O nos subimos, o el scooter del futuro nos pasa por encima

Los cambios que se están experimentando en todo ámbito social, desde las cuestiones cotidianas como movilizarse hasta los tipos de trabajo son constantes y muy rápidos. Mendoza se mueve lento, y Argentina en general, con una resistencia que más temprano que tarde nos convertirá en una sociedad anticuada y poco eficiente.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

O nos subimos, o el scooter del futuro nos pasa por encima

La crisis, la corrupción, la inflación o la corrupción. Siempre hay una excusa para oponerse a los cambios y los avances de Mendoza. Yo personalmente creo que tiene que ver con una posición de comodidad inentendible, donde se prefiere mantener el status quo y no evolucionar. Creemos que la "tenemos atada", pero más temprano que tarde el futuro nos dará una trompada y no estaremos a tiempo de reaccionar.

En un viaje exprés a Santiago de Chile me fui pensando en los esfuerzos que se hacen para profundizar el esquema económico provincial que durante años hemos mantenido de manera ineficiente. Seguimos intentando vender más vinos o frutas a los asiáticos y nos enfocamos en eso, que está bien, pero sin abrir más puertas. A nivel nacional Macri quiere venderle cerezas a los asiáticos cuando Chile ya le vende hace 20 años. ¿Estamos un poco atrasados no?

Cuando estudie ingeniería en la Universidad de Santiago de Chile -en el año 1996- me llamaba la atención que en el mismo salón en que tenía algunas clases, en otro horarios se dictaban clases de chino y japonés. Hace más de 22 años que se miraba a los mercados asiáticos. Acá hoy tenemos el discurso de que China es el futuro, cuando en realidad es el presente hace mucho rato.

Volviendo al último viaje fui a tomar el Metro (subte) y subí en el primer vagón del tren para ver el funcionamiento de las nuevas líneas sin choferes y manejados desde una central a través de una computadora. Pensaba el problema que sería -por ejemplo- en Buenos Aires para los metrodelegados. Los sindicalistas están más enfocados en ver cuánto les toca de cada negociación y no en pensar cómo ir adaptando la función de sus afiliados cuando los avances tecnólogicos hagan cambiar las fuentes de trabajo.

Un ejemplo de estas actitudes es la que se manifestó con la llegada de Uber y Cabify, apps de transporte que son un paso al futuro que se encontraron con los reclamos y la oposición de un sector -el de dueños de taxis- que en vez de mejorar su servicio, hacerlo eficiente y aplicar tecnología, se queja y pone palos en la rueda de manera permanente.

Incluso en lo que parecemos avanzados estamos atrasados. Mientras en Mendoza nos preparamos para enfrentar una reforma del sistema de transporte -en medio de las críticas de la población porque no le gustan los cambios-en otros lugares se avanza en transportes urbanos alternativos. Capital y Godoy Cruz tienen un sistema de préstamo de bicicletas que también se está quedando porque todo avanza muy rápido. Hoy las ciudades apuntan a bicicletas inteligentes y scooters eléctricos cobrando bajos precios por su uso. En ambos casos se encuentran en cualquier lugar de una ciudad, se habilitan a través de una app para smarthphones y después de usarlas las dejás donde quieras. No es necesario contar con una estación y todo el sistema es monitoreado con un GPS en cada unidad y se utiliza sin papeleos, sin burocracia y con alta eficiencia.

En otro ámbito, una de las justificaciones que se hacen -por ejemplo- para no cambiar la matriz productiva es que se cuidan los recursos naturales y se habla mucho del agua. Lo cierto es que acá poco y nada se cuida el recurso hídrico. Decimos que apostamos por la agricultura y destinamos gran parte del agua a ella, pero sin sistemas de riego eficientes y con escasa infraestructura. A la hora de hacer la ecuación, gastamos mucha agua en lo que debería ser nuestro sustento, pero lo cierto es que la rentabilidad (relación uso de agua e ingreso económico por litro) es escasa y durante años la ineficiencia ha sido tal que el Estado tuvo que socorrer a muchas de las que se supone deben ser industrias modelo. Hoy lo que tenemos se hace mal y en muchos casos se usa el miedo para que la gente quiera mantener el status quo provincial que hace décadas beneficia a unos pocos y no aporta al desarrollo del Estado.

Entonces, a veces basta darse una vuelta a mirar a los vecinos para ver qué tanto nos estamos retrasando. Los avances van mucho más rápido de lo que pensamos y el retraso es muchos más notorio en un país con estados provinciales -y también la Nación- hipetrofiados e ineficientes que durante décadas se estancaron. A eso, en el caso de Mendoza se le debe sumar una población que se resiste a cambiar, incluso en las cuestiones más simple. Por ejemplo, veo cada día a las personas que se niegan a utilizar el autoservicio en el supermercado, una forma de pago que acá está empezando (afuera funciona hace años) y que pronto va a ser la forma normal y el cajero será la alternativa. Ahí, de paso, hay una muestra de lo que se viene en un sector, donde los dirigentes sindicales también se miran el ombligo y no están viendo venir un cambio que está a la vuelta de la esquina.

Les guste o no, no hay opciones. O nos subimos o el carro del futuro nos pasará por encima, nos atropella y nos lleva puestos. Ahora está en nosotros ser parte de lo que sucede y tomar decisiones, o esperar a que vengan otros cuando ya sea tarde y nos vengan a enseñar cómo funcionan las cosas.

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