No te va a entender, porque nunca tuvo piso de tierra

Pasó una semana más de gobierno y nada parece haber cambiado. Hay nuevos nombres, pero siguen hablando con el Excel en la mano. Seguimos esperando que alguien le hable a la población que sigue mirando con preocupación hasta dónde da el bolsillo.
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Edu Gajardo

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No te va a entender, porque nunca tuvo piso de tierra(Revista Primera Fila)

No te va a entender, porque nunca tuvo piso de tierra | Revista Primera Fila

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No te va a entender, porque nunca tuvo piso de tierra | Revista Primera Fila

Cuando trabajaba en el norte de Chile, en el diario había una jefe de informaciones que tenía dichos muy particulares. "Ustedes creen que el mar se mueve porque tiene motor", decía cada vez que pensaba que no entendíamos sus comentarios, por ejemplo. Él era de un pueblo pequeño golpeado por la dureza del desierto, Tocopilla, y allí le había tocado pesado para poder salir adelante desde una condición muy humilde. Cuando intentaba inculcarnos la visión que existe cuando se sufren los momentos duros de la vida, solía aburrirse de intentar explicarnos de dónde venía y decía: "Es que ustedes nunca tuvieron piso de tierra, nacieron con portero electrónico".

Cuando veo a los funcionarios del Gobierno nacional y al propio presidente, siento que hablan en un sintonía muy diferente a la de la mayoría de la gente que tiene que enfrentar los golpes más duros de las medidas de ajuste. Un Macri repetitivo que no sale de su discurso del "sí, se puede" (que ya está gastado y no genera nada), sigue sin encontrar la forma de traer calma y a pesar de los cambios, tiene que ver cómo se dispara el dólar y la inflación avanza pegando fuerte (se prevé que la de junio superará el 3%) y en seis meses ya se habrá comido la meta que sólo en sus sueños era posible.

Es que mientras el Gobierno insistió con las metas, la gente -sin ser economistas ni experimentados operadores- ya sabía que no era posible lo que se proponían. Lo sabía por la sencilla razón que "ya tuvieron piso de tierra" y llevan remándola en la clase media -o bien abajo- en esta y en otras gestiones que no encontraron el rumbo.

Es muy difícil tratar de comunicar algo y hacer creer que te ponés en un lugar en el que nunca estuviste y tampoco estarás. En esos casos, tenés que recurrir a personas que sí saben lo que es "tener piso de tierra" para que te guíen y ayuden. Sin embargo, claramente el mejor equipo de los útimos 50 años no tiene ese toque y no entendieron que el excel -que serviría en cualquier país del mundo- acá tiene un factor que no se puede medir en número. La argentinidad.

Tantas le han tocado a este pueblo que suele ver, antes que cualquier Gobierno, como viene la mano. Por eso, mientras a Macri los asesores le seguían hablando de una meta de inflación posible, la gente ya iba en una sintonía diferente, un paso adelante.

Los cambios tampoco están dando resultados, la llegada de "Toto" no frenó la suba del dólar y, una vez más, cambiamos los planes y comenzamos a vender los dólares que prestó el FMI a un ritmo más acelerado del que indicaba el plan original. Dante Sica brinda muchas entrevistas, pero directamente dirigidas a un sector lejano al ciudadano común y hablando de macroeconomía, dando por sentado que las cosas del día a día se van a solucionar casi por consecuencia lógica si los "genios" a cargo de las cuentas pueden ordenar el quilombo. Ah, y también echándole la culpa 100% a los factores externos.

En medio de todo eso, el Ejecutivo nacional toma otra medida que parece incomprensible. Autorizó a las prepagas para que sus planes aumenten un 7,5% en agosto y sumen un 19% en el año. El año pasado les subieron un 27% y estas empresas pudieron ganarle a la inflación (del 24,7%), pero aún así no paran con las subas que afectan a más de seis millones de personas.

Lo peor, es que no se trata de un sector que pierda dinero, sino que es un sector que pide mayor rentabilidad y que cada vez presta un servicio más deficiente y con más restricciones. Cómo le explicamos a la población esto, cómo los justificamos, cómo se entiende que en tiempos en los que todos nos tenemos que ajustar se tomen medidas para que la rentabilidad sea mejor a costa de la clase media, la más golpeada por las medidas para enmendar el rumbo.

No creemos que "el mar se mueve porque tiene motor" y sí notamos cuando por un lado se dice una cosa y se ajusta para algunos, mientras por otro lado la fiesta sigue y los participantes de la macroeconomía se llenan de dinero con toda la corrida cambiaria que, de paso, desemboca en los aumentos del ciudadano de a pie.

No quiero que vuelvan los que se robaron todo, pero tampoco quiero tener que escuchar a un grupo de tipos que hablan de un país que ven a través de las planillas, un país que no caminan y no conocen. Pisemos un poquito la tierra y dejemos de contestar a través del portero electrónico.