Portezuelo, una oportunidad que exige talla política

No hay mejor proyecto que el posible, el probadamente sustentable, el estudiado, reformado y acondicionado para cumplimentar requisitos y potenciar oportunidades.
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Enrique Vaquié

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Portezuelo, una oportunidad que exige talla política

Portezuelo, una oportunidad que exige talla política

Portezuelo, una oportunidad que exige talla política

Portezuelo, una oportunidad que exige talla política

Hace más de 60 años, cuando Anabel Fernandez Sagasti ni yo habíamos nacido, Mendoza empezó a soñar con Portezuelo del Viento.

Desde entonces acumulamos tanto esperanzas como frustraciones, que se hacía y que no, que se firmaban convenios y no se cumplían, que el lobby de quienes no querían a Portezuelo era más fuerte de los que veíamos allí una ventana al desarrollo y así, mil situaciones. Por una u otra razón, Portezuelo quedó como un objetivo que parecía imposible alcanzar.

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Pero eso cambió hace poco, hace nada si lo vemos en la línea cronológica de 60 años. Un gobierno provincial dispuesto a avanzar e invertir tiempo, recursos y creatividad para conseguirlo, y un Gobierno nacional decidido a hacer esas obras que hace años están postergadas, constituyeronla combinación perfecta para que hoy estemos a las puertas de la licitación.

Hago este resumen para que entendamos que no es tiempo de vedetismo ni flashes, no es tiempo de poner sobre la mesa desde la intemperie lo que no se puso sobre un papel desde el poder.

El proyecto que avanza hacia la licitación, fue diseñado por una Unión Transitoria de Empresas (UTE), constituida por Jaime Lande, Inconas e Ingetec. Ingetec puntualmente, es una empresa colombiana que diseñó más de cien presas en todo el mundo. Pero si eso no fuera suficiente para confiar en este proyecto, el mismo fue auditado por la Universidad Nacional de Cuyo, que sugirió mejoras en cuanto a los métodos y materiales de construcción.

No hay mejor proyecto que el posible, el probadamente sustentable, el estudiado, reformado y acondicionado para cumplimentar requisitos y potenciar oportunidades. Los movimientos para plantear alternativas, no hacen más que, en esta instancia, alejarnos del objetivo y potenciar a sus detractores.

Más aún cuando las alternativas que se presentan tienen el rango que en ingeniería se conoce como de "idea", que nomina a las propuestas que no cuenta con los estudios de ingeniería y menos aún los económicos y ambientales. En este sentido, la propuesta que eleva hoy la senadora Fernández Sagasti, quedó en "idea" desde su aparición en los años ´70.

Es tiempo de sumar, de unir a Mendoza en un proyecto que expandirá la frontera agrícola, generará un dinamismo laboral extraordinario en el Sur provincial y dotará de energía renovable a miles de hogares.

Construir Portezuelo implica potenciar enormemente a Mendoza, que se capitaliza porque la presa queda bajo la órbita provincial y la energía que se venda, genera ingresos directos. Esto permitiría que Mendoza, que durante los ´60 inauguraba una presa cada cinco años y que hoy hace más de quince que no construye una, recupere una agenda de obras civiles sobre nuestros ríos, con lo que ello implicaría en términos agrícolas, energéticos e industriales, potenciando a la industria metalmecánica que tendría en el desarrollo de obras hidroeléctricas, un motor extraordinario.

Mendoza tiene en sus manos el proyecto de infraestructura más importante en décadas y para concretarlo, necesita una dirigencia política a la altura de ese proyecto.

Pongamos a Mendoza por delante, contengamos las individualidades y acompañemos desde nuestros lugares para que Portezuelo sea el inicio de un nuevo tiempo productivo y cultural. Mendoza que necesita reinventarse a partir los valores que llevamos desde siempre en nuestra sangre: esfuerzo, seriedad y cultura del trabajo; sumar al proyecto colectivo, es la mejor manera de empezar a hacerlo.

Enrique Vaquié