Para una democracia más igualitaria, urge la paridad

La periodista explica por qué es necesario que haya igualdad en cargos públicos. Antecedentes y datos sobre la presencia de mujeres en el poder.
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Laura Fiochetta

Para una democracia más igualitaria, urge la paridad

Para una democracia más igualitaria, urge la paridad

"Pero si las mujeres ya ocupan los mismos espacios de poder que los hombres". Es una frase que se replica veloz en distintos ámbitos cuando algún reclamo de igualdad de género se oye en voz alta en las calles. ¿Realmente es así? En la provincia de Mendoza ¿los poderes del Estado están compuestos por la misma cantidad de hombres y mujeres? Lejos de la paridad y a pesar de que la población de mujeres es mayor que la de hombres, éstos siguen siendo los protagonistas en los puestos principales de Gobierno. De esta manera, la democracia continúa siendo débil porque un sector mayoritario de su gente sigue discriminado, en este caso, por sus características biológicas. Es decir que portar un cuerpo de mujer o de hombre es una de las condiciones para acceder o no al poder, sin introducirnos en un debate sobre clases sociales.

El gobernador Alfredo Cornejo anunció en conferencia de prensa, el pasado lunes 6 de febrero, la postulación de cuatro mujeres para ocupar cargos en la Justicia y en el Tribunal de Cuentas, que deben contar con el aval del Senado para quedar firmes. La abogada Mariana Silvestri fue nominada para dirigir Ministerio Público de la Defensa y Pupilar; las abogadas Marcela Ruiz Díaz y María Paula Calafell, fueron designadas para juezas civiles y la contadora Liliana Muñoz fue candidateada para el cargo de vocal en el Tribunal de Cuentas. A estos nombres hay que agregar el de la ex senadora provincial Claudia Najul quien el 21 de enero fue elegida por el Gobernador como ministra de Salud luego de la renuncia de Rubén Giacchi, tras una denuncia por violencia de género.

A simple vista, con estos últimos nombramientos, podemos decir que Cornejo mostró una actitud diferente respecto al asunto de la representatividad de las mujeres que había minimizado en su primer año de gestión. A pesar de que Laura Montero es la primera vicegobernadora de la historia de la provincia de Mendoza, el actual mandatario desestimó el pedido de varias organizaciones sociales de incorporar una mujer en la vacante que quedaba en la Corte local. De esta manera, con la postulación de José Valerio, el máximo tribunal de justicia quedó constituido en su totalidad por hombres. El 30 de noviembre de 2015, antes de asumir como gobernador, también había tomado la determinación de conformar un gabinete repleto de hombres. La única mujer nominada fue Gabriela Testa, en el Ente Autárquico de Turismo. Su antecesor , el peronista Francisco Pérez, hizo lo mismo: en un equipo de hombres, nominó en la Secretaría de Cultura a Marizul Ibañez y como directora general de Escuelas a María Inés Abrile de Vollmer.

Ni en el los Ejecutivos provinciales ni municipales hay una norma que obligue al cupo femenino. Los caciques mendocinos lo saben. De hecho, el próximo domingo 12 de febrero por primera vez en la historia de Mendoza una mujer podrá ser intendenta electa por el voto popular. En la convulsionada Santa Rosa, Norma Trigo de Cambia Mendoza y Flor Destéfanis del Frente para la Victoria competirán por dirigir la comuna.

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La ausencia de norma de cupo también se da en la Justicia tanto provincial como federal. De acuerdo al mapa de Género de la Justicia Argentina, cuya última publicación es de 2014, se puede ver cómo en la Cámara de Apelaciones de Mendoza, entre los magistrados, el 87% es hombre y sólo el 13% es mujer. En cambio, con el personal administrativo pasa al revés, el 62% está compuesto por mujeres y el 38% por hombres. Es decir, las decisiones quedan en manos de hombres. Los trámites, en las manos de las mujeres.

En el Poder Legislativo sí existe el cupo, aunque la paridad (50 y 50) sólo en algunas provincias, entre las que no se encuentra la nuestra. En Argentina rige una ley de cupo femenino que es la 24012 (fue primera en el mundo), que establece que las listas legislativas que se presenten deben tener mujeres al menos en el 30% de las candidaturas y en proporciones con posibilidad de resultar electas, bajo apercibimiento de no ser oficializadas.

En Mendoza se han presentado varios proyectos para conseguir la paridad. Sin embargo, como afirma la organización social ELA (Equipo Latinoamericano de Justicia y Género) contrariamente a lo que sucedió con la experiencia de la ley de cupo, en la que primero se aprobó la ley a nivel nacional para luego dar paso a las legislaciones provinciales, en el caso de la paridad el proceso está siendo el inverso. Así, el año pasado principio paritario se convirtió en un hecho en la provincia de Buenos Aires, Salta, Chubut y Neuquén, sumándose de este modo a las experiencias pioneras de Córdoba (2000), Santiago del Estero (2000) y Río Negro (2002).

Pero volvemos al comienzo, ¿portar un cuerpo de hombre o de mujer genera representantes del pueblo más o menos comprometidos con la agenda de las mujeres? De ninguna manera, pero sin duda, genera una democracia más sólida e igualitaria.

Laura Fiochetta

Periodista.