Sodimac: ¿Qué me das y qué te doy?

Más allá de la polémica por los estacionamientos, tenemos derecho a exigir a Sodimac aportes a largo plazo, que minimicen el impacto que generan en la comuna, que mejore la calidad de vida de los mendocinos, además de generar empleo. Tenemos que aprovechar la oportunidad de generar políticas de responsabilidad social como se hace en otros países.

Mariana Cavagnaro

Sodimac: ¿Qué me das y qué te doy?

Sodimac: ¿Qué me das y qué te doy?

Algo huele raro en Guaymallén ante la llegada del hipermercado de la construcción Sodimac, que se instalará en el Mendoza Plaza Shopping. Aún no tiene fecha para comenzar su construcción, pero ha generado malestar una ordenanza que permitió al gigantesco de la construcción de zafar de la construcción de 160 cocheras. Mientras la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de la Provincia revisan papeles para avanzar con el Estudio de Impacto Ambiental, los vecinos presentaron un recurso de amparo y la oposición puso el grito en el cielo.

Cuando se intenta contar la historia es compleja, algo enredada, quizás incomprensible en cuanto a la concesión que los integrantes del Consejo Deliberante decidieron brindarle a Sodimac. Las críticas al Intendente Marcelino Iglesias no tardaron en llegar, es que los motivos de generación de empleo no pueden ser superiores al bienestar de la comunidad.

Comprendo la urgencia y la prioridad que puede tener el hecho de promover nuevos puestos de trabajo, en este proyecto se habla de más de 500 de forma directa o indirecta. Entiendo si la excepción responde a un estudio realizado donde se determine que sobran estacionamientos en la zona y esto no afecta a los vecinos del lugar, sumado a que el shopping en su conjunto ya ha generado impacto en la zona, por lo que esta megatienda no hace más que potenciar ese impacto. Pero, ¿Son estos motivos suficientes para no cumplir con lo que indica el código de edificación de la comuna?. Quizás así lo sea, según algunos concejales que votaron a favor de la eximición, pero claramente no a los ojos de todos.

Y surge, ante esto, nuevamente la sospecha de la falta de transparencia en un proceso, lo que reclaman a gritos y con derecho los vecinos, los mismos que votaron al Intendente que cuestionan. Lo que planteo, va más allá de estas discusiones y desacuerdos. Planteo pensar en proyectos que favorezcan a todos, donde la comunidad siempre sea la prioridad.

El caso Sodimac puede marcar un antecedente en cuanto a Responsabilidad Social se refiere. Es una empresa que llega Chile, pertenece al grupo Falabella y está presente con 90 tiendas en distintos países. Se caracteriza por tener políticas de sostenibilidad casi ejemplares que se reflejan en reportes anuales. Desde ese lugar planteo: ¿Qué se negociará para que Sodimac deje en Mendoza a largo plazo, más allá de la generación de empleos? En Chile por ejemplo, uno de los programas destacables tiene que ver con el trabajao que realiza con los proveedores locales, a los que se les dá prioridad. Se denomina: “Programa de Desarrollo de Proveedores” y consta en brindar capacitaciones a comerciantes locales que puedan brindar servicio sobre los productos que la tienda comercializa. Cuando se vende algo, se le brinda al comprador un listado de personas que pueden ayudarle con la instalación por ejemplo de un artefacto eléctrico, o el armado de un mueble, entre otros servicios. Este es sólo uno de los tantísimos beneficios que ofrece esta cadena de construcción en el vecino país.

Más allá de la disputa por el estacionamiento, es válido preguntarse ¿Qué pedirle a Sodimac a cambio de su estadía en la provincia? Nadie duda de que la tienda se va a instalar con un previo análisis de mercado y que va a buscar obtener ganancias económica, a cambio generará empleo local. Sin embargo, por el tamaño de la empresa y al tratarse de una compañía que ya tiene conciencia del aporte al que está obligada realizar en la comuna, desde le punto de vista social y ambiental, somos responsable de llevar a cabo una negociación de “ganar ganar”, donde Sodimac obtenga beneficios, pero la comunidad de Guaymallén también. Que los beneficios que se soliciten estén acordes a las necesidades del lugar, que de alguna manera, permitan minimizar las molestias que sufrirán los vecinos, que los recompense y les permita mejor su calidad de vida, ya sea con la instalación de una ciclovía, con la creación de un puente en la zona, con una guardería o escuela, una librería, un espacio de arte o un gimnasio para los vecinos, por mencionar algunos ejemplos de lo que se hace en otros países.

Ojalá que la polémica trascienda los colores políticos, los intereses personales y los barrios, que se aproveche esta oportunidad para marcar un antecedente en cuanto a responsabilidad social. Tenemos derecho a exigir aportes comunitarios sostenible, ante la instalación de una empresa en nuestra provincia, ojalá con la participación de los vecinos en este proceso. Así se realiza en el resto del mundo, tenemos que estar a la altura de la circunstancia.