Opinión Una relación desgastada

Otra vez el mismo baile entre el Gobierno y el Sute

Las clases se iniciaron este año con el mismo conflicto repetido entre Alfredo Cornejo y el gremio docente. Por qué todavía no hay políticas a largo plazo en educación y la apuesta fuerte de Jaime Correas para empezar a revertir la tendencia que ya genera debate.
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Marcelo Arce

Otra vez el mismo baile entre el Gobierno y el Sute(Pachy Reynoso / MDZ)

Otra vez el mismo baile entre el Gobierno y el Sute | Pachy Reynoso / MDZ

 Este año las clases empezaron en Mendoza como casi siempre en los últimos veinte años: con paros docentes y con la relación desgastada entre el gobierno y los maestros ya desde el primer día.

Desde que Alfredo Cornejo asumió se agregó un componente más: la posición firme de los paritarios oficiales ante los reclamos de aumentos salariales de los gremios estatales que nos hizo ver, otra vez en 2018, a un gobernador sentado en la caja. Y como consecuencia el tire y afloje entre una oferta que apenas alcanza para cubrir la inflación, el posterior rechazo del SUTE, el decreto imponiendo los aumentos, el sindicato convocando al paro y la medida de fuerza que termina perdiendo impacto por el peso del ítem aula que pega, y fuerte, en el bolsillo de docente que para.

¿Terminaremos alguna vez con este baile? Será difícil si no se traza un camino radicalmente distinto al actual y que apunte a políticas de largo plazo en materia educativa.

Gran parte de los especialistas en el país coinciden en esto: crisis urgentes a resolver hay un montón en la educación, pero si no se generan políticas de fortalecimiento los problemas que se acumularán en el futuro serán mayores.

Cornejo dijo que este será el año de la educación en Mendoza. Algunos elementos derrumban esa afirmación. Pero una serie de decisiones que está a punto de tomar la DGE podrían empezar a torcer el rumbo. No será en 2018, pero quizás sí logre hacerlo a partir de 2019.

Difícilmente este sea el año de la educación si la pelea por contener el déficit fiscal gana la batalla, como ocurrió este año. Los aumentos por decreto del 15,7% son prueba de ello.

Axel Rivas, investigador principal del Cipecc en esta materia, lo explica así: "Si la hipótesis fuese que la cuestión fiscal es más importante que la educativa, entonces hay que cuidar a los educadores y a los alumnos sabiendo que este no es su momento".

Jaime Correas constantemente sigue la mirada de Rivas. Es más, es probable que próximamente la Dirección General de Escuelas lo traiga a Mendoza para que brinde una serie de charlas.

¿Cumple el Gobierno con esta premisa? Si se toma en cuenta que la forma en que sostuvo el salario real del docente, no.

Una parte del debate pasó en febrero por la intención del SUTE de recuperar lo perdido por la inflación del 2017 y reclamó un aumento adicional del 7,6%. El déficit fiscal otra vez fue puesto adelante con el argumento de que ese incremento significaban $ 1.000 millones.

Y se apeló a otro recurso: sostener que el bono de $7000 que se había otorgado a fin de año compensaba esa pérdida. La primera respuesta puede ser considerada válida. Pero la segunda no.

Otras falencias del sistema a nivel nacional que aquí se reflejan claramente ponen en duda que la salida a esto no será ni sencilla ni rápida.

Una de ellas es la falta de liderazgo. Mendoza no tiene hoy, como no ha tenido en los últimos tiempos, quien encabece con autoridad y legitimidad las transformaciones que hacen falta y que además esos cambios se sostengan en plazos de cinco años o más.

 No hay un proyecto educativo en la provincia a largo plazo y las "revoluciones educativas" seguirán fracasando si, como primera medida, no se las financian con presupuesto.

Rivas golpetea sobre otro punto más. "El ausentismo docente es un tema importante, pero debería ser un tema secundario en el discurso político".

Correas reniega cuando le plantean esta cuestión. "Se están haciendo un montón de cosas en el ámbito pedagógico de las escuelas mas allá del ítem aula. Lo que pasa es que un programa no germina de un día para el otro".

Puede ser. Pero también es cierto que el ítem aula es el corazón de la política educativa de esta administración. No fue un tema menor volver a juntar a los docentes con los alumnos en una clase. Pero eso no puede ser todo.

Se cortaron los abusos con las licencias. Pero la medida, tal como la planteó en varias oportunidades Cornejo en su cuerpo a cuerpo con el SUTE, contribuyó a sumar más desprestigio a los docentes y eso no ayudó.

Los cambios que vienen

Con la intención de modificar el estado de cosas, la DGE ya planea un puñado de medidas que serán muy debatidas y resistidas seguramente por el gremio en los próximos meses.

Una de ellas ya está en marcha. La otra, dependerá de la voluntad política de Cornejo.

Correas ya decidió que avanzará en la reducción de cursos en las escuelas que no cuenten con la cantidad suficiente de alumnos que están establecidas en distintas resoluciones de la DGE.

Algo de esto ya trascendió. En las últimas semanas un par de mensajes se viralizaron por whatsapp en dónde los docentes de cursos con pocos chicos pedían por favor que los alumnos vayan a anotarse por temor a que los terminen cerrando.

La lógica es simple para el gobierno. Entienden que no hay fondos para aumentar el presupuesto educativo y apuntan a generar recursos corrigiendo las deficiencias del sistema.

El gasto educativo llegará este año a los $20.614,9 millones, que para el Gobierno representa el 33% de los gastos totales del presupuesto de la provincia, con la particularidad que, según la DGE, el 94,5% de esos recursos están destinados a sueldos.

La idea no es original. María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires la viene implementando desde finales de 2017 bajo el "Plan de Optimización de Recursos" y ya cerró 49 escuelas, entre jardines de infantes, escuelas primarias y secundarias, que no tienen el número de alumnos suficiente para garantizar su funcionamiento.

No se sabe aún qué cantidad de cursos cerrarán en Mendoza porque la cantidad está en estudio, aunque se menciona que podrían ser unos 1.800.

El gremio docente ya resiste, aunque no admite una realidad. En los últimos 10 años las paritarias funcionaron también como una bolsa de trabajo para los maestros y Mendoza pasó de un promedio de 1 cargo docente por cada 14 alumnos en el gobierno de Julio Cobos, a un cargo por cada 8 alumnos en la actualidad.

El objetivo final del ajuste, prometen, será volcar esos recursos a los aumentos salariales docentes de 2019 y salir de la lógica, por primera vez en mucho tiempo, de que a un maestro se le ofrezca lo mismo que a un empleado público de la Casa de Gobierno en paritarias. Será una señal, al menos, de que comenzará a privilegiar el sueldo docente.

Pero el cambio no será completo si, a la par, no se apuesta por una nueva formación y carrera profesional docente en donde se deje de premiar la antigüedad por sobre la capacidad.

Para eso falta todavía. Correas habló esta semana de que está a favor de cierta "meritocracia", aunque aplazó el tema porque si bien "ese día no está muy lejos", una medida de esa magnitud "espanta a los sindicatos".

Contradictoria afirmación para un funcionario de un gobierno que hasta acá no se caracterizó, precisamente, por mirar a quien se afectaba a la hora de avanzar con alguna decisión política tomada.