Tarde o temprano, todo lo que está "atado con alambre" se rompe

El debilitamiento de las instituciones en la Argentina es preocupante y la situación del submarino desaparecido está destapando una realidad en la que la misma sociedad también tiene culpa.
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Edu Gajardo

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Tarde o temprano, todo lo que está "atado con alambre" se rompe(web)

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En el país está todo "atado con alambre", una situación que deber preocuparnos a todos los ciudadanos y especialmente a la autoridad política, que hoy debe hacerse cargo de una situación que se arrastra por años y que es el debilitamiento de las instituciones del Estado. El ARA San Juan destapó cómo está una de las partes del Estado, que guste o no, es fundamental.

Más allá de gobiernos o personajes que estén en la conducción de un país, lo fundamental para seguir un camino que le entregue tranquilidad y estabilidad a la ciudadanía es que las instituciones funcionen como lo indica la Constitución. Sin embargo, cuando eso no sucede queda todo a la deriva y pareciera que cualquier cosa puede pasar.

Las instituciones deben fortalecerse, no debilitarse y mucho menos "atarse con alambre". En estos últimos años hemos visto como poderes fundamentales como el Judicial se transforman en un centro en opinadores y actores políticos, con jueces que se alejan de su rol como garantes del equilibrio y la imparcialidad para ser una carta más en la baraja de las disputas políticas de la Argentina. En un país donde la Justicia no es ciega y no les interesa serlo, no hay garantías para los ciudadanos más débiles o desprotegidos.

Una forma de debilitar las instituciones es aplicar reformas con fines políticos y no con el objetivo mayor de mejorar el funcionamiento de uno de los poderes fundamentales del Estado.

Lo mismo pasa si la Legislatura o el Congreso, actores fundamentales para el futuro ciudadano, se transforman en escribanías donde los que ocupan los asientos son personas que sólo van a levantar la mano bajo la orden de un líder político ocasional, sin tener como misión fundamental el bien común.

Se necesita estadista

Es que Argentina ha estado escasa de estadistas, de personas que vayan por el fin mayor cuando ocupan un rol en la administración pública. Esas personas que avanzan lejos del populismo y pensando en hacer grande al país, a la Nación, lejos de fines políticos momentáneos y egoistas.

Pero no toda la culpa es de los dirigentes, la sociedad también tiene su parte de responsabilidad en este juego. Claro que sí, si cada persona que tiene poder -o los que nombran a las que tienen poder- no llega a su puesto por obra del espíritu santo.  El ciudadano al momento de votar también debe hacerse responsable de lo que elige. Si un país es fundido por una administración y es necesario aplicar medidas duras para volver a ordenar el Estado, hay que hacerse cargo. Acá no es así, porque todos queremos que se arregle el desastre, pero que no nos cueste nada. "Yo apoyo las medidas, pero no me recorten a mí, recortale al otro", parece ser la consigna.

Lo sucedido con el ARA San Juan también es una muestra de las débiles instituciones del Estado. Es que las Fuerzas Armadas, guste o no, son parte fundamental de la Nación y lo seguirán siendo mientras la Constitución les entregue el rol que tienen. Claramente la dictadura marcó a fuego a muchos argentinos y los dejó con una visión critica hacia las FFAA, algo que es absolutamente entendible. Sin embargo, cuando una sociedad comete el error de culpar a las instituciones por el accionar de las personas que las dirigieron, se cae en la demonización de una parte del Estado.

Entonces y con ese sentimiento aún muy fuerte, los actores políticos con el paso de los años fueron haciendo a un lado a estas instituciones y las castigaron, obligando también que se "atara todo con alambre". Es que no era bien visto entregarles recursos y no era para nada redituable para quienes aprovecharon el populismo por tantos años. 

Entonces, hoy no sólo sucede la tragedia de perder un submarino con 44 argentinos a bordo, también hay que recordar -guardando las proporciones- que no hay aviones y los pilotos de la Fuerza Aérea se van a las aerolíneas para poder volar y dedicar su vida a lo que estudiaron y se prepararon.

Es necesario cuidar las instituciones por sobre las personas y sus acciones, hay que tener mano dura con los que hagan que los pilares del país se vean afectados por acciones egoistas, con fines electoralistas o con visión limitada. El Estado funciona cuando las instituciones funcionan. No es una receta mágica, es una necesidad urgente en la Argentina.