Si no queremos vivir de prestado, pongámonos a producir sin palos en la rueda

Mendoza, como pocas provincias, puede diversificar su matriz productiva y no lo ha hecho por cuestiones electorales y el llamado "costo político". Ahora no hay más margen para la joda y hay que ponerse a producir para pagar lo que debemos y, a la vez, vivir mejor.
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Edu Gajardo

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Si no queremos vivir de prestado, pongámonos a producir sin palos en la rueda

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Si no queremos vivir de prestado, pongámonos a producir sin palos en la rueda

Hay cuestiones que simplemente no entiendo. Puede hacer varias razones y no descarto que el problema lo tenga yo, pero seguro no lo soy en un 100%. No logro entender a los mendocinos que no quieren que el Gobierno recurra al FMI y que en su mayoría son las mismas que no quieren aumentos de tarifas (a pesar de todo lo que ya sabemos que lleva a que los precios tengan que aumentar a ese nivel) y, además, son los que ponen palos en la rueda y se niegan a desarrollar cualquier actividad que no conozcan, opinando y citando a expertos para hacer parecer que con su desarrollo Mendoza será el infierno.

En palabras simples, insisto en que nos gusta que todo caiga desde arriba. No importa si tuvimos más de una década de joda, porque no me hago cargo y no quiero pagar más por servicios. Tampoco quiero que vayamos al FMI y y tampoco quiero que se haga nada que yo no conozca y que me han dicho que es malo y que por "las dudas" rechazo y pido que sigamos como hasta ahora. La cuestión es que tarde o temprano, con todo lo que hoy se hace en Mendoza no va a alcanzar y las deudas que la provincia tomó en dólares siguen subiendo y no se produce más que hace 20 años.

Entonces, las palabras del empresario inmobiliario Julián Groisman -reproducidas en una nota de MDZ- no son más que la dura verdad que muchos mendocinos aún no quieren escuchar. El potencial de Mendoza, más allá de lo que vendemos como imagen y está en potenciar sectores como el agro y el turismo, con mejores estrategias. Además del petróleo y la minería que tienen potencial para desarrollarse de manera segura para el Medio Ambiente.

Es que la explicación para todo es el déficit fiscal y es más simple de entender de lo que pensamos. Se gasta más de lo que se produce, vivimos gastando lo que no tenemos, pero al mismo tiempo nos negamos a producir más, aunque sea para llegar justos a fin de mes. De ahí que el FMI preste con la condición de reducir el déficit y poner las cuentas en orden. Y no es de ahora que venimos gastando lo que no tenemos, es de años y años de joda y de un Estado -como bien describió Jaime Baily- hipertrofiado, con muchos ñoquis y con menos plata por toda la que se robaron.

Por eso, es incomprensible que se intenta "poner palos en la rueda" a todo intento para producir más de lo que hoy tenemos. Que se trate de bloquear al fracking usando estrategias apocalípticas en las redes sociales o poniendo en acción a los siempre útiles punteros que mueven masas necesitadas bajo una convicción o una promesa de algo. Se hace sin argumentos técnicos, pero con muchos discursos y miedo. Ya lo hicieron antes, con la mineria, y pretendían hacerlo con la fractura hidráulica. La única diferencia fue la decisión política de los que están hoy al frente de Mendoza y los que estuvieron cuando se cortaron rutas en otro momento.

Inversiones que se rechazan...porque sí

Una de las razones para que se llegue a la instancia de pedir plata es que no llegó la avalancha de inversiones que prometió el Ejecutivo. Y en ese punto todos los días se escucha criticas -por ejemplo- por la quita de las retenciones a la minería, sin saber siquiera cuánto dinero significa. Es bajísimo como para pretender que con eso se cubran los aumentos de tarifas, como dicen muchos. La intención era darle al país mayor atractivo para ese tipo de inversiones, sumando al enorme potencial del territorios. Sin embargo, Argentina también es un país en el que la fama de "cambiar las reglas" en medio del camino también juega en contra y los empresarios que tienen parte de sus inversiones en mineras, también las tienen en otras industrias. Aunque algunos que fueron parte del desastre y hoy quieren vender otra cosa, todo tiene que ver con todo.

Lo curioso, y tal como escribí en otras ocasiones antes del momento económico actual, es que una inversión si estaba y aún está disponible en esa industria, y justamente está en Mendoza. El proyecto San Jorge sigue vigente, ahora con nuevos trámites por lo que en el Gobierno provincial denominaron "fojas cero".  Esa inversión fue un detalle que los empresarios mineros olvidaron recordar al jefe de Gabinete Marcos Peña durante una reunión en las que el funcionario les recriminó la falta de inversiones en el sector.

Este emprendimiento minero fue cajoneado por Francisco Pérez (cuando era candidato) por cuestiones políticas y luego en la administración de Cornejo durmió en la Secretaría de Minería hasta que decidieron empezar de nuevo, porque sí, utilizando argumentos como "la licencia social" y sin hacer referencia a cuestiones técnicas. Lo curioso es que para otro caso, como el fracking, no hizo falta y se avanzó por la decisión política y la convicción que era necesario y se puede hacer sin afectar el ambiente, como debe ser. 

La licencia social es el Estado es presente, es cuando se cumple la 7.722 junto todas las leyes vigentes y cuando las cosas se hacen de la manera correcta. Porque para ser claros acá el problema no es la actividad, sino que el mendocino no confía en los controles ni en los actores políticos provinciales.

Entonces, con el país pidiendo plata y la provincia haciendo lo mismo de tanto en tanto, cuándo vamos a entender que tenemos que producir más. Cuándo le vamos a buscar la vuelta a las cosas y comenzar a aprovechar los potenciales. Cuando el Estado se va a encaminar a potenciar esas áreas, como Minería, una secretaría destruida y abandonada, la cual debe ser reconstruida para que sea garante del buen desarrollo de una actividad que se puede hacer bien, lejos de lo que pueda ser San Juan que siempre es utilizada como ejemplo para oponerse a la actividad.

O nos ponemos a producir, o nuestros nietos también van a tener que ver como vivimos de prestado y como cada cierto período tenemos que ir a pedirle plata a alguien que nos cae mal, pero que nos presta y nos recuerda que el Estado no alcanza para mantener la joda de todos, especialmente la de algunos. Tenemos opciones, y si alguien tiene alguna más, que levante la mano.