Opinión Los incidentes en la Legislatura

Para los taxistas, el problema no es solo Uber

El Gobierno esperaba un alto nivel de conflictividad por la ley de Movilidad y Transporte, pero esto no responde solo a la llegada de Uber. También se está discutiendo una reforma del servicio de taxis, combis y remises que modifica la forma en que muchos privados llevan adelante el negocio.
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Marcelo Arce

Para los taxistas, el problema no es solo Uber(Alf Ponce / MDZ)

Para los taxistas, el problema no es solo Uber | Alf Ponce / MDZ

Quizás no con el nivel de virulencia que se desató hoy en la Legislatura. Pero el Gobierno esperaba en cierta forma la reacción de los taxistas mendocinos como consecuencia de la discusión del proyecto para modificar la ley de Movilidad y Transporte.

Sabían que las protestas iban a transitar por dos caminos. Uno de ellos, el más visible, la viabilidad para el desembarco de Uber en la provincia. Y el otro, algo solapado pero igual de importante, por el cambio que se pretende aplicar en las reglas de juego actuales que apunta a modificar de raíz el funcionamiento de los taxis a través de nuevas reglamentaciones y regulaciones.

Uber ya envió su señal tranquilizadora a la secretaria de Servicios Públicos, el organismo que encaró la iniciativa que hoy se comenzó a discutir en la Cámara de Diputados.

Mariano Otero, el CEO de la empresa para Latinoamérica, estuvo hace una semana en Mendoza y anticipó que ellos van a cumplir con las normas que les buscan imponer para que desarrollen su actividad en la provincia.

Esto es, el plan de regulaciones para las plataformas digitales para que se les cobre impuestos, obligarlos a que tengan condiciones de seguridad para el pasajero a través de un seguro e imponerles asimismo tanto la obligatoriedad de la verificación técnica de los vehículos como la portación de un carnet profesional a los choferes.

Los dichos de Otero fueron un alivio para los funcionarios mendocinos. "Cuando ingresamos a una ciudad no existe una regulación, porque las regulaciones que fueron pensadas para los sistemas de transporte urbano tienen más de 20 o 30 años y no contemplan el uso de la tecnología. Nuestra intención es estar regulados en cada una de las ciudades, de la misma forma que nos adaptamos a una regulación en ciudades como Montevideo y Río de Janeiro, lo queremos hacer aquí en Mendoza. Esta provincia va a tener una particularidad: va a aprobar una regulación antes de que nosotros ingresemos", dijo el representante en Argentina el jueves pasado, antes de dar una charla en el Teatro Plaza.

En esa visita, el gobierno comenzó a percibir lo que se venía: un grupo de taxistas se instaló en la Plaza de Godoy Cruz, frente al teatro y trató de increpar a Otero quien debió ser sacado por una puerta lateral del edificio para que no se enfrentara a los conductores. Más allá de este episodio, lo que quedó fue un dato clave.

Uber se mostró decidido a cumplir aquí las reglas, anticipo que resultó vital para un Gobierno que hasta hace poco nada más estaba convencido de que la empresa iba a entrar por la ventana. Tal como lo hizo en Buenos Aires.

SI Mendoza logra acomodar el ingreso de Uber sin conflictos legales, se convertirá en la primera ciudad del país en compatibilizar al viejo con el nuevo sistema de transporte y además conseguirá dar una señal clara en materia de reglas de juego para los inversores.

La jugada del Poder Ejecutivo fue más oportuna que genial: adoptó la legislación con la que la ciudad de Montevideo se preparó para el desembarco de Uber y , con el resultado puesto de que la empresa la aceptó, copió y pegó. 

Pero el reclamo de los taxistas no se agota en este punto. Con un plan que le presentó a Alfredo Cornejo, el secretario de Servicios Públicos Natalio Mema, utilizó el posible ingreso de Uber para avanzar en una reforma profunda del servicios de taxis, combis, remises y transportes escolares .Los dueños y los sindicatos de taxis lo niegan, pero se sabe que desde hace una década al menos que no se otorgan licencias nuevas y que el negocio está manejado por menos de media docena de personas que son quienes controlan, a través de distintas empresas, la mayoría de los casi 1500 taxis que circulan por la provincia.

Relevamientos de Servicios Públicos dieron cuentas que hoy en Mendoza existe un negocio paralelo para adauirir licencias que lleva a que una "chapa" (licencia) se venda en $200.000 o que, ante la prohibición de que una sola persona por ley no pueda ser propietaria de más de tres taxis, se haya desarrollado un entramado de testaferros y parientes que aparecen como propietarios de vehículos que son controlados, en realidad, por uno solo. Las actuales mandatarias, sobre todo dos que son las más poderosas, dan cuenta de ello.

Ese nuevo marco regulatorio, que además les impondrá condiciones para la renovación de los vehículos, es lo que a los actuales dueños y choferes les preocupa. Y más que la competencia de Uber.