Networking Day: mucha pose y pocas nueces

La sexta edición del Networking Day de Mujeres nos hizo replantearnos cuánto aprovechamos los mendocinos momentos distendidos, como este, para generar vínculos laborales. ¿Será que todavía no entendimos el concepto?
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Muriel Del Barco

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Networking Day: mucha pose y pocas nueces(Alf Ponce / MDZ)

Networking Day: mucha pose y pocas nueces | Alf Ponce / MDZ

Networking Day: mucha pose y pocas nueces(Alf Ponce / MDZ)

Networking Day: mucha pose y pocas nueces | Alf Ponce / MDZ

Networking Day: mucha pose y pocas nueces(Alf Ponce / MDZ)

Networking Day: mucha pose y pocas nueces | Alf Ponce / MDZ

Hace 11 años que el concepto de "Networking Day" se instaló en nuestra provincia. Para ser más precisos, fue la revista corporativa Punto a Punto la que decidió realizar una vez por año un encuentro de empresarios destacados de la provincia con la intención de crear "redes" de negocios.

Cuando se habla exclusivamente de temas de negocios, networking significa la oportunidad de relacionarse con colegas y profesionales que comparten intereses. Uno nunca sabe qué puede surgir en un momento distendido.

Para los que nunca oyeron hablar acerca de este tipo de eventos, se trata de un encuentro de emprendedores y empresarios quienes se reúnen en un espacio relajado para hablar de negocios. Allí intercambian tarjetas, hablan de sus proyectos laborales o presentan alguna idea.

Debemos sincerarnos, los organizadores de este encuentro empresarial -Branda Eventos y Revista PAP Mendoza- (si lo llevamos al ámbito local) hacen todo lo posible para que estas "redes" se produzcan. Asistimos a hoteles cinco estrellas para degustar los mejores vinos, disfrutar la gastronomía del lugar y conocer las innovaciones empresariales, ¿pero por qué no concretamos nada?

Sin ir más lejos, el jueves 26 de octubre se llevo a cabo la sexta edición del Networking Day para Mujeres en los jardines de Casa del Visitante de la bodega Zuccardi, donde se congregaron más de 300 mujeres. Aproveché la ocasión para interrogarlas. ¿Cuántas de ellas habían llevado sus tarjetas personales? ¿Cuántas de ellas hablaron de trabajo? ¿Cuántas de ellas presentaron un proyecto o compartieron una idea?

Lamentablemente, y digo lamentable porque las condiciones estaban dadas, varias afirmaron haberse "olvidado" sus tarjetas personales, sólo la minoría tuvo algo para contar, mientras que nadie presentó un proyecto nuevo o fue con la intención de conocer a futuras socias, colegas o emprendedoras.

Recuerdo que en una entrevista que le hice a Rosana Moretta -la mentora de este evento- me dijo: "Las mujeres nos merecemos un evento exclusivo para nosotras que no sea el desfile de moda o un té bingo. Mostremos las cosas que nos gustan: nos encanta vestirnos bien, nos encanta consumir, nos encanta estar lindas, nos encanta ver cosas para nuestros hijos y trabajar para ser mejores personas, pero no necesariamente siempre tiene que ser en los ambientes tradicionales en los cuales se desarrolla un evento para la mujer".

"Es un networking, la palabra lo dice: es relacionarse, contarse cosas, generar vínculos, intercambiar ideas, hacer negocios......"

Entonces, las mujeres, ¿por qué añoramos volver al desfile de moda, al té bingo o a la clase de cocina? Y en el caso de los hombres, ¿por qué desean toparse con ríos de alcohol, comiendo hasta el hartazgo? ¿Por qué solo añoramos encontrarnos con un amigo y disfrutar del evento sin otro fin?

Y así... Que no te resulte extraño que tus intenciones se pierdan en el camino, en vez de generar un verdadero pool de oportunidades.

He oído miles de veces historias de fracasos sobre los Networking: que es una pérdida de tiempo; que no he conseguido nunca un solo cliente... Y la verdad es que a pesar de la excelencia de nuestros Networkings, la responsabilidad en el fracaso recae en uno mismo.

A lo largo de mi carrera -en la que cubro evento sociales- he descubierto que los mendocinos criticamos todo tipo de encuentro social, pero somos fanáticos de ellos. Los defenestramos, pero amamos asistir a ellos. Refunfuñamos en contra de sus organizadores y opinamos acerca de los invitados, pero lo cierto es que adoramos salir en los diarios, encontrarnos a amigos y colegas, tomar los mejores vinos, degustar gastronomía gourmet, ganarnos premios, pero no somos auténticos. La mirada de los demás se nos nota en la cara y en la ropa.

Quizás solo tenemos que aprender a transmitir lo que realmente nos apasiona, dejando de lado "lo malo conocido" y abriendo camino a "lo bueno por conocer".