Opinión El desfinanciamiento de Aysam

Nos va a tapar algo más que el agua

El colector roto de Godoy Cruz dejó al descubierto algo más que desechos cloacales: otra vez sacó a flote el estado de la empresa de agua y saneamiento mendocina.
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Marcelo Arce

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Nos va a tapar algo más que el agua(Ambiente)

Nos va a tapar algo más que el agua | Ambiente

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Nos va a tapar algo más que el agua

Nos va a tapar algo más que el agua(Alf Ponce / MDZ)

Nos va a tapar algo más que el agua | Alf Ponce / MDZ

Otra vez se rompío una colectora importante en el Gran Mendoza y lo que afloró este lunes por las calles de Godoy Cruz no fueron solo desechos cloacales. El caño roto dejó al descubierto otra vez el estado de la empresa de agua y saneamineto mendocina y su situación de desfinancimiento crónico.

Los técnicos de Aysam están, a dos días del derrame, evaluando todavía que fue lo que ocurrió, aunque ya habría una aproximación al problema: parte del caño de hormigón armado que tiene una antigúedad de más de 40 años está derrumbado en un tramo que circula por debajo de la calle Rivadavia a la altura del Canal Cacique Guaymallén y por estas horas se sigue excavando para intentar determinar la profundidad del daño en la tubería que recolecta el 70% de los desechos de ese departamento.


No es la primera vez que paso algo así. En 2010 el entonces gobernador Celso Jaque declaró la emergencia sanitaria para Las Heras, luego de que algunas zonas de esa comuna se vieran afectadas por el desborde de la Colectora Máxima que discurre por Lisandro Moyano. Hace poco más de dos años, una situación de rotura similar sucedió en un colector de la calle Viamonte, en Chacras de Coria.

El panorama de la empresa en este punto es grave. Si bien la calidad del agua se logró mantener en niveles óptimos independientemente de la falta de inversión, las cloacas están, como se sabe, más allá del borde del colapso. En la mitad, o casi de la red, los caños ya no tienen la parte superior y las plantas depuradoras han superarado el limite de su capacidad de funcionamiento.

El sistema de colectoras cloacales tiene una extensión de 2.955 kilómetros. Y para la propia empresa solo el 45% está en buen estado. Del resto, el 35% está en malas condiciones, el 6% en estado regular y el 12% en un estado "desconocido".


Anta la consulta directa del estado de la red de clocas, Aysam no duda hoy en reconocer que al menos deberían repararse o renovar unos 700 kilómetros de esa red en el Gran Mendoza.

En infraestructura, Aysam tiene en la actualidad una necesidad de financiamiento de U$S 1.000 millones que, en buena parte, saldrian de un programa nacional cuyo acceso todavía se está negociando.

La clave está en el desfinanciemiento histórico y el déficit de la empresa en los últimos ocho años. Desde que fue reestatizada en 2010, nunca logró igualar sus gastos con sus ingresos y como consecuencia se fueron autorizando sucesivos aumentos de tarifas que, sumados, alcanzaron el 358%.

Los incrementos jamás alcanzaron para equilibrar los números de la empresa y solo sirvieron para financiar salarios. De esta forma se fueron acumulando sucesivos rojos operativos que fueron cubiertos por subsidios estatales.

En la gestión de Cornejo el déficit fue de $90 millones en 2016, bajó apenas a $89 en 2017 millones y para este año se espera que esa cifra trepe a los $365 millones, según el presupuesto aprobado por el directorio.