a colocarse la banda presidencial). Los otros tres jurarán en la Cámara alta: Carlos Menem y Rodríguez Saá renovarán su mandato en el Congreso por otros seis años, mientras que Cristina Kirchner regresará a un escenario en el que dejó su impronta aun cuando su marido era desconocido fuera de los límites de Santa Cruz.

Por primera vez en la historia, a partir del juramento de Menem, Kirchner y Rodríguez Saá, habrá tres expresidentes de la Nación en el Senado. Lo más cercano a esto tuvo lugar a fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX. Entonces, Julio Argentino Roca y Carlos Pellegrini fueron compañeros de cámara entre 1895 y 1898, año en el que el primero volvió a ocupar la Jefatura de Estado en lugar de José Evaristo Uriburu, quien terminó siendo colega de Pellegrini en el Congreso entre 1901 y 1903.

En base a esto, dentro de 100 años una parte de la bibliografía podría hacer referencia a un Senado eminente, con tres expresidentes y nueve exgobernadores. Sin embargo, un análisis cualitativo podría echar por tierra rápidamente esta consideración, ya que uno de los exjefes de Estado está condenado a prisión en dos causas (Menem, por sobresueldos y tráfico de armas), otro está investigado y procesado (Cristina) y la reputación del restante se agota en una provincia manejada como un feudo (Rodríguez Saá).

Al mismo tiempo, además de Menem y Rodríguez Saá, otros siete exgobernadores forman parte del Senado: el mendocino Julio Cobos, quien además fue vicepresidente; el tucumano José Alperovich, que administró durante 12 años su provincia; el puntano Claudio Poggi; el expiloto de Fórmula 1 Carlos Reutemann, de Santa Fe; el salteño Juan Carlos Romero, compañero de fórmula de Menem en 2003; el chaqueño Ángel Rozas, quien comandó hasta hace poco el interbloque Cambiemos, y el exradical K Maurice Closs, de Misiones.

Los antecedentes de éstos también podrían contribuir a un análisis crítico de la conformación actual del Senado. Algunos no se caracterizaron precisamente por respetar los valores republicanos en sus territorios donde gobernaron a su antojo durante más de una década, como Alperovich. Otros, como Reutemann, parecen haber sacado una tarjeta vitalicia en el Congreso: el santafesino está allí desde 2003 como representante del peronismo, hasta 2015, cuando pasó a integrar las filas del PRO.

Reutemann no es el único exgobernador en el Senado ni tampoco el único exautomovilista: el fueguino Julio César Catalán Magni dejó las pistas hace algunos años y desembarcó en el Congreso, junto a dirigentes rurales como Alfredo de Angeli, sindicalistas de peso como Guillermo Pereyra, del gremio de petroleros privados de Neuquén y Río Negro, y otros deportistas de renombre, como el correntino Carlos "Camau" Espínola.

Haciendo hincapié en la principal incorporación en este cuerpo de 72 integrantes, ¿qué más se puede decir de Cristina? Por lo pronto, la expresidenta recuperará en soledad un espacio que desde hace dos años no tiene a mano: discursear en el Senado será lo más parecido a una cadena nacional. El dilema es si su exposición le servirá para recuperar poder o beneficiará al Gobierno al recordar en cada alocución su paso por Casa Rosada. Por el resto -procesamientos y eventuales pedidos de desafuero- no deberá preocuparse: este Senado de "notables" ya le garantizó inmunidad, una costumbre que mantiene desde hace años a Menem afuera de la cárcel.